El vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, advirtió sobre la posibilidad de un replanteamiento de la relación con Estados Unidos si el Congreso de ese país no aprueba un tratado de libre comercio (TLC) firmado en noviembre del año pasado.
“Una negativa del tratado de libre comercio debe llevar, y estoy seguro llevaría, a un replanteamiento de fondo de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos”, dijo Santos, tras recordar que el presidente Alvaro Uribe ha sido el principal aliado en la región del mandatario estadounidense George W. Bush.
El vicepresidente colombiano indicó además que en el caso de que el Congreso estadounidense no aprobara el TLC, ello “dejaría muy mal parado a Colombia, dejaría muy mal parado al gobierno, y en ese sentido pues requeriría que se hiciera un análisis de fondo de las relaciones”.
Santos, quien se encuentra en Italia, en declaraciones telefónicas a ‘La W’, además advirtió que si la bancada del Partido Demócrata (mayoritaria en el Congreso) rechaza el TLC cometería un “error geoestratégico de grandes implicaciones y dimensiones”.
Sin embargo, Santos se abstuvo de adelantar cuál sería el replanteamiento que el presidente Uribe haría de las relaciones con Washington.El fin de semana, Uribe ya se había pronunciado sobre el tema al advertir que “no vamos a permitir que una relación de países aliados la quieran convertir en una relación de los Estados Unidos amo, y Colombia servil”.
Santos dijo también que aunque Bogotá está dispuesta a aceptar “condiciones a fondo” para lograr que el TLC sea aprobado, advirtió que deben ser “válidas para aceptarlas”.
El pronunciamiento del vicepresidente se produce luego de que el miércoles Uribe sancionara la ley mediante la cual el gobierno colombiano aprueba ese tratado.
Tras la sanción presidencial, la ley, aprobada por el Congreso colombiano el 14 de junio, pasará a revisión de la Corte Constitucional, explicó el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata.
El funcionario señaló que paralelamente el gobierno llevará a trámite legislativo las enmiendas laborales y ambientales al acuerdo pactadas por él y la representante estadounidense para el Comercio, Susan Schwab, el pasado jueves en Washington.