Consecuencias de una candidatura
Ricardo Eastman de la Cuesta
Ricardo Eastman de la Cuesta
03/07/2007

Antes de comenzar este análisis, un reconocimiento a la juventud y ganas de Germán Chica y el deseo porque todo le salga bien. Enfrentará a los 33 años un reto mayúsculo, que arrastra el futuro público y la credibilidad de su organización de mercadeo político. Su candidatura origina una serie de hechos que involucran a las fuerzas vivas de la política departamental. Veamos la situación en la que quedan los principales actores regionales con esa escogencia y lo que deberían o estarán pensando.

César Gaviria: impuso su ley y el orden dentro del partido en Risaralda. Sin embargo, las razones que lo llevaron a tal proceder, seguramente loables y juiciosas, dejaron un mal sabor en parte de la militancia local y la sensación de improvisación ante hechos de significación. Tendrá que ganar para demostrar la astucia que se le reconoce y conservar para el liberalismo el poder departamental, tras del cual van los conservadores, una porción de liberales descontentos con su dirigencia y los que todavía no saben quien es Chica.

Germán Aguirre: con Chica sería rotundo ganador. Él y Rodrigo Rivera lo propusieron al doctor Gaviria Trujillo y ese solo hecho debe traerle beneficios mayores a su carrera política. Para eliminarlo de la arena es preciso que Chica pierda, asunto que sopesarán los adversarios de todos los matices y colores. Su lugar en el Senado será trofeo en el 2010, con varios pretendientes de peso, todos sabidos que rendirlo ahora ayudará para superarlo mañana. El gobernador ya empezó a desgastarlo con la exclusión de sus amigos de la nómina departamental.

Diego Patiño: le conviene que Chica pierda, así él ayude en la campaña. En ese escenario derrotaría a su contrincante Aguirre Muñoz y abriría el camino de una fácil reelección. Aguirre es su contradictor en el liberalismo local y salir de él sería un triunfo detrás de un fracaso que si no buscado, si deseado. También estará pensando en cómo disminuir a Botero López, seguro aspirante al Congreso para el próximo período. Comenzaría a lograrlo con un revés de Chica, fácil de atribuir al mandatario departamental.

Carlos Botero: aspiró a reemplazarse con Mario Marín, un hombre que no le hacía sombra. Con Chica ganador crea un rival de mucho peso. Con figuración nacional, así sea un desconocido regional, con apoyos y contactos de gran riesgo para Botero al momento de enfrentarlo en las urnas. Nuestro mandatario deberá estar pensativo, porque a la larga ganando pierde.

Mario Marín: de nada le valió el enorme desgaste personal y familiar. El director del partido no consideró su nombre al momento de extender el aval y Marín malogró muchos meses de trabajo y de seguro gastos considerables. Es un gran perdedor, que tendrá que demostrar su garra cuando deba salir a hacer campaña por otro cuando la hizo para sí tanto tiempo. En principio fue muy gallardo con el candidato oficial.

Juan Manuel Arango: el alcalde decidió apoyar cualquier candidatura proveniente de la dirección liberal. Estará con Chica, pero si este gana se crece su rival Aguirre en la puja para el Senado dentro de tres años. A Arango Vélez le conviene respaldar a Chica, pero que gane Víctor Manuel Tamayo. Saldría así de Aguirre, Patiño y Botero y quedaría bien acomodado en la dirección regional liberal. Su dilema está en la candidatura del doctor Baena Mejía, necesitada del apoyo liberal oficialista, que solo se dará en la medida en que trabaje en serio por Chica Giraldo. De ser así, el perdedor será el candidato Tamayo, quien quedaría sin los votos del alcalde y por fuera de la maquinaria municipal que bien funciona.

Víctor Manuel Tamayo: todavía hoy tiene todas las de ganar, pero tendrá que esforzarse y mejorar mucho su campaña para no resultar rebasado por el ímpetu liberal oficialista. Pierde en la medida en que el alcalde honre sus compromisos con César Gaviria para garantizar así la elección de Luis Fernando Baena y Germán Chica. Gana porque queda como casi única opción para todos aquellos que no tienen o no encuentran cabida en el directorio de Aguirre, Patiño y Botero y para los conservadores que se ilusionan con regresar al poder.

Juan Carlos Grillo: por un fenómeno inexplicable no ha logrado recoger la militancia liberal descontenta con la decisión del expresidente Gaviria. Es el mejor prospecto, pero la gente no lo ha entendido. Por ahora es gran perdedor.

Y no me digan que todo esto no es así.


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