El ex capellán de la policía Christian Von Wernich, acusado de homicidios y torturas en la última dictadura 1976-83, se sentó en el banquillo al iniciarse el primer juicio contra un sacerdote por violaciones a los derechos humanos en Argentina.
En medio de fuertes medidas de seguridad, el Tribunal Oral Federal Número 1 de la ciudad de La Plata al sur de la capital inició el proceso contra el cura, de 69 años.
Von Wernich es juzgado por su participación en siete homicidios, 31 torturas y 42 secuestros ocurridos en cinco centros de detención ubicados en la provincia de Buenos Aires.
Sentadas en las primeras filas con sus emblemáticos pañuelos blancos en la cabeza, numerosas Madres de Plaza de Mayo presenciaron el inicio del juicio contra el eclesiástico acusado por crímenes en la dictadura que dejó 30 mil desaparecidos, según organismos humanitarios.
En la sala, Von Wernich quedó ubicado muy cerca del público, apenas separado de algunas de sus víctimas por una mampara de vidrio, mientras detrás del estrado de los jueces, un crucifijo de gran tamaño reinaba sobre la sala.
Según sobrevivientes, el sacerdote recorría los centros clandestinos de detención de la provincia de Buenos Aires para arrancar confesiones a detenidos, sometidos a torturas y tormentos, o convencerlos de delatar y colaborar con el régimen. Unos 126 testigos desfilarán durante el juicio que se desarrollará a lo largo de tres meses.
El juicio comenzaba con la lectura de la acusación por parte de la fiscalía, un muy largo documento, luego del cual el ex sacerdote tendrá derecho a hacer una intervención.
Von Wernich ingresó a la sala de audiencias, en el primer piso de los tribunales, protegido con un chaleco antibalas del que sobresalía el clásico cuello de sacerdote.