
Hace un mes me detectaron un cáncer gastrointestinal. Estoy bajo tratamiento de quimioterapia.
No estaba preparado para soportar algo tan terrible. Lo hago porque amo mi familia y quiero luchar por mi salud.
El médico dice que siga sus indicaciones y en poco tiempo veremos los resultados.
Me ha dado muchas esperanzas de recuperación pero últimamente me he sentido muy deprimido. Pienso a todo momento en la muerte y no me quiero morir.
Mi esposa y mis dos pequeñas hijas me necesitan. Siento que no he realizado mis sueños y le pido al todo poderoso me dé fuerzas para continuar.
¿Es natural sentirse uno de esa manera? ¿Habrá algo que pueda hacer para cambiar mi actitud negativa? Doctor Jorge Eliécer, yo quiero vivir.
Distinguido señor: en estos momentos de incertidumbre debe conservar la fe y confiar en los médicos que le atienden.
Ellos están empeñados en devolverle la salud a través de un trabajo multidisciplinario donde interviene como complemento eficaz su esposa e hijas.
A pesar de la incomodidad y efectos desagradables que presenta la quimioterapia, cumple un papel fundamental en el tratamiento de malignidades, del cáncer invasivo o metastásico.
Aunque pueda presentar diarrea, pérdida del cabello o algún tipo de erupción en la piel como efecto secundario, esto se normalizará. ¡No se preocupe!
Asuma con valor este reto que le impone la vida y manos a la obra. La vida le concede una segunda oportunidad. Piense: “Me recuperaré. Dios permanece a mi lado, mi esposa e hijas me fortalecerán”.
Aunque sienta destrozada su alma y afligido el cuerpo tras el dolor de una penosa enfermedad, imagine que Dios le asiste a través de los médicos que le atienden con profesionalismo, dedicación y amor.
¿Le confirmaron que tiene cáncer? Entonces, ha de asumir con serenidad y optimismo esta verdad, colocando toda su confianza en los especialistas y adaptándose sin vacilación al tratamiento que destruirá las células que se están reproduciendo en un nivel anormal.
¿Quimioterapia? La combinación de diversas medicaciones o régimen se dará de acuerdo al tipo de cáncer que viene siendo tratado.
Repito: tenga fe en el tratamiento y atraiga con esos pensamientos de recuperación, curación y salud, ese poder sanador que yace inmerso en su interior el cuál será decisivo para superar la enfermedad. ¡Ya lo verá!
PARA TENER EN CUENTA: Entre el 27 y 30 de junio se realizará en Barcelona España el IX congreso mundial sobre cáncer gastrointestinal. Es organizado por la Sociedad Europea de Gastroenterología Médica, donde se tratarán las más recientes investigaciones y resultados sobre cáncer rectar, colon, esófago, estómago, de hígado y de páncreas.

Para papá y mamá, los hijos representan su principal razón de vida. Muchas veces dejan a un lado sus expectativas personales, para centrar completamente los esfuerzos en los seres que concibieron con amor.
Alimentación, refugio, vestuario y educación, son los aspectos mínimos que quisieran garantizarles para toda la vida, con el fin de que nunca pasen necesidades. Y aunque es claro que la relación de padres e hijos no debe convertirse en un vínculo de sobreprotección, lo cierto es que en muchos casos el interés de dar bienestar hace perder el control.
“La ley de la vida” es clara al advertir que los hijos son prestados y tarde o temprano deben partir del hogar, lo cual no deja de representar dolor para los padres, quienes, algunos, desearían que esto nunca sucediera. Tanto así, que quisieran hacer “hasta lo imposible” para evitar que su hijo se enfrente su primera salida, como la de prestar el servicio militar.
Algo inevitable
Muchos niños y jóvenes generan comportamientos de inconformidad y rebeldía cuando papá y mamá les hacen un llamado de atención por no haber limpiado su habitación o no levantarse a la hora in dicada para ir a estudiar. Tanto así, que los menores consideran que las exigencias de los adultos son sólo con la intención de incomodarlos sin fundamento y no con el objetivo de crear disciplina y herramientas que les servirán para su futuro.
Este es el caso de Wilmer, quien hace un año regresó de prestar el servicio militar, con una mentalidad diferente a la que tenía cuando se fue. “Uno estando allá valora muchas cosas, como el cuidado de los padres, la comida y la permisividad para dejarlo hacer a uno lo que quiere”, afirma este joven, al tiempo que agrega que en el ejército las cosas son a otro precio.
“Allá le toca a uno levantarse temprano, arreglar la cama, comer de lo que sirvan y sin posibilidad de reclamar o quejarse”.
Pese a lo negativo, Wilmer considera que ésta es la mejor experiencia que ha tenido en su vida, que además de resaltarle el valor que representa la familia, lo hizo un hombre más responsable con sus compromisos personales.
“En el ejército las cosas son a las malas. Gracias a ello ahora soy muy puntual, hago deporte, me preocupo por el orden y la pulcritud”.
No es fácil
Todos los desprendimientos familiares, independientemente de su razón, no dejan de ser dolorosos. Así lo reconoce la psicóloga educativa Ana Juliana Becerra, quien asegura que cuando los hijos se despiden de casa porque deben prestar el servicio militar, los sentimientos de tristeza se marcan con más intensidad.
“Para los padres es difícil que sus hijos, menores de edad, deban enfrentarse a la experiencia del ejército debido al riesgo que representa la preparación con armas y la exigente disciplina de comportamiento”. A esto, afirma la psicóloga, se suma la situación de inseguridad que vive el país.
“Ellos piensan que sus hijos van a morir en el ejército, pero son muchos los jóvenes que han ido y hoy están con vida. Si somos concientes, es mayor el número de jóvenes que mueren por accidentes que por prestar el servicio militar”.
Ante esta clase de casos, la psicóloga recomienda tener control de las emociones, ya que el llanto, la desesperación y los pensamientos negativos, pueden influir en el joven que está a punto de iniciar su experiencia militar.
Para él no es fácil aceptar que la comodidad del “hotel mamá” va a cambiar por un régimen de autoridad en contra de sus preferencias, comodidades y estilo de vida.
Tarea de padres
1. Aceptar que es una experiencia por tiempo limitado.
2. Crear espacios familiares en los que se fortalezcan los lazos y los momentos de comunicación.
3. Saber lo que está pensando el muchacho y a partir de eso acompañarlo. Dependiendo de la actitud de rechazo o interés, la experiencia va a ser más o menos traumática.
4. Brindar el soporte adecuado, maximizando los aspectos positivos de esta experiencia por encima de los negativos.
5. Con anticipación hacer los ajustes necesarios para posibilitar una mejor adaptación, es decir, enseñar a cocinar, a hacer aseo y a levantarse temprano.
Una prueba familiar
A los padres resulta traumático el servicio militar obligatorio para uno de sus hijos ya que, además de ser la primera salida por largo tiempo que hacen de la casa, les significa enfrentarlo a un entrenamiento de disciplina estricto y contradictorio al ritmo que lleva en casa.
“Muchas personas hacen préstamos o lo que sea para evitar que sus hijos vayan al ejército y así prevenir que se enfrenten conflictos de alto riesgo en nuestro país”, señala la psicóloga y especialista en familia, María Emilssen Acevedo.
Pese a esto, muchas familias son concientes de la importancia de un régimen militar en la vida de los muchachos, para que adquieran disciplina de puntualidad, cumplimiento y respeto.
“Muchas veces los hijos no valoran a sus padres o estos dicen que sus hijos son cansones, por eso este desprendimiento se hace valioso cuando cada quien reconoce lo bueno del otro”.
Con Dios
Para Consuelo Gamboa, psicorientadora, a cualquier padre le puede resultar difícil que su hijo deba ir a un lugar incierto. “Ante todo se debe tener la confianza en Dios de que nada malo va a pasar, además ahora el servicio militar es más una labor social que combates en el monte”
La principal tarea de los padres es inculcar en sus hijos la responsabilidad que deben tener en la vida para que el manejo de armas no se convierta en algo perjudicial, debido al uso irresponsable que haga de ellas, teniendo en cuenta la actitud exploradora que como jóvenes presentan.