“No hay nadie más afanado que un liberal para misa”, sentencia Don Emilio Gutiérrez Díaz, presidente de la Academia Pereirana de Historia, cuando le preguntamos sobre las manifestaciones de esa ciudad abierta y a la vez tan conservadora.

Sesenta años de existencia cumple Atlético Nacional y no encontró mejor forma de celebrarlos que con la consecución de su novena estrella en el historial de los campeonatos de la Copa Mustang del Fútbol Profesional Colombiano, este domingo luego de vencer al Atlético Huila.

Hace un siglo la edificación de cementerios modernos, estéticos, higiénicos, salubres y acordes a las necesidades de la población, comenzó a verse en todas las ciudades del mundo como una necesidad, pero hoy la realidad ha cambiado por la sobrepoblación de estos terrenos.
La escasez de espacio para enterrar a los muertos ha sido prevista por el Grupo de Biotanatología de la Universidad Tecnológica de Pereira, que atribuye el auge de la cremación de cadáveres a la optimización del espacio en los parques cementerios.
La cremación no es nueva. Se trata de una práctica que data de hace 5.000 años, pero en Colombia y en gran parte de América Latina sólo se adoptó en las últimas dos décadas.
Armando Arciniegas Rincón, médico neumólogo e integrante del grupo de estudio sobre la muerte, destaca que la cultura del enterramiento ha disminuido, pero el hecho de que la cremación sea tan nueva en nuestro entorno, se debe a que antes era “prohibida”, partiendo del supuesto de que para el día del juicio final sería muy trabajoso encontrar las cenizas y reconstruir el cuerpo. En últimas se trata de un dogma de fe.
Pero hoy parece despertar la inquietud por encontrar respuestas clara sobre la muerte; una de ellas es lo que sucede con el cadáver, y la cremación ha permitido otras opciones difíciles de concebir con el enterramiento.
El médico Arciniegas Rincón destaca que se vienen acabando los cementerios horizontales y se están imponiendo los verticales en forma de columbarios con restos humanos, los cuales ocupan grandes edificios, ello debido a que la tierra en los cementerios es muy costosa y porque los sitios de enterramiento antes aislados de la urbe hoy quedaron en medio de ella ante el crecimiento de las ciudades.
Mausoleos, columnas, pirámides y torres han sido entonces la evolución de las estructuras para enterrar a los muertos; hasta en las avenidas de las grandes metrópolis se pueden ver construcciones que son nada menos que ‘ciudades de muertos’. “Inclusive hemos visto crecer esos edificios por asociaciones; antes los mausoleos eran familiares e individuales, luego se masificaron, hoy existen los mausoleos de choferes, policías y médicos”.
Armando Arciniegas recalca que la preocupación del ser humano por la falta de espacio, hizo que la creatividad de los arquitectos e ingenieros sufriera desarrollos variados como los parques cementerios, entre otras modalidades.
La mayor presencia de elementos de la naturaleza, jardines y bosques son algunas de las adecuaciones modernas que se han implementado en cementerios como La Ofrenda y La Paz, los dos privados que operan en la región.
Directivos de ambas entidades coinciden en que la cremación se ha masificado en los últimos años y es así como hoy entre un 30% y 50% de los servicios funerarios prestados terminan en cremación.
Por esta razón, los parques se han a adaptado a esta práctica y cuentan hasta con zonas para esparcir las cenizas, además de otras comodidades para los dolientes, una de ellas es la capilla para la última misa, de manera que el muerto “no tengan que pasearlo por toda la ciudad”
Hasta los exóticos
En las últimas décadas y aún más en el siglo XXI, hay una serie de cementerios que han roto el orden geométrico en que regularmente se han organizado e inclusive ya no tienen territorio, un ejemplo de ello es la concepción de barcos cementerios para solucionar el problema de espacio en países sobrepoblados o con poco territorio como Japón.
En los Estados Unidos se ha creado Space Services, donde se pueden llevar desde pequeñas cantidades de cenizas por US $1.500 hasta llevarlas todas por un total de US $15.000 a US $20.000, para que circunvalen la tierra a 3.000 kilómetros de la superficie durante 63 millones de años.
Esta modalidad surgió hace 13 años con el lanzamiento al espacio sideral de las cenizas de Gene Roddenberry, creador de la serie de televisión “Star Trek”, quien fue seguido de más de 300 “entierros celestiales”.
Alrededor de la tierra también giran las cenizas del astrónomo norteamericano que descubrió Plutón, Clyde Tombaugh, las del astronauta Gordon Cooper, las del actor James Dooohan, intérprete de Star Trek, y las del descubridor de cometas Eugene Shoemaker.
Se calcula que en 2012, podrán realizarse hasta 10.000 funerales espaciales por año, según la firma Space Services de Houston (Texas), la cual ha montado un prometedor negocio. “Las personas de la generación del ‘baby-boom’ no tienen la misma concepción que sus padres de la huella que van dejar de su vida”, sostiene uno de los directivos de la compañía.
Si el doliente lo desea, la cápsula en la que se envían las cenizas puede ser recuperada y se devuelve con un certificado que garantiza que papá, mamá o el primo fue al espacio y después volvió a la Tierra.
De esta manera se está resolviendo el problema fundamental que no está en la muerte sino en qué hacer con el cadáver. Para crear un ambiente de paz para el doliente, los cementerios han adecuado áreas verdes, pero en Texas, una pareja de hermanos al heredar un bosque la puso al servicio de los muertos, allí se envuelven los cadáveres en tela para enterrarlos bajo enormes pinos y robles cerca del Lago Livingston, cerca a la ciudad de Houston, y sus lápidas están grabadas en piedra rústica.
Este “cementerio verde” tiene 33 hectáreas y densos bosques y desde su puesta en servicio hace 3 años, plantea una tendencia creciente en entierros alternativos, sin perjudicar el ambiente y permitiendo la vuelta a la tierra del difunto de una forma más natural.
Pero hay más novedades en materia mutual: en los últimos 3 años un empresario de Florida viene construyendo una ciudad de los muertos submarina, donde pueden ser llevadas las cenizas de un ser querido a un costo de 2 mil 500 dólares, pero si se requiere una gran escultura o monumento a manera de mausoleo el costo se elevará a US $1.000.000.
En América del Sur también hay que admirar una verdadera maravilla, se trata del Cementerio Minero, ubicado sobre la costa donde limitan el Océano Pacífico y el desierto de Atacama en Chile.
Nuestros cementerios
En la región es posible encontrar varias modalidades de parques cementerios, el primero para mencionar sería el tradicional y no es otro que San Camilo donde en realidad está toda la historia, desde el enterramiento horizontal hasta los mausoleos para familias.
Sin embargo, el neumólogo Armando Arciniegas destaca la tendencia a contar con espacios colectivos para policías, sacerdotes y choferes. Otra categoría es el cementerio de laicos, cuya modalidad surgió como “respuesta a la discriminación porque desde el punto de vista religioso no dejaban meter desconocidos, suicidas, masones, apóstatas, ateos y excomulgados, quienes no encajaban en el marco tradicional religioso”.
Finalmente se puede hablar de los cementerios en propiedades particulares donde “no manda el Estado ni los grupos religiosos sino que funcionan como asociaciones de un territorio o vereda”, estos se pueden encontrar en las vías del Valle del Cauca.