“No hay nadie más afanado que un liberal para misa”, sentencia Don Emilio Gutiérrez Díaz, presidente de la Academia Pereirana de Historia, cuando le preguntamos sobre las manifestaciones de esa ciudad abierta y a la vez tan conservadora.
Para el escritor Gustavo Colorado Grisales, en realidad hay que hablar de varias ciudades para encontrar ambas manifestaciones, mientras que el sociólogo y académico Oscar Arango Gaviria parte de la ubicación geográfica, donde muchos caminos conducen a Pereira, y la economía abierta como factores para el desarrollo de un librepensamiento.
Una investigación realizada por la Universidad Católica en Pereira, revela que las nuevas generaciones siguen viendo en la religión su fuente de espiritualidad, pero eso no se refleja en la encuesta de Cultura Ciudadana de la Alcaldía, pues muy pocos tienen como referente turístico los espacios religiosos. Sin embargo, es una realidad que el certamen más concurrido en la capital risaraldense es la Semana Santa, mientras que... ¿alguien se acuerda de Expoerótica? Ah, claro, donde 2 pereiranos y 19 forasteros se desnudaron.
Desde tres disciplinas muy juiciosas como la historia, la sociología y la literatura, LA TARDE analiza esa ciudad donde aún subsiste la lucha entre fe y razón.
“Otros nos manejan la imagen”
Emilio Gutiérrez Díaz, presidente de la Academia Pereirana de Historia, señala que el espíritu generoso, condescendiente, abierto, solidario y con respeto por la palabra empeñada, ha sido propio de nuestra comunidad desde su fundación, primero por la llegada de colonos antioqueños -pese a ser muy conservadores- con una actitud abierta para acomodarse a un ambiente distinto como era el del Norte del Cauca, que siempre fue más liberal. “Eso permitió que los colonos se pudieran relacionar con cierta facilidad con las autoridades de Cartago y terminaran fundando la Villa de Robledo”.
La guerra entre los estados del Cauca y Antioquia en 1876 y 1877 permitió que muchos ex combatientes liberales radicales se asentaran en la ciudad buscando tranquilidad; nadie los rechazó y siguieron siendo de todas maneras liberales radicales, quienes no sólo vinieron con su ideología sino con dinero, gracias a un compromiso que había hecho el gobierno central con quienes defendieran el régimen.
Si bien Pereira se fundó como una ciudad conservadora, eso fue cambiando hasta volverse una ciudad liberal y de pensamiento muy abierto. “Luego aparecieron gran cantidad de gentes llegadas de distintos sitios del país; Pereira sería inclusive la primera ciudad en tener una logia masónica en el Viejo Caldas, porque en Manizales consideraban eso una cosa aterradora”.
Algo más que contribuyó a que se viera una ciudad abierta, fue la aparición de las ferias ganaderas que atrajeron a mucha gente, entre ellas mujeres de vida licenciosa “contribuyendo a que se creara el mito y terminaron por exagerarse las cosas para desacreditarnos”.
Las costumbres heredadas de Antioquia se conservaron, “otra cosa es que se hablara con amplitud y se evitaran los choques ideológicos; el problema es que los pereiranos no hemos manejado la imagen de la ciudad, sino que nos la han manejado desde afuera”.
Aquí se acuñaban cosas, otras se decían por fuera, todo eso se toleraba “y en eso tenemos una responsabilidad porque no hicimos un adecuado manejo de nuestra imagen que mostrara exactamente que somos gente decente, cumplidora, trabajadora, correcta, solidaria y tolerante... y cívica por cantidades”.
Consideración
sociológica
Oscar Arango Gaviria, sociólogo y académico, analiza una primera consideración, según la cual “los que viven aquí no tienen que ser de acá”, eso se debe a que la ciudad por la forma como está ubicada y porque por aquí van y vienen miles de personas se presta para “una interacción muy fuerte con otras culturas y formas de pensar”.
La ubicación geográfica y la economía abierta ayudan a que se genere un librepensamiento; “una ciudad enclavada en la montaña no es librepensadora, mientras la posición geográfica de Pereira es lo que permite que florezcan en la ciudad las expresiones del librepensamiento”.
En el surgimiento histórico hay liberalismo desde las más tempranas épocas. “Aquí floreció la ideología liberal, no tanto del partido. En Pereira hubo un gran respaldo a Rafael Uribe, a Gaitán, al MRL y más adelante Galán tuvo su eco importante en Pereira”. En general, siempre ha habido acogida a planteamientos políticos renovadores.
En Pereira también surgieron núcleos comunistas desde muy temprano, en los años 1920 y 1930.
Pereira fue de las primeras ciudades en contar con logias masónicas, pero igual con pensamientos ajenos a la tradición católica, que eran retos y desafíos a un pensamiento tradicional; “si se pudiera hacer un corte de cuentas con seguridad la proporción de personas que militan en religiones diferentes es mayoritaria en relación con el resto del país”.
Hoy cuando se presentan en la ciudad eventos que comprometen el pensamiento cultural general de la gente y la forma como históricamente han querido presentarlo, ya no hay tantas resistencias como en otras partes de Colombia, “Expoerótica en Pasto y Popayán no encontraría eco todavía”. En Pereira la iglesia católica terminó aceptando si la gente iba o no mientras que en otras confesiones fueron más vehementes en su rechazo al evento.
“Sin embargo esa coyuntura reciente nos pone a pensar; el momento del desnudo generó mucha expectativa sobre una masiva asistencia y participación. Pero sorprendentemente se presentó muy poca gente. Uno hace una lectura de que en efecto el espíritu conservador anida en muchas personas y el librepensador no encuentra un camino fluido, a pesar de toda la fama que tenemos”.
De otro lado, en Pereira mal que bien hay un terreno más fértil para que las minorías sexuales se expresen públicamente “eso lo hacen sociedades librepensadoras”.
Pero ninguna sociedad es totalmente libre o conservadora. En Colombia hay pensamiento liberal, no de partido, pero igual tiene unas expresiones violentas y totalmente conservadoras. “Los resultados de las últimas elecciones en Pereira dan cuenta de que las propuestas electorales del Presidenciales de Uribe, muy conservadoras, tuvieron un apoyo aplastante”.El debate de ideas de forma velada se ha visto también en la educación, la Universidad Libre se fundó en los años 70, después la iglesia entendió que había un competidor y fundó la Universidad Católica, “fue una respuesta ideológica”, luego se instaló la Universidad Santo Tomás y apareció la Universidad Cooperativa.
La Semana Santa es un evento de marketing para atraer turismo, pero se asocia a la iglesia católica que muestra de esta manera una muy importante capacidad de convocatoria. “Se aprovecha el elemento de la tradición y se transforma en un evento masivo”.
“Tenemos
varias ciudades”
Gustavo Colorado Grisales, autor de “Besos como balas”, recientemente sumado al índice de libros prohibidos en un colegio religioso de la ciudad, destaca que las últimas corrientes políticas han vendido la idea de que las clases sociales son una invención del marxismo, cuando en realidad sí existe una Pereira de elite conservadora (que en antaño manejó la ciudad desde el Club Rialto).
Pero hay más ciudades que esa; está la de los inmigrantes del norte del Valle, norte del Tolima y ciudades vecinas, que no son bien ponderados por los primeros.
“Percibo que la élite secuestró el bambuco y lo convirtió en un símbolo de la ciudad”, pero en contraste aquí también suena fuerte Pastor López, el vallenato y los despechados.
Históricamente, aquí se encontraron los conservadores de Caldas con los paganos del Cauca, hubo también una colonización de pobres y ricos y en esa medida hay culturas diversas y en unos casos antagónicas.
“Hay que leer muchas ciudades, no es lo mismo ‘parcharse’ en El Prometeo que en Parque Industrial; en los barrios Kennedy, Berlín y Popular Modelo suenan el tango y la milonga, pero en Cuba son la salsa y el vallenato”. También cuentan para la ciudad las mujeres y hombres que se van para todas partes del mundo.
El crecimiento permitió la llegada de personas de muchas expresiones y como consecuencia tenemos una ciudad permisiva con muchas cosas, entre ellas diversidad de expresiones sexuales, económicas y bastante informalidad. Se llega inclusive al hecho de que Dios y el diablo tienen asiento y servidores dedicados en esta urbe.
Se pueden matizar otros contrastes, “la ciudad de elite huele a incienso y confesionario con doble moral”, mientras otros espacios están poblados de indígenas y negritudes...
“La ciudad de los que llegan es permisiva, la ciudad de la élite es excluyente, pero al final se necesita mucha liberalidad para vivir en el mismo territorio”.