Biocombustibles o seguridad alimentaria
A pesar de que el biocombustible es una tendencia a nivel mundial para bajar los niveles de emisión de gases, ha surgido el tema de la seguridad alimentaria que podría verse afectado por el incremento de la producción y la reducción de productos de pan coger para la canasta familiar. Séptimo Día conversó con Fabio Salazar Villada, sobre el asunto de alcoholes carburantes y Juan José Ramírez, secretario de Desarrollo Rural. Ambos puntos de vista ofrecen un claro panorama de lo que, en algunos años, podría ocurrir con nuestros alimentos esenciales destinados a la industria para ser transformados en biocombustibles.
Amenaza de la seguridad alimentaria
¿Cómo se puede ver amenazada la seguridad alimentaria con productos de pan coger?
La amenaza siempre ha existido para el tema de la seguridad alimentaria, sobretodo la amenaza cultural: la forma de cómo la gente piensa en el campo y cómo genera la producción primaria. Hay que tener en la finca lo que se va a consumir, y eso es seguridad alimentaria visto desde un concepto sencillo: sembrar en la finca y tener para el autoconsumo. Si quedan excedentes, se puede comercializar.
¿Cuál es el producto con mayor amenaza?
La base de nuestra alimentación es el maíz. El alto consumo de arepa lo demuestra. Pero resulta que el maíz fue catalogado como el primer producto para ser industrializado y transformado en biocombustible. Digamos que eso en un momento dado puede afectar el autoconsumo y hacer que el consumidor de la región tenga menor acceso al producto.
¿Cuál debe ser la política de los gobiernos?
Caminar hacia un fomento de esa producción en las fincas. La gente debe tener productos principales para comercializar, como el café o el maíz; pero también debe tener unas pequeñas cantidades sembradas para el consumo. Se debe concientizar a la gente para que tenga qué comer y piense en comercializar. El objetivo a cumplir es no dejar todo para la venta porque se reduciría el producto interno y se perdería en gran parte el abastecimiento de la canasta familiar.
¿Y qué hay con el TLC?
Es un incentivo muy grande para que productos como la palma, el maíz o la remolacha salgan del país transformados. Ciertas zonas en el país serán destinadas para vender al exterior. Tal será el caso de regiones con excelentes condiciones agroecólogicas. Pienso que en nuestra zona cafetera el tema no va a tener tanto efecto. Vamos a tener unos productores capacitados que seguirán sembrando su maíz y teniendo su seguridad alimentaria. Posiblemente la costa y los Llanos Orientales serán las zonas más afectadas, pues estarán pensando en vender al exterior y no tanto en el tema de la seguridad alimentaria.
Punto de vista de La Secretaría
¿La secretaría ve amenazado el tema de la seguridad alimentaria?
Es un fenómeno que está ocurriendo a nivel internacional. Con el tema de los biocombustibles en Colombia lo que se ha tenido es una gran recuperación en los precios, básicamente con el cultivo del maíz y de la caña, y el aumento de sus áreas productoras para abastecer la demanda del mercado interno. Colombia es un país agrícola por excelencia, y Estados Unidos sabe que no entrar tanto maíz al país es una fortaleza para los productores nuestros para poder mejorar sus ingresos y producciones. No pienso que ese boom de los alcoholes carburantes y de los biocombustibles vaya a tener mucha incidencia y vaya a afectar la seguridad alimentaria de las personas.
¿Qué productos son potencialmente aptos para ser transformados en biocombustibles?
Todos los productos que tengan altos contenidos de azúcar, como la caña panelera, el maíz y la remolacha. Nuestro municipio no cuenta con grandes áreas de cultivo de remolacha. Los productos con precios marginales van a adquirir un estatus más elevado por el tema de demanda.
¿Por qué se habla tanto de seguridad alimentaria?
Este es un tema que ha sido impulsado por la FAO debido a que nuestros campesinos se les olvidó producir los productos esenciales en las tierras y parcelas. Los habitantes del campo se dedicaron a jornalear entre semana para irse a las plazas de mercado a comprar el sustento diario. Lo que ha querido el Gobierno nacional es volver a crear el arraigo por sus creencias ancestrales para producir los alimentos de pan coger: el maíz, el fríjol, la yuca, y todo lo que esté a su alcance.
¿Qué ha hecho la Secretaría para dar a conocer los programas de seguridad alimentaria?
Hemos hecho convenios con la Oficina de Acción Social de la Presidencia de la República en el 2005. Establecimos inversiones de alrededor de los 1.500 millones de pesos para recuperar el arraigo cultural de las personas en el municipio. Hemos logrado beneficiar con capacitaciones a 16 mil personas. Pero esto es algo que se debe conocer desde la infancia para que nuestros hijos entiendan que los productos de la canasta familiar se pueden producir en sus parcelas.

Pocos lo conocen, a algunos les suena complicado, otros le tienen pavor. Sin embargo, se ha convertido en una de las estrategias más aplicadas por industriales, comerciantes, y en general por empresarios que hoy le deben al leasing buena parte de su crecimiento.
La herramienta financiera, que empezó a ser manejada por algunas pocas compañías en el país, hoy hace parte de las divisiones más dinámicas de bancos y corporaciones.
El leasing, que viene del verbo inglés ‘to lease’, que significa “tomar” o “dar en arrendamiento”, es parecido al arrendamiento pero no es igual. Tiene mayores ventajas, especialmente en materia de impuestos y se ha difundido a casi todos los bienes.
En Colombia desde hace más de una década se utiliza principalmente para la adquisición de maquinaria industrial, también se emplea para la compra de vehículos y en una proporción creciente para financiar la adquisición de bodegas, locales comerciales, vivienda y hasta computadores.
“Creo que el leasing es una gran ayuda para el empresario. En nuestra fábrica lo utilizamos mucho para la adquisición de maquinaria y vehículos. Ayuda mucho especialmente en materia de impuestos”, señaló Sergio Morales, de la empresa Dulces Paragüitas, importante productor de dulces procesados.
Su experiencia es similar a la de buena parte de los empresarios del país.
El presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina, explicó que el leasing “se ha convertido en instrumento fundamental para el aparato productivo pues por medio de este se adquieren activos fijos sin golpear de manera extraordinaria la caja”.
Pese a esto, entre la mediana y la pequeña empresa la figura del leasing no está muy difundida, pese a tener las mismas, o incluso, más necesidades de financiación.
“La mayoría de gente erróneamente se inclina por otras alternativas de financiación porque le tiene temor al leasing”, señaló Isabel Alza, quien está a cargo de la Asociación Nacional de Empresarios de Bocadillo.
Sin embargo, lo que dice la empresaria es lo que, a juicio de voceros de las instituciones financieras, sucede con este instrumento. Pocos conocen cómo funciona.
¿Qué es el leasing?
De acuerdo con la Federación Colombiana de Compañías de Leasing, Fedeleasing, el leasing es “un contrato mediante el cual una parte entrega a la otra un activo para su uso y goce, a cambio de un canon periódico, durante un plazo convenido, a cuyo vencimiento, el bien se restituye a su propietario o se transfiere al usuario, si éste último decide ejercer una opción de adquisición que, generalmente, se pacta a su favor”.
Algo así, explican los conocedores, como un arriendo pero difiere de éste, en cuanto al final, el usuario puede entrar a adquirir, por un valor inferior al del momento de compra.
La alternativa resulta atractiva, explican las entidades financieras, por dos razones principales como son el poder adquirir un activo en momentos de poca liquidez, y en segundo lugar, por cuanto el mismo no entra a hacer parte del patrimonio propio sino que figura a nombre de la entidad que hizo el financiamiento.
Como señala Fedeleasing, en este instrumento no se paga arriendo sino un canon, que tiene amplias formas de pactarse.
Ser puede pactar fijo o variable, o con pago tanto creciente como decreciente. (Ver recuadro).
Esto, para las empresas y para las personas naturales representa un ahorro importante en impuestos, al tiempo que no se copan las líneas de crédito con las entidades financieras.
En vivienda, el valor de escrituras y de hipotecas corren por cuenta de la entidad por medio de la cual se accede a la opción de leasing.
El mecanismo es muy empleado por las empresas que necesitan importar maquinaria, así como para la compra de camiones o vehículos.
Dentro de ese segmento hay un tipo de leasing llamado ‘lease back’ que significa retro leasing y que, de acuerdo con Javier Díaz Molina, es uno de los más usados por la industria.
El ‘lease back’ es un contrato en que el vendedor y el locatario son la misma persona. Una figura que es usada por empresas que desean liberar recursos para capital de trabajo, vendiendo a las compañías de leasing sus activos para tomarlos en leasing.
¿Más intereses?
Las características del instrumento permiten que este goce de tasas de interés más bajas que las del resto de créditos para financiación comercial o de vivienda, dependiendo del tiempo al que se pacte la compra.
Para el caso de la vivienda, de acuerdo con voceros de Davivienda en Santander, la opción de compra por medio del leasing tiene plazos de pago de hasta 15 años, con una tasa de interés de 1,06%, mes vencido.
Esta, “comparada con la tasa de crédito hipotecario del mercado y que está en el 1,17%, representa una disminución del 0,9%, que equivale a un ahorro en la cuota mensual de $2.038 por millón”, comenta el vocero de Davivienda.
Las opciones de financiación están en cuota fija en pesos, cuota variable en UVR o de acuerdo al IPC.
En cuanto al mecanismo para la compra de vehículos, el plazo estipulado por algunas entidades financieras va de 24 a 60 meses con una tasa variable fijada en DTF o el IPC.
Los vehículos que se financian son de máximo siete años de antigüedad.
La compra
La parte más interesante y en la que se logra entender mejor este mecanismo es en la opción de compra pues es allí donde radica una de las mayores ventajas del leasing.
Generalmente, luego de arrendada una maquinaria, casa o vehículo, estos bienes quieren ser adquiridos, al término del pacto al que se llega con el arrendador.
La operación financiera que allí se realiza es la de compra de acuerdo con el porcentaje de venta al que se pactó desde el inicio del contrato si se trata de leasing financiero, o al final del tiempo pactado, cuando se trata del leasing operativo.
Algunas entidades financieras estipulan un porcentaje de compra sobre el 10% del valor, para el caso de los vehículos. Mientras que para el caso de vivienda, el mismo gobierno tiene reglamentado que el valor sobre el cual se haga la compra no exceda el 30% del valor del inmueble.
Esto, calculado en pesos o en UVR, al inicio del contrato de leasing.
Otras clases de leasing son: el de exportación (que aplica para el caso de empresas en el exterior que adquieren un bien elaborado en Colombia), el leasing inmobiliario (donde entran locales y bodegas), así como el de infraestructura (bien práctico para cuando se trata de la compara de maquinaria especializada para proyectos de infraestructura que cuesta grandes cantidades de dinero).
Tipos de cánones en leasing
1. Canon fijo: pagos iguales durante la vigencia del contrato, ya sean anticipados o vencidos. Este canon puede modificarse por cambios en las condiciones del mercado, si así lo acuerdan las partes.
2. Canon variable: pagos que varían conforme a las condiciones del mercado o al acuerdo de las partes. La periodicidad de la variabilidad depende de lo que se haya pactado y generalmente están ligadas a una tasa de referencia como la DTF, la TCC, el IPC, tasa referencia Dólar ó Euro, la tasa de Devaluación, etc.
3. Canon creciente: pagos que van aumentando en la medida en que se va ejecutando el contrato.
4. Canon decreciente: pagos que van disminuyendo en la medida en que se va ejecutando el contrato.