Séptimo día
Del 12 al 18 de Noviembre de 2007
Pereira, Colombia
“Tan lindo el niño que se emborrachó”
Edna Lorena Cuesta Vásquez

Que a un niño de 10 años le celebren su primera rasca con los ‘cunchos’ de ron del 31 de diciembre, no sólo es una muestra de una ciudad parrandera que socializa con el alcohol (eso lo saben los pereiranos: no hay paseo, partido, bautizo, matrimonio, funeral o paso al otro año sin ‘guarito’).

Hasta nuestros días, el asunto de la iniciación en el mundo de la adultez se ha visto con cierta ingenuidad y romanticismo. Si Camilo* sale con su papá para tomarse el primer aguardiente, o si al estilo de Gabo se va donde ‘las putas’ a volverse todo un varón, la tradición machista lo llenará de fiestas.

“Tan lindo el niño que se emborrachó”, es una frase típica que se resiste a abandonar las fechas del calendario. Parece que por norma general, toda fiesta de la cosecha o evento familiar que se respete, debe contar en sus archivos con un niño ‘trambuleco’. Nada más salido del sentido común, pero es algo que se inscribe no sólo en el contexto de la ‘trasnochadora’, sino en el resto de ciudades de este bello país del sagrado corazón.



Sin niños ebrios

Para salir bien librado de esta penosa realidad se debe recurrir al conocimiento de causa. “Cuando un niño tímido de 12 años encuentra a la niña de sus ojos en la primera fiesta, y sus amigos le ofrecen licor para que fluya el proceso de conquista, años más tarde estará en riesgo de asociar los tragos con la conquista de una mujer”, afirma Adriana María Patiño Gómez, gerente del Hospital Mental Universitario de Risaralda.

Para ella, muchas experiencias de la vida, en términos de frustración o satisfacción, tienen relación con lo que ocurrió en esa primera borrachera.

“El riesgo es grande en esa primera vez, pues en el cerebro hay algo que se conoce como Círculo Acumbens, que es el que permite sentir placer o frustración ante cualquier experiencia nueva. De ahí que el licor, en muchos casos, lejos de considerarse como un escudo falso que altera los estados de conciencia, pueda verse como algo gratificante y convertirse en adicción”, agrega Patiño Gómez. La solución, desde este punto de vista, es entender que no hay maneras correctas de ingerir licor y que lo mejor es evitar su consumo bajo cualquier circunstancia.

Sin embargo, si se tiene en cuenta la costumbre milenaria de hacer vida social con esta sustancia (se recuerdan las bacanales de la mitología griega e incluso algunos pasajes de la Biblia) se advierte que el asunto empieza a complicarse.

William Marulanda, director del Observatorio de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Pereira, sostiene que si se habla del consumo de alcohol, independientemente del rango de edad, se debe mirar el contexto. “Aunque las campañas para no vender alcohol a menores de edad han logrado regular en parte el consumo, Pereira se reconoce como una ciudad de fiesta y de vida nocturna. Ese contexto condiciona el comportamiento de los niños y hace que la generación inmediatamente anterior sea un modelo a seguir”.

La solución, para Marulanda, está en practicar ejercicios de cultura ciudadana que propendan por la autorregulación y corregulación del entorno cercano. “Es muy duro para un estado ejercer control permanente y de manera omnipresente. No se puede pensar que para aplicar la norma de no consumo en una ciudad como Pereira con 400 mil habitantes, se necesitarían 400 mil policías”, concluye.

No consumo o consumo regulado, lo cierto es que los adultos pueden ayudar a los adolescentes a canalizar su energía y a experimentar con cosas sanas como el deporte, la lectura, la buena alimentación y una visión de mundo más optimista que no le coma cuento a los escudos falsos.



Contexto del consumo

Una encuesta realizada en la ciudad de Pereira por el Observatorio de Cultura Ciudadana, en octubre de 2005, arrojó los siguientes datos:

- Parranderos, es la palabra que más describe a los pereiranos, con un 49.4 por ciento.

- Entre los lugares recomendados a los turistas, se encuentra El Páramo, con un 7.8 por ciento.

- A la pregunta: ¿a quién no le gusta tener como vecino? Se respondió que los alcohólicos, con un 83.7 por ciento



Programas de solución

- El Hospital Mental con la Secretaría de Salud Departamental vienen trabajando hace 4 años una estrategia llamada “Habilidades para la vida” que le permiten al adolescente expresar sentimientos y decir no a pesar de las presiones.

En este momento se está realizando una alianza estratégica con la Universidad Católica de Risaralda para publicar los resultados de la experiencia.

- El programa de Cultura Ciudadana, de la Alcaldía de Pereira, atiende la problemática del consumo de alcohol en edades tempranas, a partir de tres componentes: protección de la vida, espacio público y convivencia familiar. En el tema de la protección de la vida es donde se ha hecho más énfasis porque el tema del alcohol ha tenido relación directa con homicidios, suicidios y accidentes de tránsito.


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