MADRID, AFP
Un agente murió y cuatro resultaron heridos en un atentado atribuido a ETA perpetrado ayer en la madrugada con una furgoneta bomba contra un cuartel de la Guardia Civil en Legutiano, en el País Vasco, norte de España.
El vehículo bomba estalló frente a la casa cuartel, que quedó semidestruida, y mató a un agente e hirió a otros cuatro. El fallecido es Juan Manuel Piñuel Villalón, de 41 años, casado y padre de un niño.
Uno de los cuatro guardias civiles heridos dos hombres y dos mujeres fue dado de alta y los otros tres se encontraban hospitalizados, uno de ellos grave, en dos centros de la ciudad de Vitoria y “se encuentran razonablemente bien”, según el ministro de Interior, Alfredo Perez Rubalcaba, que viajó a visitarles. La organización independentista armada vasca ETA “está pensando en producir una masacre”, condenó Rubalcaba, que recordó que en la casa cuartel vivían 29 personas, entre ellas cinco niños y una joven de 18 años.
Los autores del atentado llegaron a la casa cuartel en dos vehículos, dejaron uno junto al edificio y huyeron en el otro, tras lo cual se produjo la explosión, relató el ministro.
El vehículo transportaba “una carga de explosivos importante, de una naturaleza y cuantía que está siendo investigada”, según el ministro.
Una hora más tarde, la policía autónoma vasca localizó el vehículo de huida, que fue robado en abril en el País Vasco y “está siendo objeto de investigación”, detalló.
ETA suele avisar con una llamada cuando coloca artefactos, pero no cuando ataca sedes de la Guardia Civil, y esta vez tampoco lo hizo. “El ‘modus operandi’ se parece” al del atentado perpetrado en agosto de 2007 en la casa cuartel de la localidad vasca de Durango, en la que fueron heridos dos agentes, según el ministro.
“La infraestructura de ETA es muy potente” en este momento, advirtió el consejero de Interior del gobierno vasco, Javier Balza.
“La democracia se impondrá al terror” y “la libertad vencerá al fanatismo asesino”, aseguró el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Congreso de los Diputados.
El rey de España, Juan Carlos I, manifestó su “repulsa y su más firme condena” ante el atentado y expresó su solidaridad con los familiares de las víctimas.