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Importancia de la asesoría de tareas

No sé hasta qué punto a los niños se les debe programar asesoría de tareas, teniendo en cuenta que nosotros como padres andamos muy ocupados y no podemos ayudarles.

Yo tengo un niño de 7 años, estudiante de segundo de primaria y con ciertas dificultades académicas en matemáticas y español.

La profesora me dice que ha observado en mi hijo un poco de desatención en clase y que necesitaría una orientación de tareas en estas dos áreas.

Con mi esposa hemos hablado y nos preocupa lo que pasa con él, pero no sé hasta dónde sea necesario contratar un profesor para que lo asesore.

Mi pregunta es: ¿Convendría hacerlo o por el contrario, sería facilitarle las cosas y volverlo más perezoso?

Respuesta

Distinguido señor: Las consultorías o asesorías académicas son necesarias cuando comprobamos ciertas deficiencias o vacíos conceptuales que afectan el rendimiento de nuestros hijos.

Tiene mayor importancia dicho apoyo cuando sus progenitores carecen del tiempo, disposición o conocimiento suficiente para responder sus dudas.

Es ahí donde intervienen los profesionales de la educación para desarrollar en los niños su pensamiento lógico y creativo, identificando problemas o interrogantes en las diferentes asignaturas y propiciando con su asesoría solución y claridad a tales inquietudes académicas.

Por estas y muchas otras razones se hace importante la intervención de una buena orientación en tareas.

Reflexión

Vale la pena el refuerzo a escolares con deficiencias en diferentes asignaturas cuando los padres carecen del conocimiento, disposición, paciencia o del tiempo para solucionar las inquietudes de sus amados hijos.

La asesoría en tareas es un apoyo educativo de vital importancia cuando se detectan vacíos conceptuales en niños y jóvenes.

Dichos servicios sirven de consulta y aclaración en asignaturas como lenguaje, comunicación, pensamiento matemático, apreciación artística, sociales y otras áreas que limitan su rendimiento académico.

Las dinámicas de trabajo en que intervienen los maestros se centran en estimular la realización de tareas en forma cuidadosa y correcta, impartiendo esa disciplina con delicadeza y firmeza para crear un hábito bueno, permanente y eficaz.

Resta manifestar que papá y mamá deben ser los mejores formadores y orientadores de sus hijos, para complementar esa labor edificante y grandiosa que realizan sus maestros.

"Papá, mamá: soy homosexual"
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Sergio Emiro Díaz Santos

Los padres de familia, mientras arrullan a su hijo recién nacido tienen en mente la larga lista de posibilidades que les gustaría que su pequeño fuera en un futuro. Una persona saludable, con buenas oportunidades en el futuro y un ejemplo de vida para la sociedad.

Por esto, añoran el día en que sean adultos, conformen su propio núcleo familiar y den a luz a los que serán sus nietos.

Ilusiones como éstas, fueron las que durante mucho tiempo llenaron de motivación la vida de *Marina. Sin embargo, hace tres años sintió que todo lo que había soñado durante mucho tiempo se derrumbaba. Su hijo *José le confesó que es homosexual.

“Un día llegó mi hijo llorando y me dijo que iba a confesarme algo, pero jamás imaginé que era para decirme que le gustaban los hombres. Fue un dolor muy profundo por el que he llorado mucho”, afirma esta madre, quién aún se pregunta en qué falló o qué hizo mal.

Para Marina ha sido difícil aceptar la noticia. Apenas se enteró de esto, reaccionó con llanto y rechazo, pues vio la realidad como un castigo de la vida. Ella piensa que fueron en vano los esfuerzos por darle lo mejor.

José, por su parte, señala que ser homosexual no es algo que escogió sino que nació con él. Desde los 18 años sintió que no podía seguir aparentando ante la sociedad el gusto por las mujeres, cuando realmente le atraían los hombres.

“Ser gay no es ningún pecado, es una condición normal de la vida como cualquier otra y no me da pena aceptarlo”, afirma José.



Todos no piensan lo mismo

Contrario a lo que muchas personas consideran, para un padre tener un hijo con inclinaciones sexuales hacia el mismo género es algo que jamás desearían. Sin embargo, *Isabel, quien tiene un hijo de 9 años, confiesa que sería feliz si en un futuro su hijo le confiesa su gusto por un hombre.

“Yo conozco muchos hombres homosexuales y, contrario a lo que todos piensan, no son enfermos o depravados. Los homosexuales son más sensibles frente a la vida, son más cariñosos y detallistas. No son machistas, por el contrario, muy agradables”, señala Isabel, al tiempo que agrega que a su hijo siempre le ha mostrado las cosas como son, es decir, ante las dudas del menor, ella le aclara qué es ser heterosexual y lo que significa ser homosexual.

En ningún momento, según esta madre de familia, ha motivado o presionado a su hijo para que sea homosexual. Simplemente le ha expresado a su hijo que ella se ha dado cuenta de que, por lo general, la persona gay tiene mejores sentimientos y maneras de ver la vida, lo cual para ella es más importante que si siente gusto por un hombre o una mujer. “Lo que realmente vale en el ser humano es lo que lleva por dentro”, expresa.

De acuerdo con profesionales y expertos en el tema, ser homosexual no es una enfermedad sino una condición de vida. Por esto, ante una confesión por parte de un hijo con inclinaciones sexuales por personas de su mismo género, el primer paso debe ser de apoyo y nunca de rechazo.

(*) Nombres modificados por solicitud de los entrevistados.



¿Qué pueden hacer los padres?

La facilitadora de desarrollo personal, Dora Herrera Anaya, recomienda:

1. Tener una actitud abierta y con disponibilidad para escuchar a su hijo. Permitirle que exprese lo que le pasa y lo que siente para reconocer si está viviendo una crisis propia de su edad o realmente está seguro de que es homosexual.

2. No intentar convencerlo de que no sea homosexual.

3. Asumir el duelo y superarlo.

4. No juzgarlo ni aislarlo, ni hacer nada que atente contra su dignidad.

5. No buscar culpables. La homosexualidad no es por mala crianza de los padres o rebeldía de los hijos.

6. Saber qué hace su hijo, con quién comparte espacios y qué le gusta hacer.

7. Si la situación se sale de las manos, buscar ayuda profesional.



Pregunta y respuesta

Frente a la homosexualidad los padres de familia y la sociedad en general tienen muchas dudas.

Por esto, con el ánimo de conocer el punto de vista de un profesional, el psicólogo César Rojas responde las cuestiones más comunes:

1. ¿Por qué algunos padres de familia, a diferencia de otros, lo asumen como algo normal?

La aceptación de algunos padres de familia de que su hijo es homosexual puede ser después de un proceso, pues inicialmente no es fácil para un padre saber que su retoño no es exactamente como lo idealizaba. Por esto, el nivel de educación, experiencia, religión, madurez, edad y ocupación de los padres, pueden ser factores que pueden ampliar su visión del mundo y que pueden permitir que asimile la situación.

2.¿Cómo deben manejar los padres esta realidad?

Asumir la homosexualidad con naturalidad y sin prevenciones ayuda al desarrollo sano de la psicología de los menores, lo cual apunta a un mejor desempeño afectivo y social en su vida adulta.

En el caso de tener un hijo homosexual, si la familia o la sociedad lo niega, no sabe manejarlo, emite juicios, burlas, señalamientos, discriminación o rechazo, lo único que lograría sería amenazar contra la integridad de una persona que, por su estado de vulnerabilidad, impediría una adecuada adaptación social.

Incluso, el rechazo puede llevarlo a llevar una doble vida, viéndose obligado a reprimir u ocultar su sexualidad.

3. ¿Es mejor que un hijo lo confiese o lo oculte para siempre con el fin de prevenir el dolor en sus padres?

Ante la situación de tratar de ocultar la homosexualidad por miedo al dolor que pueda causar en las personas, no puede olvidarse que el dolor es un sentimiento normal y, como todo proceso, para reponerse toma su tiempo.

Es probable que se presente una etapa de rechazo, pero finalmente eso dependerá de los recursos personales de cada quien.

No por evitar el dolor la persona homosexual debe adoptar una vida que vaya en contra de su dignidad y derechos como persona.


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