La obsesión del amor y la travesía de la migración
Bogotá, Colprensa

“Cuando Paraíso Travel se publicó en 2001, muchos lectores opinaron que la novela ya estaba lista para ser adaptada al cine. Y aunque fue escrita en términos estrictamente literarios, el libro ofrecía una historia llena de elementos visuales, con una trama que invitaba al lector a seguirla hasta su desenlace, y con un tema que despertaba interés por su actualidad y por sus connotaciones sociales”.

Es la visión de Jorge Franco, el autor de la novela que él mismo convirtió en guión y fue llevada al cine por el director Simón Brand, su segunda obra, y que el próximo 18 de enero se estrena en simultánea nacional.

No es la primera novela de Franco que es llevada al cine. Hace algunos años su más conocida obra, “Rosario Tijeras”, con la actuación de Flora Martínez y Manolo García, tuvo críticas divididas y el aval del público espectador colombiano.

Ahora, Simón Brand, luego de su debut en el cine con “Mentes en blanco”, y una extensa carrera en el mundo del video clip, se enamoró de la historia de amor obsesivo y denuncia social entorno al fenómeno de la migración latina a Estados Unidos, que Franco presenta en “Paraíso Travel”, para llevarla al llamado Séptimo Arte.

El famoso sueño americano que fácilmente puede convertirse en la pesadilla de muchos, se desarrolla a lo largo de la novela y ahora de la película, la cual guarda fielmente la narración en dos tiempos, desde la llegada de los colombianos ilegales a Nueva York, mientras se recuerda la travesía para llegar allí.

Dos jóvenes con ilusión, pero con el pánico a lo desconocido, Marlon y Reina, llegan a la Capital del Mundo que los amenaza con devorarlos y por avatares del destino se pierden él uno del otro.

El espectador se queda con las peripecias de Marlon (Aldemar Correa), quien pese a todo corre con la suerte de encontrarse con colombianos con alma caritativa que lo acogen y lo ayudan a sobrevivir en la “selva de cemento”, como dice una vieja canción de salsa.

Pese a su buena fortuna y tragicómicas situaciones que le suceden a un latino en Nueva York, no cesa la búsqueda de Reina (Angélica Blandón), su novia, quien lo arrastró hasta Nueva York y de la cual perdió contacto alguno.

Aldemar Correa, pese a su inexperiencia actoral, logra estar a la altura, contando con la fortuna de alternar, en muchas escenas, con actores de trayectoria como John Leguízamo, un viejo lobo del Séptimo Arte, y Margarita Rosa de Francisco, quien en su breve papel de alcohólica es contundente e inolvidable.

Angélica Blandón, con toda su juventud, pero una basta trayectoria en el cine y la televisión, creó un perfil interesante de “Reina”, un personaje que parece no tener límites a la hora de intentar cumplir sus metas. Es ella, haciendo valer su poder de seducción quien lleva a Marlon hasta Nueva York.

En escena aparece “Milagros”, el personaje de Ana de la Reguera, quien es la diva mexicana de la cinta. Su papel es trascendental al conformar el trío amoroso de la historia, y aunque no lo hace mal, en ocasiones suele pasar inadvertida para el espectador.

La producción es impecable junto a su fotografía, con un montaje pocas veces visto en la cinematografía colombiana y una dirección pulcra y detallada.


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