Séptimo día
Del 6 al 12 de enero de 2008
Pereira, Colombia

“Hay una obligatoriedad de usar el cuerpo. Un cuerpo que tiene orificios que hay que llenar. Un cuerpo que debe hacerse deseante pero que, al pasar por la histeria, tiene problemas para desear. Se vuelve muy hacia afuera y poco hacia adentro”

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¡Libres!
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Su casa también puede ser inteligente
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Si pensaba que aplaudir para prender la luz era lo último en ‘guarachas’, aquí le presentamos la última tendencia en creación de espacios para llevar a cabo actividades basadas en tecnologías de vanguardia.

Se trata de la casa inteligente, una estructura de vivienda con un diseño arquitectónico propio en el que todo está integrado y desarrollado en conjunto para que usted disfrute de ese confort y seguridad que difícilmente ha logrado un domingo.

Basta un ratón de pasta cromada para trabajar desde la casa, realizar movimientos bancarios, hacer compras en línea a través de Internet o accionar el sistema de riego para evitar mojarse los pies en el jardín.

Esto, sin embargo, resulta altamente costoso para personas que no pertenecen a determinados estratos económicos. La alternativa está en la arquitectura bioclimatica, nuevo concepto en construcción de espacios que privilegia el uso de recursos naturales sobre sistemas tecnológicos artificiales. Séptimo Día conversó con el arquitecto Abel Andrés Montes Idárraga, para conocer el punto de equilibrio entre el confort que ofrece una casa inteligente y las condiciones medioambientales de una económica construcción de arquitectura bioclimática.



¿Cuál es la inteligencia de las casas modernas?

Yo diría que está en la posibilidad de controlar algunos factores internos como iluminación, ventilación y temperatura con el fin de brindar comodidad y seguridad para quienes habitan en ella. Este concepto de casa inteligente, al igual que el de los edificios inteligentes, no es muy nuevo, lleva aproximadamente 15 años.



¿Qué tanto se anularán las funciones humanas con las casas inteligentes?

Yo diría que lo que está ocurriendo con la expansión de este tipo de construcción, es que se ofrece la facilidad de tener un control central sobre luces, calefacción y seguridad de la casa. Darse cuenta por ejemplo de quién está afuera, a partir de cámaras de seguridad, nos da una mayor sensación de estar a salvo. Pero la casa por sí misma no tiene autonomía ni responde a nada. Menos mal no hemos llegado todavía a La Guerra de las Galaxias.



¿Este nuevo concepto se inscribe en el canon del ahorro o de la inversión?

En ciudades donde la temperatura es determinante, como en aquellas con climas muy cálidos, lo que permite la casa inteligente es regular los sistemas de aire acondicionado para que no hayan gastos excesivos. En este país, la concepción de la casa inteligente se acerca más al confort y a las altas inversiones. Es como cuando uno reemplaza su Renault 4 por un Peugeot.



¿Cómo acceder a una casa inteligente con menos recursos?

Lo ideal es que todas las personas tuvieran casas como estas, sin tener que pertenecer a un determinado estrato. Pero lo cierto es que adaptar este tipo de sistema es bastante costoso y difícil de masificar. Sin embargo, existen alternativas para quienes quieren trascender el concepto de vivienda y no cuentan con los recursos suficientes. La arquitectura bioclimática, por ejemplo, busca utilizar los elementos de cada medio para hacer mucho más cómoda y confortable la casa a partir de recursos naturales. En estos casos se privilegian los techos altos en lugar de sistemas de aire acondicionado o canales de agua que permitan dirigirla hacia tanques que se utilicen para lavado o riego. Para el clima caliente es muy recomendable el ladrillo y la teja de barro: materiales que de día no dejan entrar el calor porque lo retienen dentro y de noche lo liberan hacia el interior.



¿Una casa con tanta tecnología puede llegar a colapsar?

Este es un inconveniente que se presenta con todos los proyectos relacionados con tecnología. Al estar integrados en red, cualquier elemento que falle puede hacer colapsar la totalidad del sistema.



¿Cómo se llega a un óptimo confort ambiental?

Desde hace muchos años, lo bioclimático ha sido la preocupación de arquitectos y diseñadores. Lo que buscamos es tratar de establecer cómo integrar los elementos naturales para evitar el menor número de complejos sistemas artificiales y acercar este tipo de vivienda a más personas. La idea también es tener la posibilidad de vivir cómodamente, sin depender de tantas cosas. En algunos países, las casas están diseñadas para funcionar exclusivamente con ciertos elementos mecánicos. Si alguno falla, la casa colapsa.



¿Cómo está el tema de las casas inteligentes en Colombia?

Este concepto se aplica sobretodo en casas de estrato 5 en adelante y en algunos edificios muy modernos. Por ahora es un beneficio sólo de las élites, pues utilizan redes completamente tecnológicas que permiten incluso controlar, desde un teléfono celular, cada movimiento de la casa.



¿Desaparecerán las empleadas domésticas?

Menos mal no hemos llegado a una anulación del hombre. Las empleadas domésticas. continuarán con su trabajo, pues aunque se extienda en el mundo la idea de una casa inteligente con robots que planchan y aspiran piscinas, no deja de ser vital esa limpieza particular de los humanos. Yo creo que todavía nos demoramos un poquito para llegar al mundo del robot autosuficiente. Yo diría que las casas inteligentes están pensadas precisamente para que una persona sea quien interprete y maneje los controles.









De puertas al 2008 bisiesto
Dicen los que saben que la tierra tarda 365,256 días en darle la vuelta al sol. Por eso, cada 4 años, necesitamos un bisiesto para que las estaciones no se confundan. Si todos los años sólo contásemos 365 días, después de 12 años estaríamos 3 días desfasados.

En el año 46 antes de Cristo, Julio C´rsar aprobó el Calendario Juliano que incorporó el año bisiesto. Su sucesor, el Calendario Gregoriano, incluyó bisiestos cada cuatro años. La mayoría de países, luego de adoptar el calendario, fijó el primer día del año en el 1 de enero.

Para los seguidores de otros calendarios antiguos, esta sutil diferencia con el año común, es otra prueba del desorden y la fragmentación en la concepción del tiempo del hombre promedio occidental. Todo esto, gracias a los caprichos del Papa Gregorio.

Esto es lo que piensa, por ejemplo, un seguidor del Calendario Maya (o Calendario Armónico) que se reservó su nombre para evitar problemas con todos los que aún movemos el minutero con el calendario gregoriano:



“Cuando uno nace en esta cultura se adapta a un ritmo temporal impuesto. Los años se van midiendo por las navidades, los festivos y las vacaciones y se empiezan a establecer unos patrones de medición del tiempo que nos marcan profundamente. Estas fechas son consideradas como más brillantes en la vida de cualquier occidental habituado a las directrices de la tradición.

El problema viene cuando el asunto se convierte en una programación mental que a todas luces parece inalterable. Desde el calendario occidental, se asume que el tiempo es una sucesión plana de eventos en los cuales el hombre participa mientras pasa por la vida. Sin embargo, las actuales circunstancias, nos enseñan que el tiempo también es mercancía.

Hace 15 siglos, cuando el Papa Gregorio promovió la transformación del calendario, el hombre olvidó por completo las correlaciones de los antiguos con la naturaleza. Ciclos lunares, solares y galácticos (estos últimos marcados por la aparición de la estrella Sirio que daba cuenta del principio del año Maya) se convirtieron en románticos mitos.

Desafortunadamente, la visión separatista y limitante del Papa fue capaz de sumir a muchos hombres occidentales en una temporalidad finita y sin sentido que les fragmentó la vida en segundos, quehaceres y proyectos. Esto es radicalmente contrario al patrón armonioso de la naturaleza donde todo está unido y todo necesita de todo para existir.

Si revisamos el calendario gregoriano vemos que es completamente aparatoso. Incluso para un diseñador gráfico, la organización de las cuadrículas es tarea dura.

Que unos meses tengan 28 días, otros 31 y el resto 30, nos hace pensar en una variación casi caótica de la duración del tiempo. En este sentido podría agregarse que de manera arbitraria la unidad del mes de este calendario reemplaza la unidad de la luna, que originalmente es de 28 días y está asociada al ciclo de la menstruación de las mujeres, el tiempo de las cosechas, la pesca y la vida en general. No por nada se afirma que los indígenas viven el tiempo de una manera más profunda y espiritual.



Y qué hay con

el bisiesto...

Para mí, el año bisiesto es la tapa de la olla del desorden del calendario gregoriano. Es como si uno tuviera una mesa de cuatro patas donde cada una representa un año. Pero una de las patas es más corta. Por eso cada cierto tiempo hay que meterle un taco (el 29 de febrero) para que no se caiga. Esta metáfora de la mesa ayuda a entender en parte las inexactitudes de nuestro calendario occidental.

La implicación psicológica más fuerte de todo esto tiene que ver con la idea de que una persona es según como viva su tiempo.

Yo sé que por más que crea en un tiempo diferente, socialmente debo adaptarme al 29 de febrero. No puedo darme el lujo de quedar como el único loco de la cuadra que está pensando que ese día es “mano cristal azul”, por ejemplo.

Otro aspecto importante para tener en cuenta es que con esa descomposición del calendario en 12 meses, el Papa Gregorio nos metió el miedo o la fobia al 13, considerado como un número maldito que sólo trae mala suerte. Creería yo que por tal anquilosamiento y permanencia desmesurada de los poderes, es que se sustenta la existencia de este miedo impuesto.

Otro temor que se deriva de este, tiene que ver con la muerte. Podría creerse entonces que una persona que nazca el 29 de febrero, cumplirá años cada cuatro años y que por tanto envejecerá más rápido que los demás. Esta concepción trae consigo la presencia de la muerte física. Pero resulta que desde los últimos 5 mil años en Babilonia no nos hemos movido de ese miedo a la muerte.

No obstante, me parece un buen síntoma el hecho de que mucha gente se esté preguntando ahora por el año bisiesto. En parte, esto nos ayuda a romper la tradición.



Alternativa

La propuesta de los estudiantes del nuevo tiempo no es volver al calendario Maya sino adoptar ese patrón armónico para que haya paz en el mundo a través de otra concepción de nuestra naturaleza.

Ese es uno de los retos del hombre contemporáneo para comprender, finalmente, que estamos todos vivos al mismo tiempo. Hay fronteras y divisiones por todas partes, pero en el tiempo no existe ninguna. Todos los que estamos vivos, vivimos el mismo tiempo de los rusos, los alemanes, los ingleses, los franceses, los marcianos y los que sean.

El calendario armonioso de trece lunas de 28 días es un patrón sincronizado realmente con la mente humana.



Échele matemática al año bisiesto



El 29 de febrero es el día número 60 del año en el calendario gregoriano y sólo existe en los años bisiestos (cada cuatro años). Desde esta fecha quedan 306 días para finalizar el año.

Se dice que un año es bisiesto si es múltiplo de 4 (como 1956, 1980 o 2012), pero no de 100 (como 1900). El último año bisiesto antes de 2004 fue el año 2000. El siguiente año bisiesto será el 2008. Los nacidos en este día suelen celebrar su cumpleaños el 28 de febrero o el 1 de marzo en los años no bisiestos.
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