Séptimo día
Del 6 al 12 de enero de 2008
Pereira, Colombia
Trío sexual ¿De la cultura de la represión a la tiranía de la libertad?
Edna Lorena Cuesta Vásquez

Del dicho al hecho hay mucho trecho. Esto puede ser muy cierto si se tiene en cuenta que una cosa es subirle el color al domingo aventurando sobre el listado de buenos candidatos para el trío sexual, y otra, muy distinta, participar con todos los juguetes en ese triángulo atípico que sólo al final nos dará respuestas.

Dicen los expertos que quien proponga una relación de tres, es porque existe un nivel de insatisfacción en la relación de dos. Cierto o no, se deben tener en cuenta las razones por la cuales nuestro disparatado siglo privilegia esta nueva forma de vinculación.

Pero antes es necesario advertir que como cualquier juego, este del trío sexual presenta varias combinaciones: tres mujeres, tres hombres, dos hombres y una mujer y dos mujeres y un hombre. De las cuatro, esta última parece tener mayor aceptación, sobre todo en el nutrido grupo de la testosterona.

Las razones que justifican el interés por conformar este tipo particular de trío, vienen desde ‘la moda de andar a pie’. Se dice que la fantasía de los hombres por estar al tiempo con dos mujeres, está sujeta a la laxitud del género masculino hacia la homosexualidad femenina. Esto se evidencia en la escogencia de películas pornográficas de corte lésbico. Llueve o truene, resulta innegable el erotismo que despierta el cuerpo femenino.



El riesgo de ‘cantar’ en tríos

Sobre las tres combinaciones anteriores (tres mujeres, tres hombres, dos hombres y una mujer) se pueden considerar tres posibilidades: una homosexualidad latente, derivada de un problema de orientación sexual; interés de ‘echarle picante’ a la relación, en cuyos casos el trío sexual se asume como una experiencia más, y afán de entrar en eso que algunos llaman “homoafectividad”, definida como la moda de la homosexualidad (de la cual se cuestiona si Carla Giraldo hizo parte).

“En tríos sexuales como éstos, lo que ocurre generalmente con la figura del tercero que se involucra en la relación, es que termina siendo el punto central del conflicto, pues su presencia nos va a recordar la ley, en el sentido de seguirla o de transguedirla”, afirma Lina María Osorio Isaza, psicóloga especialista en sexualidad.

Otras causas de las malas impresiones después de los tríos, tienen que ver con los estados alterados de conciencia que son provocados por el consumo de sustancias psicoactivas (esta práctica se extiende entre personas muy jóvenes). La tapa de la olla se escucha con estruendo cuando son los menores de edad quienes participan en los tríos sexuales.

Mónica Osorio, antropóloga de la Universidad Nacional, sostiene que muchas prácticas de la llamada posmodernidad son producto del paso de una cultura de la represión a la tiranía de la libertad. “Uno de los términos que mejor definen este nuevo estado de las cosas es el Liquid Love (amor líquido): consecuencia de esa tendencia de ponerle a cada relación un cartel que da cuenta de un compromiso, pero hasta nuevo aviso”, agrega.

¿Tiranía de la libertad? ¿pérdida de conciencia de la sexualidad? ¿nuevas formas de vinculación? ¿adicción? La respuesta estará en los códigos morales individuales. Lo único claro, por ahora, es que el tema de los tríos sexuales es de tocar con pinzas. Para algunos, es como caminar sobre papel de arroz.




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