Esta página está algo imantada. Si la ve descubrirá más allá de los registros gráficos y de las letras, que en ella existe una propiedad magnética muy similar a la de los imanes.
Así es su pensamiento: un aire que aspira y remueve su mundo y que, al final, hace que viva de la forma como su mente quiere que sea.
Puede que esto le resulte un tanto confundido al principio, pero si analiza el significado del imán espiritual del que hablamos, a lo mejor lo comprenderá. De manera literal, podríamos decir que el término imán significa “el que atrae lo que está al frente”.
Lo que pasa es que su mente va más a prisa que todo lo que usted hace en la vida. Tanto que es muy difícil ‘mantener a raya’ los pensamientos. Son tan ligeros y sutiles que tienen la propiedad de ver más allá: atraviesan murallas, traspasan los cuerpos e incluso creen ver lo más recóndito de su corazón.
¿Quiere un ejemplo?
El imán del celoso (a). Nadie sabe cómo lo logra, pero una persona que duda de la fidelidad de su novio (a) atrae, como por arte de magia, tentaciones para su pareja.
¡Y qué tal el imán del hipocondríaco! No es sino que piense en el dolor de cabeza y, de inmediato, comienza a sentir la jaqueca más espantosa.
¡Claro! el imán de los pensamientos no sólo se ve en las cosas malas. Para demostrarlo, le planteamos el siguiente ejercicio:
Cierre los ojos y piense en ese carro que ha soñado manejar toda la vida. Imagíneselo del color y de la marca que desee.
¿Ya lo hizo? Ahora abra los ojos y salga a la calle. Le garantizamos que no caminará más de dos cuadras antes de que vea a alguien manejando un carro similar al que pensó.
Ocurre con todo en la vida. Hay algunas ideas que revuelan nuestra cabeza y que, en un santiamén, se convierten en oraciones que nos hacen estar de rodillas creyendo en nuestros pensamientos.
Ojo: tal como ocurre con los imanes, una fuerte carga eléctrica, un impacto de gran magnitud o la aplicación de una elevada cantidad de calor, puede causar que nuestro pensamiento pierda su fuerza actuante.
Si quiere conseguir trabajo, pero considera que no lo conseguirá y se refunde entre las estadísticas del desempleo que todos manejamos, a lo mejor en las oficinas de empleo ni siquiera lean su hoja de vida.
Tal vez no se ha dado cuenta, pero desde hace años, lustros y hasta centurias, usted viene haciendo las cosas de determinada manera, sólo porque lo piensa así.
Siempre hay tiempo para rehacer las cosas: Usted siempre puede recomenzar y desenvolverse de una manera constructiva en su ajetreada vida. Es decir, tiene en su mente la posibilidad de remplazar el caos por la calma, sólo que debe hacer lo necesario para recuperarse pronto.
Y así es la ley del imán: Si de manera continua piensa en males, dolores y enfermedades, le caerán encima. En cambio, si piensa en salud, alegría y grandes oportunidades, a su vida llegará la prosperidad.
¡No diga no!
En lluvias de ideas nunca diga ‘No se puede’.
Ante el planteamiento de un buen proyecto de vida, jamás diga: ¡No funcionará’.
Si se le ocurre algo novedoso, no diga ‘Es una idea loca’.
Cuando plantee algo que ya hizo alguien ya hizo, pero le salió mal, no diga: ‘Yo no lo intentaré’.
Si tiene una idea novedosa, no diga, ‘es absurdo pensar eso’.
Si debe emprender un proyecto, no diga ‘cuesta demasiado’.
La historia del IV Romano
¿Sabe usted por qué en muchos relojes que tienen las horas en números romanos, el número IV aparece así: IIII?
La leyenda cuenta que un emperador romano de nombre Lulius Vespaciano, inconforme porque sus iniciales aparecieran en todos los relojes del imperio, pensó que podría suprimir todos los IV de estos aparatos.
Ojo, sólo lo pensó; nunca lo ordenó.
Un día cualquiera alguien le regaló un reloj que no tenía el IV romano, sino el IIII.
Hoy día es una rareza encontrar un reloj con el cuatro romano representado por IV.
Pida serenidad
Usted siempre debe conservar la serenidad en todos los momentos, sean bueno o malos.
Si algo lo tiene preocupado, el primer paso que debe dar es el de pacificar su cuerpo. No se la pase de un lado para otro, torciendo las manos o golpeando los objetos.
Mejor siéntese y piense en las cosas buenas que están por venir. Trate de quedarse quieto por unos minutos. Experimentará que logra recuperar gran parte de su serenidad.
Consejo
Pensar de una manera creativa, es uno de los más poderosos imanes del éxito. Busque ratos de quietud y serenidad para permitir que las
ideas, la inspiración y la intuición surjan.