Apaporis, un documental en la Colombia desconocida
Melancolía, el fin del mundo
Los vengadores: un poco de diversión
Los vengadores: un poco de diversión

Marvel sorprende con una película entretenida pero con el mismo mensaje de los súperhéroes: ellos nos salvarán.
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y periodista
Hollywood ha colonizado a la aldea global con superhéroes. Sus designios se masificaron por el cine. Creemos en ellos como parte de un ideario: alguien salvará al mundo, e incluso para poderlo hacer se requiere de ventajas sobrenaturales, talentos excepcionales de sujetos que el mismo hombre le ha entregado a unos cuantos. El mundo se encuentra amenazado, de hecho siempre hay un algo que lo ponga en peligro, de modo que, lo significativo e importante es que un súper héroe nos dará la acción que nosotros no podremos. Pero el asunto es todavía más grave: un solo súper héroe no podrá con toda la maldad existente, de modo que, andan por ahí camuflados unos seres que esperan a ser llamados para actuar. (Ver Tráiler)
Los vengadores, la nueva golosina visual de Marvel, es toda una película para divertirse. La tierra será ahora colonizada por una serie de extraterrestres. Un agujero que conecta con otra dimensión parece que se abre y algo sorprenderá a los ocurrentes y geniales de la agencia Shield, comandada por Nick Fury, de modo que, parece muy indispensable contactar a unos individuos soberbios y excepcionales para poner a la tierra a salvo. La idea es compleja: reunir a varios súper héroes para que en equipo combatan el mal que pronto concretará sus planes de alienación y sometimiento sobre todos nosotros.
Entonces se juntan el temible doctor Leaguer, es decir, Hulk, el playboy gek Ironman, la valerosa Natasha, el invencible Thor, el elocuente Capitán América, el sagaz Ojo de Halcón, y reunidos, al estilo de una liga de la justicia (ya sabrá el lector que la idea de unir a los todo lo pueden es vieja) combatirán el ataque feroz de Loki, el gran villano, quien con su poder podrá doblegar y apostar por un mundo sumiso y gobernado por sus pareceres. Así, con ese conflicto lo que se desata es una historia entretenida, cargada de humor, tiene su picante y sobre todo es envolvente y sugestiva, se hizo para gustar.
La reunión de los soberbios da como resultado una aparente dificultad, están hechos para actuar individualmente, y ese parece ser el mayor obstáculo para sobreponerse ante el mal que arrecia. Aunque Loki trama con minucia un plan que pronto terminará por ejecutarse. Así ya el espectador se encuentra enganchado. La sublevación en la butaca no para, los 135 minutos que dura el filme no se sienten, en cambio ese fluir de aventuras y emociones se desatan.
Supongo que el nivel de la película dejará por debajo a sus sucesoras. La adaptación de Marvel y la brillante labor del director de esta película concretan un hit. Los cómics de superhéroes nos han dejado marcados con una gama nutrida de salvadores. Cada cuanto aparecen en pantalla, pocos son los que logran ascender al pódium de los más queridos por el público, pero los legendarios, los que cumplen décadas se reencauchan. Su poder es proporcional a la aceptación entre los espectadores. Ya hay unos para jubilarse, pero los que se han juntado en esta película parece ser que se tendrán para rato.
La premisa de Los vengadores es bastante sugerente: “Sin podemos proteger la tierra entonces la vengaremos”, de ahí su nombre, y la venganza es el aspecto crucial, su fuerza desmedida, su inteligencia , así como su poder, están destinados para la venganza, la protección ya no, y de hecho el espectador como en las demás películas de este talante ve masacrar y desangrar a la humanidad, a los despavoridos y desprotegidos transeúntes, que requieren de un alguien que les devuelva el valor, y el que se impone es el de vengar.

Loki es temido villano que hace juntar un grupo de súper héroes, ahora la consigna de ellos es vengar la tierra ya que no la pueden proteger.
Una película para divertir con un sello de golosina visual, muy bien producida. Los superhéroes anidaran en nosotros, como para seguir con esa colonización en el pensamiento que mientras nosotros no podamos contaremos con la ayuda de unos súperdotados que nos mantendrán a salvo, o por lo menos como en esta ocasión, vengaran las atrocidades que nos hagan.
Ficha técnica
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Año, País, duración |
2012, Estados Unidos, 135 minutos |
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Director |
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Guionista |
Joss Whedon (Historia: Joss Whedon, Zak Penn) |
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Fotografía |
Seamus McGarvey |
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Música |
Alan Silvestri |
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Reparto |
Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Tom Hiddleston, Samuel L. Jackson, Cobie Smulders, Clark Gregg, Gwyneth Paltrow, Stellan Skarsgård, Stan Lee, Harry Dean Stanton |
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Productora |
Marvel Studios / Paramount Pictures |
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Género |
Fantástico. Acción. Ciencia ficción. Aventuras | Superhéroes. Cómic. Marvel Comics. 3-D |
La nueva película iraní: El canto de los gorriones
El canto de los gorriones
“La felicidad no existe. Lo único que existe es el deseo de ser feliz.”
Chéjov
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y periodista
Cuando uno ve una película y la trama es la vida cotidiana, encuentra esas variables diversas y complejas que nos hacen ser. Pero cuando la película no tiene más pretensiones que dejar que la vida pase de largo por la pantalla, ocurre una compenetración fuerte y emotiva con uno mismo. Eso, fue lo que sucedió cuando me instalé en ese mundo de Karim, un padre de familia iraní que vive de lo que hace en la granja, hasta que un día se le escapa un avestruz de los que cuidaba, entonces pierde su trabajo y su vida parece girar a partir de ese momento en la búsqueda de una nueva oportunidad o el encontrar el avestruz que se ha escapado. Pero ese es solo el gancho, la trama más enaltecedora se encuentra con su hijo y una serie de chicos que intentan hacer de un pozo lamoso y fétido, un sitio donde puedan tener peces para cultivar, allí cantarán otra vez los gorriones. Aunque Karim no cree para nada que en ese estanque algo pueda surgir. (Ver Tráiler)

los niños en el cine iraní y de Majid Majidi juegan un papel importante, en esta película son el polo de sueño, de metáfora en la vida.
Pero ver una película es también trasladarse a otras latitudes, en este caso a Irán, al igual que a la manera de ser de Karim, a su forma de enfrentar la vida y los sucesos. Es una película cuyo eje es mostrar y evidenciar que somos vulnerables, que andamos por la vida y a veces ella nos sorprende y se encarga de colocarnos en los lugares que debemos recorrer. Y que a veces sin las respuestas requeridas, caminando, encontramos la salida. El director de esta película seguro usted lo reconocerá, porque hizo un filme que se ha quedado en la memoria global de la humanidad: Los niños del cielo (1997). Esa película un tanto pornomiserica se incrustó en nosotros por mostrarnos la vida de dos niños que compiten para vivir, e intercambian sus zapatos para ganar.
Majid Majidi con la película El canto de los gorriones, se aleja de esa idea de su primer película y ahora se adentra más en el ser, en su condición eso sí de vulnerabilidad. Al verla quedamos extasiados, por haber visto un relato sobrio, sencillo, que encanta por la simplicidad. Karim, luego de perder el avestruz se va hacia la gran ciudad, allá un mundo nuevo se le presenta ante tus ojos, como también un mundo abarrotado, desprovisto del paso pausado en el campo y el encuentro afectuoso.
Karim tiene una familia con tres hijos, una de sus hijas ha perdido el audífono con que escuchaba y su hijo quiere tener peces en el estanque para obtener más dinero. Karim, al estar sin trabajo se va en su moto a la ciudad, la vida le ofrecerá momentos de alegría así como de difícil situación. Cada uno de ellos, el espectador que ha entrado en el mundo de su vida, los seguirá con emotividad. Al tiempo, la vida de esos chicos al querer cumplir su sueño, nos mostrará lo obsesionados que son y las circunstancias tan duras y alegres que los llevarán a trabajar por lo que quieren.
El cine de Majid siempre se congratula con la vida, otra de sus películas reconocidas es la bella y poética Los colores del paraíso (1999), donde un niño ciego asume su vida escolar con dificultades pero con encuentros que nos hace sentir esa humanidad tan latente de ser quiénes somos. Del mismo modo, con El Canto de los gorriones, lo que obtenemos es un bello canto a la vida: a esa entereza de vivir, de sabernos frágiles y dispuestos a continuar no importa lo que nos ocurra. A estar con nuestros contertulios y compartir.
El canto de los gorriones deleita por su capacidad de ponernos delante de nosotros la vida de quien aunque no cree del todo en sí mismo, se aferra a seguir caminando y en ese transcurrir encuentra una vía para continuar, eso sí, aunque existan momentos para aprovecharse de las oportunidades, esas como veremos es para saberlas llevar. En fin, es una película con la cual entramos a unas formas de vidas muy elocuentes, llenas de reflexión sin la necesidad de moralizar. El canto de los gorriones se aleja de una postura de ver la vida empobrecida y lo que hace es mostrarla llena de riqueza.
Ficha técnica
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Año, país duración |
2008, Irán, 96 minutos |
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Director |
Majid Majidi |
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Guionistas |
Majid Majidi y Mehran Kashani |
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Fotografía |
Tooraj Mansouri |
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Música |
Hossein Alizadeh |
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Reparto |
Mohammad Amir Naji (AKA Reza Najie), Maryam Akbari, Kamran Dehghan, Shabnam Akhlaghi, Neshat Nazari |
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Productora |
Majidi Film Production |
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Género |
Drama |
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Premios |
2008: Festival de Berlín: Oso de Plata mejor actor (Reza Najie) |
Cine policíaco: 180 segundos
Cine policíaco: 180 segundos

Una película cuya fatalidad e intrigas cautivarán al espectador. Una nueva película colombiana en cartelera.
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y periodista.
La nueva película colombiana 180 segundos se abre vía por un sendero enigmático: lo policial. Su trama se conecta con las películas precesoras de su género en Colombia que han intentado valorar un modo de hacer cine que involucra como espía y detective al espectador. La trama recoge suspenso, un poco de folclor colombiano, una banda de asaltantes cuya ética es no disparar y robar a quienes, según su ideario, se lo merecen: narcos, traficantes, lavadores de dinero, ricos que para ellos es cuestionante que tengan sus arcas llenas. Le sigue un aspecto llamativo: empieza por el fin y de entrada el espectador se ve envuelto en un conflicto, donde los asaltantes se encuentran heridos. De modo que, toda la película será resolver cómo resultaron lesionados y entrar en la caracterización de quienes componen la banda, al tiempo, que los detectives más otros delincuentes, suman la construcción de una película que inquieta, atrapa y sorprende a quien la ve. (Ver tráiler)

Un cine policíaco con una banda play, no dejan rastro, tienen su ética, van a hacer su último robo y todo parece inesperado. En la foto Zico y Rincón.
Si uno se vio Perro come perro (2008), se sabe que el hecho allí llamativo es la venganza entre la mafia, su título así nos lo delata, si además hemos visto una serie de películas colombianas sobre el crimen, tipo Perder es cuestión de método (2005) una de las temáticas es la corrupción y se inclina hacia la denuncia, en 180 segundos, no hay denuncia como tampoco intrigas sobre mafias, aunque se nota la corrupción y se deja ver el hampa en su funcionalidad. El contexto: un partido de fútbol entre Colombia y Uruguay que paraliza a la población, nada más, más una serie de insinuaciones sobre ser de Cali. Podría reclamarse más contexto político, pero lo mostrado es suficiente; existe un tratamiento intencionado, para que nos peguemos a las imbricadas relaciones que se muestran, como estar pensando en la fatalidad de los hechos y en una especie de eslabón desconocido, de modo que algunos enigmas se encuentran sin ser determinados, tiempo en el cual, el espectador gozará de armar las piezas que parecen no encajar.
La película es entretenida. Su forma de contarnos lo que está ocurriendo invita al espectador a recrear por una serie de flash backs la entrada en escena de cada personaje y de cada hecho, mientras que completa los márgenes de sentido para entender lo que sucede. Cinco son los integrantes de una banda, lideradas por el envalentonado pero atípico delincuente Zico, que se divierte como niño jugando video juegos, siendo hincha del fútbol europeo, con una ética llamativa: asalta a poderosos ilegales, se vale de su plata para llevar una vida bien pero con sueños de irse “lejos de todo este visaje” en compañía de su hermana Angélica quien ha ganado una beca para estudiar lo que quiere en el extranjero. Un amigo que está en la cárcel -René-, un compañero fiel – El Guájaro-y un integrante –Rincón- que se acaba de sumar por recomendación de René, son quienes desean cometer el último robo para retirarse. Cuentan con 180 segundos antes que suene la alarma.

Angie, interpretada por la bella Angélica Blandón, es hermana de Zico y en la banda es la experta en informática.
La alarma suena en cada escena, hay emoción, un toque de suspenso nos envuelve, la banda sonora es envolvente, pero existe la necesidad de saber qué pasa en realidad. Si hay un hecho trágico de entrada, requerimos entender porqué se presentó, es ahí, donde actuamos como detectives cazando el sentido de la película. No hay cabos sueltos, uno los debe ir recopilando. La policía que investiga ciertos casos aparece como corrupta, unos cómicos delincuentes de joyas, más la casa de cambio donde se cometerá el robo son el pretexto para indicarnos que los hechos se conectan. Mientras se persiguen a los ladrones lo pretendido puede ser otro botín más jugoso. Al tiempo que lo uno encuentra es provechoso, un cine con una historia inquietante: “Una esquizofrenia chiquita”, tal cual como dice Zico al empezar la película.
Un cine policíaco emocionante, contado con astucia. Es fatal, anuncia la tragedia, como también los emotivos momentos de lo que ocurre en 180 segundos en un robo a una casa de cambios, donde la vida se detiene, y en el último instante se encuentran y entrelazan los hechos de sus protagonistas. En 180 segundos como en las viejas novelas policiacas existe un temor que luego se irá alivianando, más un realismo que sorprende por los inesperados acontecimientos.
Ficha técnica
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Año, país y duración |
2012, Colombia, 90 minutos. |
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Dirección y guión |
Alexander Giraldo |
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Música |
Julio Nava, Andrés Landínez |
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Fotografía |
Eduardo Ramírez |
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Reparto |
Manuel Sarmiento, Angélica Blandón, Alejandro Aguilar, Luis Fernando Montoya, Manuel Viveros, Harold De Vasten |
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Productora |
64-Afilms |
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Género |
Thriller, Policíaco, acción. |
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Página web |
Shakespeare no fue Shakespeare
Shakespeare no fue Shakespeare

Al ver Anonymous la película donde Shakespeare es una marioneta, el telón se incendia y el tablado se mueve más.
¿Por qué no puedo cambiar el mundo con palabras?
Anonymous
Por: John Harold Giraldo Herrera
John.giraldo.herrera@gmail.com
Docente universitario y periodista
¡Que se abra el telón¡ Detrás de la apertura de estas cortinas yace el nombre de uno de los escritores más recordados y representados en la historia de la literatura universal. De su figura se desprenden mitos y leyendas, intrigas y tiranías, cualquier cosa que se diga es insignificante: hay una obra, y con ella un alma capturada de la época, de aquella que hoy todavía se conserva. “Hermoso es lo feo, y feo lo hermoso: ¡a volar¡ al aire sucio y asqueroso”, se lee en Macbeth, una de las 37 obras que escribió el que estuvo detrás de la pluma, más 154 sonetos y una serie de poemas narrativos conocidos como la máxima expresión de la humanidad. Parece que Shakespeare no fue tal. Al abrir el telón aparece un personaje que sin culminar sus estudios, hijo de un carnicero, que nunca viajó y sin tener elocuencia figura como el más versado, su nombre es recordado más que cualquier otro, su figura enaltecida y sus palabras inmortales. (Ver tráiler)
Entonces, tras abrir el telón de la película Anónimo, nos encontramos con que en el siglo XVI los sucesos nos muestran a la escritura como un medio ¿acaso ha dejado de serlo?, una potestad de un noble culto y conocedor de las intríngulis del poder, de sus entramados y disquisiciones, de sus múltiples y diversas configuraciones, que para poder ser no podía figurar, su nombre fue transpuesto a un actor, cuyas circunstancias dieron al traste con ser el héroe de unas obras que escribía otro; otro por allá como un escritor fantasma, cuya voz en el gobierno no era reconocida pero terminó siendo el portavoz de la historia por muchos siglos. Un fantasma se apoderó de nosotros: musitó letras con las cuales nos hemos cubierto.
Pasan personajes al ruedo como la reina Isabel, una serie de condes, unas tragedias, combinadas con extrañas relaciones incestuosas, unas tramas por el poder con unas traiciones. Nada más y nada menos que lo que uno puede leer en la obra de Shakespeare, más el imprescindible amor, los sentimientos, sin embargo, parece ser que la tinta que llenó esos manuscritos no provenía de la mano de tan nombrado escritor. El teatro se quema, tras la búsqueda de unas palabras sediciosas, condenadas, dispuestas a ser hoguera. El teatro tiene candela, echa humo, y hay un asomo de dramaturgo que las defiende: Ben Johnson. Su figura se recuerda. Pero el nombre, The Earl of Oxford, no. Ambos son la punta de los extremos en la película de Anonymous. Un filme que se inscribe para ofrecer una versión un tanto descabellada: Shakespeare es apenas una marioneta, le tocó ser aunque él no era, su nombre se funde en la posteridad mientras que lo que hay de por medio: una época, unas circunstancias de la humanidad, pasan de soslayo.
El teatro arde, las cortinas están abiertas, el público se conmueve, actúa, el arte no es decoración, es una fuerza emotiva que enciende y aviva las emociones, las perturba, las condiciona y las enaltece. Además de espadas, ballestas, rifles y armas, la historia ha quedado inscrita con palabras, con versos, con obras artísticas que dan cuenta de los sucesos de la humanidad. No importa quién las pronunció o quién las he dejado en obras. Las tragedias humanas decoran el escenario, mientras que las palabras prenden el cotidiano vivir.

De misterios, intrigas, extrañas relaciones, traiciones y más se encuentra hecha Anonymous, la película de Roland Emmerich.
“Quien salta, se va. El verdadero valor está en quedarse firme en su puesto. Eso que llamas saltar es huir”. Se lee en la célebre y más difundida obra –Romeo y Julieta- del que llamamos Shakespeare. Entonces saltamos, porque en la película el tablado, ese donde se pone en escena el teatro nos hace tambalear, Shakespeare es manejado por unos pesos para fingir, ¿eso será el teatro?, no lo sabemos, acudimos a él para encontrarnos de repente con algo que altera nuestros sentidos: lloramos, nos encogemos, quedamos compungidos mientras que los actores se desvisten y se va cerrando el telón. El tablado se ha sacudido, una idea nos ronda, un sentimiento nos ha colonizado.
Shakespeare parece no ser. No importa. Ya en Hamlet se ha resumido la historia: “Ser o no ser. Esa es la cuestión. ¿Qué es más noble? ¿Permanecer impasible ante los avatares de una fortuna adversa o afrontar los peligros de un turbulento mar y, desafiándolos, terminar con todo de una vez? Morir es… dormir… Nada más. Y durmiendo se acaban la ansiedad y la angustia y los miles de padecimientos de que son herederos nuestros míseros cuerpos. Es una deseable consumación: Morir… dormir… dormir… tal vez soñar. Ah, ahí está la dificultad.” Las letras no se consumaron, permanecen intactas en el sueño, en el telón, en las lecturas y resignificaciones que hacemos de ese escritor inglés que vive entre nosotros, que importa si tiene o no nombre. El telón seguirá abierto aunque en llamas, una voz nos sigue hablando.
Ficha técnica:
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País, año, duración |
Reino Unido, 2011, 130 minutos. |
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Director |
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Guión |
John Orloff |
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Música |
Harald Kloser |
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Fotografía |
Anna J. Foerster |
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Reparto |
Rhys Ifans, Vanessa Redgrave, Joely Richardson, David Thewlis, Xavier Samuel, Sebastian Armesto, Rafe Spall, Edward Hogg, Jamie Campbell Bower, Mark Rylance, Derek Jacobi |
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Productora |
Coproducción Reino Unido-Alemania; Columbia Picture |
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Género |
Una vez o a menos que…
“A menos que alguien se interese de verdad nada va a mejorar”
Dr. Seuss
Por: John Harold Giraldo Herrera
John.giraldo.herrera@gmail.com
Docente universitario y periodista
Una vez empezaron a cobrarnos el agua, antes la bebíamos sin pagar, era nuestra. Luego vino un alguien que se la adueñó y ahora nos la cobran en bolsas, frascos, recipientes de plástico y el líquido preciado tiene un costo tan similar al de la leche. Ahora, ¿qué tal que nos toque comprar el aire? La respuesta no parece lejos de: una vez nos lo cobraran; hoy se ofrecen aires acondicionados por los que hay pagar, en algunos sitios la gente compra oxígeno. Y esa es la premisa de la película Lorax: en una ciudad donde todos viven en una capsula en apariencia felices cobran el aire, los árboles los venden artificiales para inflarlos, con diversos colores y luces. La ciudad luce espléndida y un señor es el amo y señor, se ha enriquecido vendiendo aire. Como la ciudad está encerrada, por temor a salir a descubrir lo que hay afuera, no hay muchas preguntas, solo rutinas, salvo la inquietante nostalgia de una niña –Audrey- que pinta árboles en su casa como cree que eran y se precia de encontrar alguno. Aparece Ted un niño quien gusta de Audrey, ahora por deseos de conquistarla hará lo que sea por encontrar un árbol. (Ver tráiler)

Una vez es el personaje villano que puede cambiar a héroe, acabó con los árboles sin importar las advertencias de Lorax, el espíritu del bosque.
Una vez es un personaje que vive en las afueras. Su deseo de conquistar dinero pudo más que el de proteger los árboles, aunque hizo mucha plata es el causante de que otros vivan encerrados. De modo que Ted, tendrá que ir a buscarlo para preguntarle dónde encontrar un árbol, es la forma de conquistar Ted a Audrey, como quizás de devolverles las creencias a los otros. La película entonces se instala de entrada en una especie de apocalipsis: el mundo es cruel y puede acabarse. Pero a menos que, un alguien intente no cambiarlo sino infringir una semilla de convicción de defensa de la tierra, todo podrá ser distinto.
Lorax, en busca de la trúfula perdida, es una película para niños, su mensaje les llega para compenetrarse con la vida, defender el ambiente y creer en un mundo mejor, pero al tiempo divierte a los grandes, les entrega un aire de confort, recupera las fuerzas para no desfallecer y obtienen un espejo –fabulesco- del mundo, de nosotros mismos, de nuestras acciones.
La película goza de ser una crítica fuerte al sistema capitalista. El rico de la ciudad dice: «Los estudios demuestran que si metes algo en una botella de plástico, la gente lo compra» y es una sentencia de nuestros días, en la sociedad del consumo todo aquello que esté empacado es susceptible de venderse e incluso de hacerlo para cambiar por algo tradicional. Una sentencia más suelta el rico: “Entre más contaminación más adquisición”, y en medio de una sociedad del miedo y las catástrofes somos propensos a comprar lo que nos quite el miedo y nos hagas sentir mejor pero de modo individual.
La película proviene de una adaptación de un libro escrito por Theodor Seuss Geisel, conocido como el doctor Seuss, el libro fue escrito en 1971, época en la que no se cobraba el agua, pero en la que se anunciaba el cobro del aire. Los creadores de la película son los mismos de la apetecida Mi Villano Favorito, esa misma en la que hay unas frases para enmarcar como: “El hombre que no comete errores usualmente no hace nada”; en Lorax, el atractivo es la vida, la vida construida de modo artificiosa y en búsqueda de una semilla para volver a ser de verdad. Es tal la superficialidad, que los habitantes de la ciudad le temen a untarse de tierra, a ver hojas caídas en el suelo, le temen a vivir desprendidos de un oxígeno falso que los hace vivir.
Ted encuentra a Una vez, el señor gruñón le cuenta cómo acabó con los árboles, Lorax es el viejo que defiende los bosques y su espíritu sigue por ahí, su forma de persuadir a Una vez fue la de hacerle creer en la palabra, pero Una vez no la tuvo en cuenta. Toda la historia entonces es un flash back, en la que se ve la manera despiadada de abuso contra el medio ambiente. Una vez se vanagloria de ver a Ted: “Que lindo ver a alguien inmune a algo como la realidad”. La frase cobra una ironía porque parece que los individuos de la ciudad no se preocupan por nada. La frase se antepone a una que dice Lorax: “No se trata de lo que es sino de lo que puede ser”.
Lorax es una película para salir pensando de la sala, una vez nos cobraron el agua, una vez nos privatizaron la tierra, ¿será que al aire también? o ¿todo aquello que se empaque lo tendremos que seguir comprando? más preguntas nos quedan, y una esperanza igual se siembra al ver esta película a menos que.
Ficha técnica
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Año, País, Duración |
2012, Estados Unidos, 94 minutos |
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Director |
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Guión |
Cinco Paul, Ken Daurio (Historia: Dr. Seuss) |
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Música |
John Powell |
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Fotografía |
Animation |
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Reparto |
Voces de: Zac Efron(Ted), Danny DeVito (Lorax), Taylor Swift (Audrey), Ed Helms (Una-Vez), Betty White (abuela Norma), Rob Riggle (Alisios O’Hare), Jenny Slate (madre de Ted) |
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Productora |
Universal Pictures / Illumination Entertainment |
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Género |
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Página web |
No disponible |
Siete almas, ejemplo de reparación
John.giraldo.herrera@gmail.com
Por: John Harold Giraldo Herrera
Si los políticos tuvieran un 10% de la vergüenza ética que tiene Ben Thomas (Will Smith) el de la película Siete almas, el mundo sería menos corrupto. Igual la película Siete almas de lo que está hecha es de un sentido de amor por la vida. Quien la vea pensará que Thomas es un tipo salido del común y es así, su visión es de amor por la humanidad, su manera de responder a un acto de infortunio, de agresión a otros fue el de escoger un camino de reparación. Un sendero poco practicado por la humanidad, quien prefiere dañar a enmendar, evitando el asumir y afrontar las acciones que ha ocasionado un daño a la sociedad o a los individuos. (Ver tráiler)
En Siete almas ocurre todo lo contrario, un personaje asume su posición contundente de entregar lo que tiene en cambio de sentirse mejor aunque para ello sea necesario entregar su cuerpo y hasta su propio ser. Es decir, decide reparar donando partes de sí, y no son hechos, sino partes, trozos, como si se tratase de un desmembramiento pero afrontado de modo personal. Ben Thomas encarnado por Will Smith, guarda en sus adentros la solución al problema que creó: un accidente de tránsito donde por un error cometido murieron algunas personas y él considera que no tiene otra opción que ofrendar su vida.

Una vida entregada para sanar, para nunca más dañar. Así es Siete alamas, una película que desde el 2008 se volvió clásica.
Sí, su vida, ofrendándola de manera corporal, en su interior se encuentra lo que otros necesitan y él decide entregarlo. Todo empieza siendo normal. Ben es un es un empleado del IRS, una especie de inspector de hacienda, un alguien encargado de supervisar, en su ideario elige a quienes considera son los más necesitados.
Su vocación es parte del encuentro humano, de arreglar una situación que él descompuso, entregándole a otros lo que le quitó a unos más. Entonces elige un número, siete personas, casi todas desconocidas. Los escoge teniendo en cuenta reparar, si su trabajo era de inspector, la labor de enmendar está condicionada por la idea de entregar, de ser solidario y de condonar una deuda.
Es así como dona un lóbulo pulmonar a su hermano, parte de su hígado a una trabajadora de los servicios sociales, un riñón a un entrenador de hockey y realiza un trasplante de médula ósea renal a un joven. Entonces descubre que una mujer está siendo maltratada por su pareja y decide ayudarla dándole a ella y a sus hijos un nuevo hogar donde vivir. Su forma de interactuar consigo para saldar es muy saludable, sus elegidos son desfavorecidos, necesitados, y Ben a su vez necesita pagar un error, sin faltarle nada decide entregar todo, una decisión tan admirable como controvertible. Una forma de ser que parte de la vergüenza, de la ética, algo así como si cometes un error debes intentar repararlo, procurar buscar una salida donde los otros puedan obtener no una dádiva sino la solución a su problema más sentido.
Por eso, a Ben le quedan las dos últimas almas: elige entre un vendedor de carne vegetariano, ciego y virgen y una mujer que tiene como profesión ser tipógrafa, llamada Posa, es tan bella como extraña, tan extraña que tiene una enfermedad en la sangre poco convencional. Ben se enamora de Emily, pero el amor no lo hace dudar de su cometido.
Es un suicidio por la humanidad. Es una forma de dar la vida para perpetuar la de otros. Es un dejar de ser para que otros sigan siendo. Es una película tan conmovedora que lo que arroja es un resultado de dignidad. Es un actuar ético, plausible, renacedor. Tanto por la elección de las personas por la manera tan responsable e inteligente de quitarse la vida. Y no es quitarlas es extenderla, dejarla en la piel de otros, es plantar una semilla de él en las siete almas seleccionadas.
Ben Thomas, un hombre que al inicio del relato ya anuncia que se va a suicidar. Donar es dar lo que uno tiene y no lo que sobra. Donar órganos es dar la vida, no dejar de existir sino vivir de manera maravillosa en la vida y en el cuerpo de otros, por eso la película Siete almas no solo me gustó y me conmovió sino que me ayudó a pensar la vida de modo más fructífero y placentero. De la película al verla hay una lección para aprender a enmendar.
Ficha técnica
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Año, director, duración |
2008- Gabrielle Muccino, 123 min. |
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Guión |
Gran Nieporte |
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Fotografía |
Philippe Le Sourd |
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Música |
Angelo Milli |
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Reparto |
Will Smith, Rosario Dawson, Woody Harrelson, Barry Pepper, Elpidia Carrillo, Connor Cruise,Michael Ealy, Robinne Lee, Joe Nunez |
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Productora |
Columbia Pictures / Relativity Media / Overbrook Entertainment / Escape Artists |
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Web |
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Género |
Una vida mejor
Por: John Harold Giraldo Herrera
john.giraldo.herrera@gmail.com
Docente-Periodista
El cine me conmueve, me genera un arsenal de sensibilidades. El cine me conecta con la vida, con esos trozos de la vida que se dejan ver en una pantalla. Pero el cine también me ayuda a comprender el mundo en el que vivo y cada vez que me siento en una butaca a percibir un filme, me transporto y me dejo guiar por ese gran lienzo, el mundo cobra otros valores y disfruto de asumir por una o dos o hasta tres horas de ser otro(s). Si lo que veo me hace llorar entonces la sensibilidad puede perturbarse y dejarme cegar por la potencia del melodrama y no por la forma cómo se cuenta. Cuando una película sensibiliza pero es sobria, lo ocurrido es pensar, ampliar la panorámica y continuar los sucesos proyectados pero fuera de la butaca. Y eso es lo acontecido con Una vida mejor, una nueva película sobre la tragedia de los migrantes ilegales en los Estados Unidos. (Ver Tráiler)
La migración sigue siendo un tema muy amplio y complejo. El tema pasa por estadísticas, peleas políticas, rifirrafes a medio camino tan absurdos como irónicos y ninguno resuelve la tragedia. Nada ha logrado detener el impulso por el sueño americano, aunque ese sueño sea una pesadilla y lo que se vea es más de agonías que de maravillas; millones son el sostén de ese sistema imperial y muy pocos logran hacer de sus vida el sueño pensado. Entonces cuando uno piensa que el tema se enfría por la falta de debate mediático o por la ausencia de materiales artísticos que lo pongan en evidencia, aparece la historia de un mexicano, llamado Carlos Galindo, quien vive con su hijo y trabaja a destajo con la idea de vivir mejor en la ciudad de Los Ángeles.

Carlos Galindo, interpretado por Demián Bichir -quien aspiró a Oscar como mejor actor-, no muestra el drama de los migrantes de una manera muy equilibrada.
La historia se comporta como plana: monotonía en la vida de padre e hijo: el uno intenta ir a estudiar en medio de una vida asolada por las pandillas y el otro trabaja de jardinero casi que sempiternamente. La película nos indica dos caminos: algo muy grave va a suceder o la vida seguirá tal cual. Y sí, Luis, su hijo está más cerca de entrar en las pandillas y Carlos hace todo lo posible por conseguir un dinero de más para comprar una troca, es decir, un carro para trabajar con más independencia y comodidad. Por partes se parece a esas películas donde la relación padre e hijo son punta de lanza. Pero no, la historia es más bien una forma de mostrar lo cotidiano de esas relaciones: un hijo que en sus 14 años no ayuda a su padre a trabajar los días sábados y un padre visualizando un futuro mejor si se compra el carro.
Ocurre lo trágico, el espectador se prepara para esperar que los hechos crezcan emotivamente y se resuelvan en un extremo. No obstante, la película se equilibra, nada que se abalanza hacia desencadenar como trágico un suceso de quebranto de la cotidianidad. Don Carlos pese a vivir un acontecimiento de infortunio se mantiene incólume, del mismo modo la película: se sostiene con fuerza dramática pero sin abusar de ella. En Carlos y en Luis se expresan un modo de vida de los migrantes, no es el más paupérrimo ni el más trágico, es un caso, nada más, sin embargo, desde ese caso se logra obtener una idea de lo que es la búsqueda de una vida mejor en tierras foráneas.

Luis, el hijo de Carlos estudia en un colegio donde las pandillas son las que mandan, y él está a punto de hacer inmersión en ellas.
La carga emotiva de la película se encuentra en la relación de Luis y Carlos. Luis increpa a su papá ante el infortunio, ocurre que lo acompaña en su dolor, pero le pregunta: ¿Porqué los pobres tienen hijos? Y su molesta pregunta reside en la intención de contestar por una especie de vida que no se merecen. La relación padre e hijo se distancia. La película nos mete en un conflicto mayor ¿cómo desarrollar una relación padre e hijo que fuera fructífera? Más cuando es en solitario, es decir con la ausencia de la madre.
Una vida mejor es una película con una audacia en la forma cómo está contada. El espectador se adentra en las ganas de los migrantes de encontrar algo que les dé mejor vida y cómo hacen hasta lo imposible por lograrlo. Llama la atención que el drama sea enfocado en un padre con su hijo y que no genere pasiones encontradas, tan solo la complacencia de la vida, el detallado gusto por sensibilizarnos con el poder de lo cotidiano y con lo trascendente de la respuesta de Carlos a su hijo cuando le dice porqué lo tuvo.
Ficha técnica
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Año, País, duración |
2011, Estados Unidos, 98 minutos |
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Director |
Chris Weitz |
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Guión |
Eric Eason, Roger L. Simon |
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Música |
Alexandre Desplat |
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Fotografia |
Javier Aguirresarobe |
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Reparto |
Demián Bichir, José Julián, Dolores Heredia, Joaquín Cosio, Carlos Linares, Bobby Soto,Chelsea Rendon, Nancy Lenehan, Tim Griffin, Rolando Molina |
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Productora |
Summit Entertainment / Depth of Field / Lime Orchard Productions |
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Premios |
2011: Oscars: Nominada a mejor actor (Demián Bichir) |
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Género |
Las sirvientas en su propia voz: Vidas cruzadas
Las sirvientas en su propia voz: Vidas cruzadas

El tema del racismo en el cine gringo es recurrente. Al igual como los alemanes con los judíos, parecen tener una especie de sanación al mostrar lo cruento de su actuación con una comunidad que ha sido marginada.
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente Universidad Tecnológica de Pereira
john.giraldo.herrera@gmail.com
La película que al español han traducido como Vidas Cruzadas y que en inglés se titula The Help, trata el tema del racismo en la época del temerario Ku kus clan, una época que no dista mucho de la actual, un momento que se ha prolongado: a las minorías se les apabulla y excluye, mientras que las empotradas castas gozan del privilegio de divertirse en el mundo a sabiendas que los oprimidos son quienes lo sostienen. (Ver tráiler)

La película se encuentra contada desde la exclusión de lo femenino. Unas son mujeres del club y otras de la cocina.
No es una película más, habrá que recordar la elogiada Mississipi en llamas (1988) que muestra la manera atroz como eran perseguidos las personas de color, pero nada distante de esas leyes que hoy se mueven como la de ser detenido por sospecha o la de dispararle a un negro es un acto de defensa. Actos que son promovidos por estados y políticos en la actualidad y que legitiman la forma de exclusión y segregación. Ahora, cuando vemos Las sirvientas, nos damos cuenta de cómo se sostuvo un orden de cosas y cómo fueron tratadas ciertas personas por tener una piel colorida y sobresaliente: se les limitó la movilidad, se les confinó en barrios, se les impedía participar, eran humillados y ultrajados, tratados como suele decirse como un “trapo cocinero”. Y así es Las sirvientas, como una particularidad, su voz se escuchará en un libro que una arriesgada joven periodista decide sacar.
Hechos como los de no entrar a un baño de negros porque el “blanco” se podía enfermar, o situaciones como las de considerar a un negro pobre por su condición de piel, más un serie de incómodas circunstancias como las de no poder montarse en un bus o si se hacía debía ir en la parte de atrás, son mostradas en la irreverente película del director Tate Taylor. Pero lo interesante, dirá el espectador, es ver la forma cómo ascienden los contraopuestos, una mujer llamada Minnie –protagonizada por la premiada Octavia Spencer ganadora de Oscar (2012) como mejor actriz secundaria-, no se deja de sus “patrones” y ante un despido que le hacen, decide tomar una venganza que dejará por siempre mancillado el honor de la familia: le hace comer un pastel hecho con excrementos.
La historia entonces gira en ver el modo de vida de unas criadas, la película se queda en el lado femenino contando desde sus voces la exclusión y con ello se apunta una novedad, y al tiempo como sus voces antes calladas, entregadas a la sumisión y a aceptar su condición, van cobrando un valor al contarle a la periodista lo que es evidente: su vida, que bien es feliz, candente y emotiva, pero lúgubre y de esclavitud.
La película ha sido un éxito de taquilla en los Estados Unidos, asunto que puede interpretarse de muchos modos, al ser un tema que atraviesa el sentir de los gringos puede ser que al ver exorcicen las penas del pasado, quizás lo pretendido sea no ignorar lo sucedido o tal vez impedir que vuelva a suceder, aunque esté aconteciendo. En cualquier caso, Las sirvientas, es un historia que se mete entre nosotros, conmueve, al tiempo su ritmo, la manera cómo se cuenta enganchan al espectador quien en más de dos horas quedará atrapado en un caso de marginación.
La película intenta remediar los hechos, colocando una familia que aparenta ser de avanzada y recibe a Minnie, también con actos benevolentes matizan tanta humillación, escenas que aparecen con un lado feliz, sin embargo, lo visto es indignante.
Una película con unas actuaciones muy bien logradas, una historia de esas que deberían quedar solo para ser contadas y no como experiencias vividas, una película sensible pero necesaria, es una trama que funciona como una ventana para mirar o husmear eso que no queremos vivir, no obstante acontece tan normal ahora como en otrora tiempos.
Ficha técnica
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País, año, duración |
Estados Unidos, 2011, 137 minutos |
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Director y guionista |
Tate Taylor, basada en la novela de Kathryn Stockett |
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Música |
Thomas Newman |
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Fotografía |
Stephen Goldblatt |
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Reparto |
Emma Stone, Viola Davis, Bryce Dallas Howard, Sissy Spacek, Octavia Spencer, Jessica Chastain, Ahna O’Reilly, Allison Janney, Anna Camp, Eleanor Henry, Emma Henry, Chris Lowell, Cicely Tyson, Mike Vogel, Brian Kerwin |
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Productora |
DreamWorks Pictures |
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Página web |
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Género |
Drama | Drama sureño. Años 60. Racismo. Amistad. Historias cruzadas |
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Premios |
2011: Oscars: Mejor actriz secundaria (Octavia Spencer). 4 nominaciones |












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