El cerebro es la unidad primordial del sistema nervioso central, siendo el encargado de mantener en funcionamiento adecuado todo el organismo. Básicamente es allí donde se procesa la información que proviene del entorno y se elaboran las respuestas. Además es donde se llevan a cabo los procesos cognitivos. Por todo esto y más, debemos aprender a ejercitar nuestro cerebro.

Un órgano maravilloso

Al ejercitar tu cerebro, también  favoreces todas estas capacidades que mencionamos; esto lo lograrás de manera progresiva y constante; así como cuando vas al gimnasio o te estableces una rutina física. A medida que vas avanzando es que aprecias los resultados de ese trabajo.

Si bien es cierto que nuestro contenido cerebral posee un componente genético o hereditario, no solo depende de este factor; ya que nuestro cerebro tiene la particularidad de adaptarse y asimilar nuevas experiencias (por la conexión entre las neuronas, que a su vez forman otras nuevas) para  transformarse en aprendizaje; y esto es lo que se conoce como plasticidad cerebral.

Gracias a esta aliada, podemos ejercitar nuestro cerebro estimulándolo con diversas actividades y experiencias novedosas; que le provean poco a poco mayor capacidad y calidad de vivencias; para que todo el contenido ya existente permanezca y se perfeccione en el tiempo. Cada cerebro es único.

Resulta que el cerebro no descansa. Incluso mientras dormimos él permanece activo. Y por eso es importante llevar una vida saludable, con una rutina de ejercicios y alimentación nutritiva; recuerda que un cuerpo sano es una mente sana; el cerebro recibirá una buena oxigenación y regeneración celular.

Para empezar a ejercitar tu cerebro, lo recomendable es trabajar primero en relación a mejorar la atención. Para lograrlo, simplemente proponte una tarea sencilla y enfócate en culminarla; dedicándole tiempos cortos, con pausas de descansos; y paulatinamente aumentas el tiempo de trabajo y reduces el de descanso.

Tips para ejercitar nuestro cerebro

Realizar actividades que ayuden a mejorar la memoria, como retener los números de teléfonos y no buscarlos en la agenda o el móvil, grabarte  estrofas de alguna canción, o la lista de compras del día, son acciones sencillas de memorización que ayudan a ejercitar el cerebro para almacenar más información nueva.

Otra opción muy favorable para nuestro cerebro es la lectura; pues aunque solo empleamos la vista para leer e interpretar símbolos, palabras y signos, están involucradas también la atención y la concentración. En fin, es una actividad muy enriquecedora porque aprendemos nuevos temas, enriquecemos el vocabulario y hasta potenciamos la creatividad.

Los expertos sugieren que se estimule desde edades tempranas el interés en la lectura. Pues estudios demuestran que tiene efectos positivos en la reserva cognitiva. Para los niños pueden usarse cuentos con imágenes y textos cortos, tratando siempre de mantener la motivación y que resulte una actividad de disfrute.

Experimentar nuevas actividades también es una excelente idea; actividades que generen una expectativa a cumplir, como aprender un idioma, a tocar algún instrumento, clases de arte o repostería, entre otras. La idea es asumir el reto y lograrlo; de este modo mantienes el cerebro activo, en aprendizaje constante; gracias a la maravillosa plasticidad.

Claro, que al escoger la actividad, que sea de tu agrado y acorde a cada edad. También puedes considerar realizarla en grupo. Tal es el caso de los juegos de ajedrez, Scrabble, etc. además de socializar, contribuyen a mejorar las competencias cognitivas y adaptar  nuestro cerebro a todos los cambios.

Llevar una vida activa no solo satisface nuestra necesidad de conocer, sentir  y tener  nuevas experiencias. Resulta tan efectivo para ejercitar el cerebro, como para evitar futuras enfermedades neurológicas o el deterioro a causa de la edad.

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