Miércoles 17 de Diciembre de 2014
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Séptimo Día
Domingo 22 de Septiembre de 2013 - 02:01 AM

El campeón del amor por Pereira

SEPTIMO DIA/LA TARDE

Carlos Enrique Marín Vélez es el intelectual que más ama a Pereira. Simpatiza con el escritor irlandés George Bernard Shaw: “Algunos hombres ven las cosas como son y se preguntan porqué. Otros sueñan cosas que nunca fueron y se preguntan porqué no”. Sueña con una Pereira amable, centro de cultura mundial, a la vanguardia de la educación en Colombia, confiriendo el positivo reconocimiento de los valores propios de nuestras mujeres, recuperando su civismo e incentivando la práctica de las diversas disciplinas deportivas.

Pereira es un sueño para el cual Marín Vélez, ya ha confeccionado una considerable asistencia, con frutos de sus especialidades: 1. Fundación de la Universidad del Área Andina. 2. La Academia Pereirana de Historia, 3. El Cine Club Nido de Cóndores. 4. El Club de Lectura José Francisco Pereira Martínez. 5. Numerosos libros y artículos con su sello. 6. La apertura del Instituto de Estudios Políticos y Sociales “Carlos Enrique Marín Vélez”, en la Universidad del Área Andina.

Seguidor del alemán Eugen Berthold Friedrich Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Carlos Enrique con sus 68 años de edad, se pregunta “¿qué voy a hacer cuando esté grande?”, y lanza su respuesta inmediata: “Mientras tenga cosas por hacer y sueños por alcanzar, no estaré realizado”.

Su minibiografía
He sido Secretario de Gobierno de Bogotá, Concejal y Presidente del Concejo de la Capital, Viceministro y Ministro (e) del Trabajo, Magistrado y Presidente del Consejo Nacional Electoral, Magistrado y Presidente del Consejo Superior de la Judicatura, conjuez del Consejo de Estado, profesor universitario, investigador y crítico de cine. Además, participé en la creación de la Fundación del Área Andina y fui gestor de su Facultad de Derecho. Autor de textos como reseña de la jurisdicción Contenciosa y retos de la seguridad social.

Al ser nombrado miembro honorario de la Academia de Historia ¿a qué lo atribuye?
El Cine Club Nido de Cóndores y el Club de la Lectura J. Francisco Pereira Martínez fueron erigidos para impulsar el hábito de la lectura y la afición por el séptimo arte. Hoy son emblemas de la cultura local. La investigación que se desarrolla en un Centro de Pensamiento que lleva mi nombre, donde se examinan fenómenos como la corrupción y se moldea la nueva historia de la ciudad, hacen parte también de mi horizonte. El conocimiento que tengo de mi ciudad, mi cercanía con algunas de las personas que han jalonado el desarrollo de Pereira, las recensiones que sobre las huellas de la justicia he preparado, las conferencias y los debates en los que he intervenido sobre el ideario de la ciudad, me han convertido en un inquieto “Pereiranólogo”.

¿Qué es lo mejor de Pereira?
Sus gentes y particularmente sus mujeres, que emblemizan lo que somos, que recogen la belleza de estas tierras, que portan con altivez el legado de nuestros ancestros y con inteligencia vigorosa enseñan nuestro ideario moral, es decir, el amor por la familia, la defensa de la libertad, el respeto a los credos contrarios y el cultivo de la solidaridad. El gran activo de Pereira son sus mujeres, esa es una verdad incontrovertible.

¿Muchas historias se han tejido sobre la fundación de Pereira. Para usted cuál es la verdadera?
El solo hecho, históricamente probado que Cañarte, me refiero al sacerdote, sólo hubiera oficiado una misa en la que entiendo lo asistieron como sacristanes Recio y Ormaza, a quienes ya moraban en la Villa de Robledo, que entre otras cosas ya habían solicitado que les nombraran alcalde y les eligieran juez, es una prueba incontrovertible de que Pereira no nació en 1.863. La edad de la ciudad es intemporal, es hija de la pujanza de los colonos que en ella se asentaron, es vástaga del peregrinaje antioqueño y morada de los perseguidos por la intolerancia religiosa y las guerras civiles, que eran muchos y que vieron en este poblado un refugio de libertad y de premio al trabajo duro y honrado. Una misa, eso fue lo que hubo, no puede entenderse a la luz de la historia como una Fundación.

Mencione los diez personajes más importantes de Pereira en sus 150 años de fundación.
Los habitantes de nuestra patria chica aman más a sus valores que a las personas que los encarnan. Viven una especie de apateísmo, porque no los seducen las personas sino sus gestas y su ideario moral. El civismo, el Bolívar Desnudo, el Prometeo, la Villa Olímpica, su estirpe liberal, la sencillez y su repudio a la frivolidad, a guisa de ejemplo, son sus personajes. Los personajes de Pereira son sus gentes, esas que no registran en los noticieros, esas que recorren sus angostas calles y sus idílicos campos, ufanos de sus ancestros y orgullosos de su comarca. Los notables de Pereira son quienes no lo son.

Desde las grandes posiciones que usted ha ocupado, ¿cuál ha sido su aporte a Pereira?
No soy yo el más indicado para referirme a lo que he hecho por mi tierra. Esa tarea se la dejo a quienes me conocen. A propósito cómo sería de saludable que se erradicara esa malsana costumbre de homenajear a los servidores públicos que han cumplido con su deber, porque para eso los nombraron y los eligieron. No deja de ser una paradoja que medallas y diplomas se le impongan a quienes han atendido sus deberes, como si el incumplimiento y la dejadez fueran las reglas y no el cumplimiento del deber y el apego a la ley.

¿Cuál es el mejor libro que ha leído de un pereirano?
Sobre Pereira se han escrito muchas trazas y muchas crónicas, sobre las cuales se ha edificado la memoria de la ciudad, memorias que son aún muy jóvenes y muy mozas. Uribe, Echeverri, Sánchez y Ángel han recibido el hálito nuevo y renovador de investigadores como V Zuluaga, E Gutiérrez, Amparo Jaramillo, A Gutiérrez M, que han repensado el itinerario de la ciudad. Pero sin duda alguna, Miguel Álvarez de los Ríos, es la pluma más fina y más exquisita que ha dado esta tierra. Nadie como él conoce tanto los laberintos políticos y sociales de Pereira y nadie como él los escribe y los narra tan amena y didácticamente.

¿Si fuera alcalde de Pereira, cuál sería su programa bandera?
No puedo hablar de un magisterio como la alcaldía, porque terminaría censurando la tarea ardua y compleja, muchas veces desconocida, de los mandatarios locales. Como ciudadano pienso que las ciclo-vías le hacen mucha falta a la ciudad, que los andenes debieran ser para los peatones sin afectar el trabajo de los informales, que más zonas verdes por habitante y más parques son inaplazables para su desarrollo y que la música clásica y el teatro en todas sus expresiones deben acercárseles a sus habitantes.

¿Cuál es la imagen real de Pereira, palpada desde la capital colombiana y desde el exterior?
Pereira es un referente moral y cívico de la vida nacional. Aquí, lo destaco, no existen apellidos ilustres, ni puede hablarse de una aristocracia local, porque la singladura de la ciudad ha estado marcada por la adustez de sus pobladores, por la sencillez de sus pioneros, por la sabiduría del empirismo y del sentido común y por la solidaridad, bajo cuyo tallo se desarrolló su civismo. Así es como se ve a la ciudad, así es como se mira a sus habitantes, así es como se advierte su prodigioso desarrollo.

¿Se siente realizado?
Yo a mi edad, 68 años, todavía me pregunto qué voy a hacer cuando esté grande. Lo importante no es el tiempo que vivamos sino cómo lo vivimos. Mientras tenga cosas por hacer y sueños que alcanzar no estaré realizado.

Usted es un buen escritor, de tal manera que puede aunar conocimientos que puedan ser plasmados como guía para las futuras generaciones

¿enfocando qué aspectos?
Escribir, solo se aprende a escribir escribiendo. Escribir a lo menos una hora diaria, con la disciplina con que lo hacen los atletas, con unos buenos diccionarios al lado y con un tema que nos seduzca, así los conozcamos poco. A la meta solo llegan los que tienen el hábito de la disciplina y del esfuerzo.

¿Qué es necesario hacer para qué la Cultura en Colombia no siga siendo la cenicienta de las administraciones?
A la cultura solo le hace falta voluntad política, la misma que tienen ciertos políticos para mantener en vilo y en guerra al país. Más libros y menos bala, más pupitres y menos carpas y más amor por el estudio que por la discordia. Los países que han superado el atraso lo han hecho a través de la cultura.

Carlos Enrique Marín Vélez, aún se pregunta ¿Qué hará cuando esté grande?, pero igual que León Daudí, centra su frase de combate a través del tiempo y el espacio en: “Sólo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto”.

Publicada por
Por: Rubén Darío Franco Narváez
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