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Viernes 22 de Agosto de 2014
LaTarde.com
2012-01-15 09:00:00

Nadie pierde, todos ganan

Nadie pierde, todos ganan
¿Qué tan legal es con los demás? ¿qué tanto valor tiene su palabra? ¿acostumbra a ser amable? ¿es tolerante con la gente? ¿es fiel, no sólo con su pareja, sino con sus amigos o empresas de trabajo?

Las anteriores no son preguntas aisladas, tienen un fin: medir su forma de ser y de comportarse. De paso, tales cuestionamientos quieren reforzar y recordar cuáles son los valores que usted aún conserva. ¡Y a menos que no quiera ser un individuo correcto, le convendría hacerse este autoexamen!El respeto, la honestidad, la responsabilidad y el manejo correcto del dinero son valores que se han venido perdiendo. En la política, por citar un ejemplo cotidiano, se volvió costumbre ‘ser ventajoso’. Incluso el famoso ‘CVY’ -Cómo Voy Yo- es tan popular que, incluso, alguien planteó la posibilidad de legalizar esta figura en los contratos estatales. ¡Qué tal!¿A qué viene el tema?Tal vez le suene algo ‘tonto’, pero existe la necesidad de preservar determinados valores humanos y éticos y, sobre todo, de transmitírselos con convicción y firmeza a las nuevas generaciones.Un  valor es algo más que un precepto filosófico o moral, incluso no se queda en un enunciado académico. Tener valores es asumir una conducta; es una reflexión de vida.Los valores no son sólo cosas que debemos esperar de los demás, también los debemos vivir para ser dignos de confianza y para crecer de una manera espiritual. Por ejemplo: la sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por su actitud congruente, que se mantiene en todo momento y que está basada en la veracidad de las palabras y acciones. Si la gente cree en su testimonio, usted es un hombre o una mujer de valor.Hablemos del respeto. Cuando usted trata a la gente, sin importar que tenga o no plata, que sea fea o bonita, debe hacerlo con cortesía porque así reina un ambiente cordial y amable. Si trata a alguien “a las patadas”, adivine cómo le va a responder.Ahora bien, muchos predican los valores, pero no los aplican. Ahí están los que sienten que son muy éticos pero, al final, siempre adoptan una “doble moral”.Los valores representan aquello por lo que merece la pena luchar, así nos tilden de ‘moralistas’, ‘aburridos’ o ‘pasados de moda’. Ellos se pueden asemejar a las brújulas, las cuales nos conducen por el camino correcto. En cambio, si usted no tiene  valores está a merced de los vientos, no tiene puntos de referencia y, por supuesto, resultará perdido. Y algo valioso: el hecho de asumir la vida con valores resulta benéfico no sólo para usted, sino para todos lo que le rodean y para la misma humanidad.Al tiempo, los valores nos invitan a ver la vida de una manera sencilla, sin arrogancia y con transparencia; entre otras cosas, porque en la sencillez de la labor diaria y en aquellos detalles del día que parecen monótonos, se puede descubrir el secreto de la grandeza.

Publicada por
Euclides Ardila Rueda