Colombia está siendo acosada por diferentes mandatarios de la región y para hacerlo han acudido a diversos pretextos que nos hacen aparecer en el concierto internacional como ciudadanos hostiles y enemigos de las buenas normas de convivencia.
Parece ser una estrategia claramente trazada por los adeptos al proyecto político del Señor Chávez, quien de manera muy vedada es quien ha manipulado a algunos gobernantes para que se manifiesten de manera diversa acerca de aspectos controversiales de la cotidianidad Nacional.
De otra manera no se explica que el gobernante Nicaragüense presentando de manera falaz y empleando silogismos con fundamentaciones falsas, quiere hacer aparecer a nuestro Gobernante y por ende a nuestro País como no respetuosos de la ley y como permanentes invasores de territorios vecinos.
Su última expresión invitando a nuestro Presidente para que se manifieste aceptando la competencia del tribunal Internacional de la Haya es una vil trampa, porque sería reconocer su competencia en primer término y en segundo término sería renunciar a la vigencia de un tratado que lleva ya mucho tiempo de vigencia.
Afortunadamente no hemos caído en la trampa, pero si la comunidad internacional no conoce ampliamente la postura y los fundamentos de ella de parte del Gobierno Nacional se estará confundiendo a esa opinión para obtener de manera maquiavélica dividendos políticos.
Colombia ha tenido una tradición jurídica y de amplio respaldo a las leyes no sólo internas sino a las normas internacionales. Ha sido a pesar de que algunos no lo reconozcan un buen vecino a pesar de las dificultades internas que ha padecido.
El señor Presidente de Venezuela parece definitivamente querer torpedear las relaciones entre los dos países, en retaliación a la desautorización que ha dado el Gobierno nuestro para que siguiera interviniendo en el proceso del Acuerdo Humanitario.
Llama la atención que unos parlamentarios de los Estados Unidos estén asumiendo posiciones en contravía de las necesidades Colombianas. Nosotros hemos sido demasiado leales al Gobierno Americano, consolidándolo como un amigo del país, por ello no tiene cabida en una relación de ésta naturaleza que ahora pretendan dejarnos sin ningún respaldo simplemente para obtener quizás mayores dividendos políticos.
Si ello está sucediendo entonces cabe preguntarnos en dónde se encuentran nuestros verdaderos amigos. Me parece importante ante todo ir conociendo el verdadero fondo de las relaciones y la falta de solidaridad de algunos gobiernos a pesar de los esfuerzos y sacrificios que hace el país por proteger a las sociedades de otros países.
Cabría preguntarnos para conocimiento público, cuántas personas han fallecido en la lucha contra el narcotráfico protegiendo la comunidad internacional. Si ellos quieren desconocer esta realidad son autónomos en hacerlo, pero es importante que lo hagan pronto para que podamos saber con mayor exactitud con quién contamos y con quién no. Si ello se confirma y sigue este proceso, es necesario recomponer nuestras relaciones a nivel internacional y buscar una mayor integración con toda la comunidad Europea quienes son más solidarios con las dificultades de nuestro pueblo.
Los amigos se conocen en las dificultades y ahora precisamente queremos conocer con exactitud con quién podemos contar para buscar conjuntamente la solución a la problemática del país.
Es vital también que se reconozca la autonomía de las naciones y el derecho de los ciudadanos al libre pensamiento y ese reconocimiento exige un gran respeto. No puede un país querer imponer su modelo y considerar como enemigo a quien no comparta su pensamiento. La libre autodeterminación de los pueblos no puede ponerse en riesgo simplemente como consecuencia de las ambiciones de un poder más expansivo en la región latinoaméricana.
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