Lo que hay detrás de las adhesiones y las coaliciones que apoyan a los candidatos que aspiran a la alcaldía de Pereira, es la definición de una contienda que, aunque no aflora a la luz pública en su magnitud, subyace entre quienes pretenden conservar el poder político en el departamento durante los próximos años.
La antigua y al parecer indisoluble coalición integrada por el alcalde, el representante Soto, el ex representante Carmona, el ex candidato Baena y el senador Merheg, está hecha añicos. Y al desintegrarse ha afectado en forma tan radical el equilibrio de fuerzas políticas de Pereira, que ha propiciado que hoy todo sea incertidumbre. Como quien dice: hubo que barajar todo de nuevo. La disputa dio al traste con la candidatura de Baena, quien, al parecer, marcaba un bajo guarismo en las preferencias de los votantes -según todos los sondeos-, pero ello no significó el aglutinamiento de las fuerzas afines a la alcaldía, sino un remesón de vastas proporciones y de funestas consecuencias para la otrora, al parecer, férrea alianza, que resultó pegada con babas.
El cabeza a cabeza que sostienen, en las primeras posiciones de las preferencias de los electores, la ex alcaldesa Martha Elena Bedoya y el ex concejal Israel Londoño, dará mucho de qué hablar y hará muy movida la campaña. Al punto que la elección fácil parece ser la de la gobernación, por la que hasta hace dos meses nadie apostaba un peso.
El senador Merheg, el dirigente Carmona y el representante Soto andan moviéndose más que un gusano en un polvero, con el propósito de conservar sus cuotas de poder en la alcaldía, en cabeza del ex concejal Londoño, y evitar, a toda costa el acceso de Martha Elena Bedoya -a quien consideran archirrival de algunos de ellos- nuevamente a la alcaldía.
El alcalde, al parecer, ha perdido parte de su interés en la contienda, al no haber podido conciliar las posiciones entre Londoño y Baena; además de no haber logrado el apoyo del uno para el otro, lo que provocó la renuncia de éste a la nominación oficial del liberalismo, sin que se consolidara una fórmula que los dejara tranquilos y con la posibilidad real de obtener un triunfo que garantizar la sucesión en el cargo y que viabilizara su elección para el senado en los comicios parlamentarios de 2010.
Aunque Soto es un animal político, no se puede negar que el alcalde es un monstruo -como el que más- para esos menesteres; y si bien éste le debe mucho a aquél, también hay que reconocer que difícilmente Soto habría tenido el éxito alcanzado, sin haber contado con todo lo que en términos de ayuda y apoyo le significó el alcalde; ni lo que muy seguramente no habría logrado, si Arango no solo no lo hubiera ayudado, sino que lo hubiera matriculado entre sus adversarios.
Pero obras son amores. y no buenas razones. Cuando Arango necesitó de la artillería de Soto, para dar la batalla final y dejar el espacio despejado para dedicarse a construir su aspiración al senado y su proyección en el escenario nacional. la cosa no funcionó y cada quien tomó su camino. El camino que creyó mejor para sus fines del inmediato futuro. Un futuro en el que van a verse las caras y van a disputarse los electores. Un camino estrecho y tachonado de escollos.
Pero de eso se trata y así es la política. Mientras tanto nos debemos preparar para ser espectadores o partícipes -como electores- en las duras contienda que se avecinan y en la que se emplearán herramientas de mucho calibre político para vencer; porque de vencer se trata y ellos saben a qué atenerse.
Otros Editorialistas