Eco
Gonzalo Uribe Palacio
23/08/2007
Amanecerá y ojalá lo veamos, hasta dónde llegará el doctor Alvaro Uribe Vélez en el desarrollo del culebrón en que Piedad y su amigo Chávez están convirtiendo una propuesta suya, de Uribe, osada e inteligente. La están haciendo ver como un intercambio de zalemas, de aclaraciones no pedidas que confirman las sospechas -nadie le ha preguntado a Chávez si conoce a "Marulanda" pero él se apresuró a decir que no-; en una escalinata hacia mayor poder político y más figuración de los dos posibles intermediarios entre alías Reyes y el señor Comisionado Restrepo, para el caso tortuoso y manoseado del mal llamado "canje humanitario". Del desproporcionado e hiriente "canje" de terroristas por secuestrados. El doctor Uribe será actor forzado y forzoso de la novelucha en que está quedando su deseo, su necesidad, de demostrar su buena voluntad de devolverles la libertad a los secuestrados. Tanta, que no le importó darles a contradictores y enemigos la posibilidad de imponer condiciones... si no van en contra de las suyas.
Nuestra querida hermana, Venezuela, carece de Primera Dama. Hugo y Piedad, deberían "unir sus vidas". Hacen magnífica pareja. Le darían al culebrón, plagado de intrigas y de intereses, un capítulo meloso al mejor estilo de doña Corín Tellado.
El asunto es tan serio y delicado que no está por demás seguirles el ejemplo a Piedad y a Hugo: tratarlo con descuido. Como a una "botadera de corriente". O con la difícil facilidad que lo mira Uribe: entreguen los secuestrados y no frieguen más.
Estudiarlo a fondo, agota a quien lo intente. Nada concluiría. Es que cocaína, heroína, asesinatos, secuestros, extorsiones, política, miles de millones de dólares y corrupción al infinito, son ingredientes de un coctel indepurable.
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La mariquería está tan propagada que amenaza con cubrirnos. Empezó siendo tolerada,. luego fue permitida, luego aprobada, luego, en algunos lares, bendecida. Sólo falta que la hagan obligatoria.
Por ser lo más escandaloso, lo más merecedor de primeras páginas, la mariquería entre sacerdotes y castos y dulces e inocentes niños, es la comidilla del día.
¡Que vayan al paredón de la infamia! De acuerdo. Pero, no olvidemos que la ley es para todos.
La Gran Muralla China, palidecerá de tristeza. Será un simple murito...
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