Acerca del nacionalismo
César A. Aguel
César A. Aguel
12/08/2007

“El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.”

Albert Einstein

La carta nacionalista ha sido jugada por diferentes gobiernos en el mundo a través de la historia con insistente frecuencia. Siempre que se desea unificar la opinión pública en torno a una iniciativa controversial, se hacen brotar los sentimientos del nacionalismo con el fin de acallar a los críticos y lograr su adopción por parte del pueblo.

A raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la administración de George W. Bush ha querido mantener a la sociedad norteamericana en un constante estado de paranoia con el fin de lograr la adopción de medidas que van en detrimento de las libertades civiles. Lo que tantos años había costado en términos de garantías constitucionales para los ciudadanos se han degradado peligrosamente. El estado se ha convertido en uno en el que los ciudadanos son escuchados en sus comunicaciones sin su consentimiento y sin causa probable oída por un juez.

Cuanto se criticaba a la Unión Soviética y a sus aliados de piedra por sus comportamientos durante la guerra fría. Ahora se están utilizando los mismos artificios por parte del gran hegemón.

La guerra de ocupación de EEUU en Irak, comparable tanto en su concepción como ejecución y resultados a la desastrosa guerra impuesta por la Unión Soviética en Afganistán pasaran a la historia como dos guerras de agresión abominables.

Ya decía Einstein que el nacionalismo, en su opinión, no era más que una racionalización idealista para el militarismo y la agresión.

El comportamiento ético del individuo debería estar basado en la educación, la fraternidad y las relaciones sociales y en nada debería tener influencia su origen, sexo, ancestro u opiniones relacionadas con política o religión. Esto por supuesto desde que se respeten los derechos de los demás y se actúe sin violencia.

En vista de lo propuesto, fue interesante leer una reciente noticia relacionada con lo que se ha dado en denominar discriminación en base al ‘perfil racial’.

Se trata de una demanda hecha por la Unión para los Derechos Civiles a nombre de un ciudadano de origen iraquí, que tiene residencia legal en EEUU, que trató de abordar un avión de la aerolínea JetBlue en agosto de 2006 en el aeropuerto JFK de la ciudad de Nueva York.

Se le impidió abordar por la única razón que llevaba una camiseta con una inscripción en ingles y en lengua árabe que decía: “No estaremos silenciosos”.

No se reporta que el individuo haya hecho amenazas a nadie o que su comportamiento fuera agresivo. El solo hecho de expresar una opinión, garantizada por la constitución bajo la primera enmienda, pero con el hecho de que fuera un ciudadano de origen árabe, le valió para que su ingreso a la aeronave, le fuera bloqueado.

En toda probabilidad la justicia encontrará que este fue un acto discriminatorio y se harán sentencias punitivas en contra de la aerolínea y de las autoridades de seguridad aeroportuaria que tomaron la acción.

Lo que nos ha de quedar como lección es que quizás, si todos nos viéramos como miembros de una misma especie y tuviéramos algún sentimiento de fraternidad, el mundo seria un lugar muchísimo mejor.

Derechos Reservados © 2008 Pereira - Colombia. Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular