Después de un duro día de trabajo no hay nada mejor que descansar tranquilamente y disfrutar de un sueño placentero y tranquilo en la noche, pero ese merecido descanso de muchos pereiranos es interrumpido por el estruendoso ruido de motores de buses y camiones que dejan estacionados en zonas residenciales y cuyos choferes dejan encendidos un buen rato antes de emprender la jornada laboral.
El Instituto Municipal de Tránsito recibe quejas casi a diario por el ruido que genera el encendido de este tipo de vehículos a tempranas horas de la madrugada por lo que empezará a haber restricciones para el estacionamiento de estos automotores, según lo informó Carlos Iván Rojas Gómez, subdirector de Movilidad del Instituto de Tránsito de Pereira.
El funcionario explicó que el sistema de frenos hidráulicos de los carros pesados molesta a los ciudadanos muy tarde en las noches y muy temprano en la madrugada, causando efectos nocivos.
Los sectores de la ciudad más afectados con esta situación son Panorama, Parque Industrial, Providencia, Boston, El Dorado, 2.500 Lotes, Leningrado y Mejía Robledo, entre otros.
Según Rojas Gómez, la problemática evidencia la falta de parqueaderos en la ciudad para este tipo de vehículos, para los que las empresas deberían tener sitios especiales de estacionamiento.
“Esto es un síntoma de que en los diseños urbanos hay que incluir parqueaderos comunitarios, la mayoría de zonas donde se presenta el problema no tienen estacionamientos cercanos”, indicó el funcionario.
Durante este mes el Instituto Municipal de Tránsito está realizando visitas nocturnas para detectar los sectores donde viven esta problemática y para hacer un proceso de socialización con los conductores ya que la Administración Municipal, mediante el Decreto 485, dictará las medidas de racionalización en el uso de automotores de tráfico pesado mediante un artículo que prohibirá el estacionamiento de carros de carga en zonas residenciales.
En septiembre continuará la sociliazación y la difusión de la medida, en octubre vendrán las multas por no acatar la norma.
Una pesadilla
Los habitantes de la carrera 2 entre calles 23 y 24 no tienen dulces sueños pues en la madrugada el ruido de los motores de los buses de turismo que estacionan sobre el andén y que los conductores ponen a rugir un buen rato mientras calientan los automotores los despierta, pero eso no es todo, el molesto humo que sale de los carros se mete por debajo de las puertas y por cuanta hendija haya, cargando el ambiente de dióxido de carbono que tampoco deja conciliar el sueño.
Uno de los vecinos del sector, que prefirió mantener su nombre en reserva por temor a represalias de una agencia de turismo cercana que es la que estaciona los carros en el lugar, aseguró que lo más preocupante son los niños, que se desvelan por el ruido y que ya han presentado enfermedades por el humo de los carros.
Pero el problema no sólo se vive en Pereira, en Dosquebradas los habitantes de Los Naranjos no sólo sufren por el ruido que generan los camiones que cargan y descargan insumos para la empresa Cartón y Papeles del Risaralda, sino por la seguridad de los alumnos del colegio Juan Manuel González, que deben transitar por la zona para entrar y salir de la institución.