La cocina hoy en día está considerada como un arte más. Son muchos los factores que participan en la elaboración de los platos, pequeños detalles que marcan la diferencia y constituyen todo un mundo que no deja de ser explorado.

La comida a domicilio, el placer del siglo XXI

Tradicionalmente, si alguien quería disfrutar de una buena comida en un restaurante no tenía más opción que acudir al local, pero gracias a las aplicaciones emergentes, esto ha cambiado. Ya son miles los restaurantes los que ofrecen la oportunidad de enviar sus productos a domicilio, por lo que el cliente puede pedir sus platos favoritos desde el sofá de su casa.

En ciudades como Madrid, este tipo de servicio ha crecido a lo grande. Las calles se han llenado de repartidores en moto o en bici, que llevan a su destino, los pedidos.

¿El funcionamiento? Muy sencillo, abriendo una aplicación móvil o, en su defecto, una página web como la de El Tío Taco, el consumidor elige la opción que más le guste, el tipo de pago que desea hacer y la hora a la que quiere su comida.

Un servicio que utilizan miles de clientes en la ciudad, convirtiéndose así en uno de los placeres de la sociedad contemporánea.

Cocinar en casa: la importancia de los materiales

Pero si bien es cierto, que la degustación desde el domicilio es toda una comodidad, también lo es que el gusto por cocinar ha crecido en los últimos años. Técnicas novedosas, programas de televisión, o incluso vídeos en las redes sociales, han contribuido a que cada vez, las personas disfruten más de la innovación de la cocina en primera persona.

El proceso no siempre es sencillo. Desde las opciones más tradicionales hasta las recetas más complejas, el abanico es muy amplio, con demasiadas variables como para contarlas. Eso sí, si hay una constante fija en todos estos procesos, es la de tener buenos materiales.

Por un lado, el primer requerimiento es el de tener una buena cocina. No importa si es a gas o vitrocerámica, pero sin esto, es muy complicado que el resultado final sea un éxito y, en caso de serlo, habrá sido un proceso incómodo y molesto.

El segundo punto clave son los propios utensilios que se usan. Tener las mejores sartenes supone un salto de calidad con respecto a no tenerlas, hay infinidad de modelos, por lo que elegir uno que se ajuste a las necesidades, no siempre es un proceso sencillo. No obstante, los análisis de estos objetos cada vez son más profundos y equivocarse en la compra no es habitual como puede parecer.

El tercero, son los materiales de manipulación de alimentos. Son muchos, sí, pero los más importantes, con diferencia, son los cuchillos. Poder cortar con facilidad, en un solo movimiento y sin ninguna resistencia, es algo fundamental en el proceso de la cocina. Por lo que, si los cuchillos de la casa están desafilados, oxidados o simplemente anticuados, es el momento de renovarlos.

El último factor a tener en cuenta, pero no menos importante, son los ingredientes. Saber escoger las mejores opciones del mercado supondrá siempre un cambio positivo en el resultado final.

Los sueños grandes empiezan en lugares pequeños

Así pues, si tu sueño es el de triunfar en el mundo de la cocina, no hay que dejarlo de lado. Son muchos los cocineros que empezaron desde abajo y fueron creciendo hasta convertirse en referentes del sector.

Un ejemplo de la importancia de la perseverancia, el trabajo duro y, sobre todo, la pasión, es Manuel Velarte. Cocinero valenciano, experto en paellas, que empezó a imaginar cómo de grande podría llegar a ser este típico plato.

Tanto llegó a imaginar que, el 8 de marzo de 1992, ganó el record guiness de paella gigante con una paella de 20 metros de diámetro y 1’70 metros de altura. Manuel Velarte, un visionario en su campo, dotó al negocio centenario de Paellas Velarte, de un premio que sólo contadas personas en el mundo poseen.

La cocina es un arte y, como todo arte, requiere de imaginación, pasión, herramientas y esfuerzo, mucho esfuerzo.

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