Lejos de lo que se podría pensar, comer saludable no significa hacerlo de manera aburrida y sin sabor, todo lo contrario, se trata de aplicar disciplina y disfrutar de los alimentos de una manera más provechosa para el organismo. Y una buena hora para enfocar esto es en la cena.

Las cenas saludables ofrecen la oportunidad de ofrecer al cuerpo productos que le aporten nutrientes, sean ricos en sabor y faciliten la digestión antes de irse a dormir. Podemos encontrar muchas ideas para esto, pero nosotros hemos seleccionado 5 alternativas que serán útiles para toda la familia.

Crema de calabacines

Para nadie es un secreto lo complicado que se le hace a los padres que los niños consuman verduras, y es por eso, que es imprescindible probar con distintas formas y sabores. La crema de calabacines es una alternativa saludable que se puede preparar en poco tiempo y su consistencia cremosa podrá ayudar a los más pequeños para disfrutarla.

Para prepararla se necesitarán los siguientes ingredientes:

  • 2 calabacines pelados y cortados.
  • 2 puerros cortados en rodajas.
  • 4 patatas medianas peladas.
  • 1 cucharadita de sal.
  •  Agua en cantidad necesaria.
  • 3 cucharadas de queso para untar.

La idea consistirá en saltear los trozos de calabacín con las rodajas de puerros durante unos diez minutos. Después de esto, se añadirán a una olla exprés junto con las patatas, la sal y se cubrirán todos los vegetales con agua. Se dejará cocinar hasta que todo esté tierno y después se procesará con una licuadora. Al finalizar, se le añadirá el queso para untar, con el fin de brindar mayor cantidad de cremosidad y a disfrutar.

Coliflor con especias al horno

La coliflor es uno de esos vegetales que parece disgustar a todo el mundo. Tiene la propiedad de absorber demasiada agua cuando se prepara al vapor y esto consigue que se vuelva insípida y blanda. Pero preparándola de la forma correcta en el horno, se puede obtener un verdadero manjar para compartir con toda la familia.

Los ingredientes en este caso serán los siguientes:

  • Una coliflor cortada en pedazos.
  • Una cucharada al ras de El Hanout.
  • Una cucharadita de sal.
  • Dos cucharadas de aceite de oliva.
  • Una cucharadita de pimienta.
  • Una cucharada de cúrcuma.
  • Una cucharadita de nuez moscada.

En este caso, la idea será incorporar la coliflor en un bol y posteriormente añadir todo el resto de los ingredientes. Éste es quizás el punto más importante porque lo que se busca es que todas las partes de los trozos de la coliflor adquieran una parte de las especias. De ahí que debería cambiar su color blanco pálido por una mezcla amarillenta.

Después, se pondrán los trozos en una bandeja para horno y se procederá a cocinar la coliflor a 200 grados centígrados durante unos 25 minutos. Esto logrará que las piezas estén firmes y con un sabor delicioso. Podrían acompañarse con algún dip, como una deliciosa guacamole.

Lasaña vegetal

Para nadie es un secreto las delicias que se esconden tras un buen plato de lasaña, pero también el hecho de que suele estar cargada de grasas y algunos otros ingredientes que no calificarían como saludables. Lo bueno es que no se debe perder la opción de cenar rico con este plato, pues se puede apostar por una versión vegetal que no está nada mal.

Para hacerla, será necesario disponer de los siguientes ingredientes, quizás algunos se podrían suprimir o cambiar en función de los gustos de quien la esté preparando:

 

  • 1 paquete de láminas de lasaña que encontraremos de forma normal en el supermercado.
  • 1 berenjena.
  • 250 gramos de espinacas.
  • 250 gramos de tomate frito.
  • 2 zanahorias.
  • 30 gramos de harina de trigo.
  • 1 calabacín.
  • Aceite de oliva.
  • Sal al gusto.
  • 250 gramos de champiñones.
  • 100 gramos de queso rallado.
  • 400 ml de leche desnatada.

Uno de los ingredientes principales de la lasaña es la salsa bechamel que todos amamos. En esta ocasión y en función de que el plato sea lo más ligero posible, la preparación se realizará con leche desnatada, un poco de harina y aceite. Entonces procederemos de la forma normal, tostando la harina en dos cucharadas de aceite e incorporando después la leche en forma de hilo, removiendo constantemente hasta obtener una mezcla espesa.

Después de esto, llegará el momento de blanquear las espinacas en un poco de agua caliente que esté hirviendo durante unos minutos. Después de extraer las espinacas será el momento de unirlas a una parte de la bechamel ya preparada y reservar.

Los vegetales se prepararán con un salteado sencillo. Éste se hará con un poco de aceite y se incorporarán las zanahorias y el calabacín cortado finamente durante unos minutos. Después de ahí se incorporará la berenjena y los champiñones, y se le colocará la sal necesaria para sazonar. Al finalizar se van a incorporar los tomates fritos en forma de salsa.

Después de tener todas estas preparaciones que funcionarán como el relleno de la lasaña, se trabajarán las láminas haciendo la cocción según las instrucciones aportadas por el fabricante. Después de esto empezaremos a montar nuestra lasaña en una bandeja para horno del tamaño apropiado.

La primera capa será de las espinacas con la bechamel que reservamos en uno de los pasos anteriores; después se colocará la pasta de lasaña y una capa de los vegetales, seguiremos con pasta, vegetales, repitiendo pasta y vegetales hasta llegar a la cúspide. En este punto, se añadirá la bechamel restante y se completará con el queso para lograr el hermoso y crujiente gratinado que gusta tanto en este tipo de preparaciones. Para finalizar, la bandeja se colocará en el horno durante unos 20 minutos a una temperatura de 170 ºC.

Quizás ésta sea la receta más compleja de las presentadas hasta ahora, pero vale la pena hacer el esfuerzo por obtener una comida muy deliciosa, que gustará a toda la familia y que también podría funcionar como base para alguna reunión especial, incluso organizando un completo menú con todas las posibilidades vistas aquí.

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