Aunque son muchos los que han aprovechado estos últimos meses para poner orden en su casa, otros tantos no han podido hacerlo, bien por falta de tiempo o por haber procrastinado la realización de una tarea que no es demasiado placentera. Pero la realidad es que la organización del hogar es una pieza fundamental para nuestra mente, ya que un entorno desordenado produce estrés, cansancio y llega a afectar a la concentración. Por eso te traemos algunos consejos que ayudarán a que te decidas por fin a acometer la tarea de ordenar tu casa.

Establece objetivos antes de empezar

A menudo tenemos la concepción de que para reorganizar lo mejor es destinar un día y llevar todo a cabo en ese momento. Normalmente el resultado de estos arrebatos no suele ser muy bueno y produce frustración, ya que no pararás de encontrar nuevas cosas que cambiar, organizar o hacer. Hay que mentalizarse de que ordenar se debe convertir en un proceso que tenga objetivos claros y desglosables. Es decir, no vale con querer ordenar, sino que necesitamos saber qué funciones queremos que tenga el espacio: por ejemplo, despejar la habitación en la que almacenamos trastos para crear un despacho, o vaciar algunos cajones que están llenos de cosas que no utilizamos. Una vez establecido el objetivo principal, lo dividiremos en tareas más pequeñas que podremos llevar a cabo cuando tengamos tiempo: qué hay en cada cajón o caja, si nos lo queremos quedar, dónde lo vamos a guardar, etc.

Destierra todo lo que no necesites

Para poner orden en casa, saber lo que tenemos y lo que nos queremos quedar, lo primero que hay que hacer es vaciar cajones, armarios, estanterías… No es necesario hacerlo todo a la vez, pero este primer paso requiere sembrar el caos y puede producirte sensación de agobio. Sin embargo, no desesperes: a partir de aquí será más fácil decidir qué nos queremos quedar y qué se debe marchar de casa.

En la mayoría de las ocasiones, el desorden se produce porque tenemos demasiadas cosas, así que dedicar un buen rato a eliminar lo que no necesitamos mejorará no solo el ambiente, sino nuestra salud mental. Además, podemos aprovechar para vender aquello que no utilizamos pero que está en buen estado, y existen empresas que se encargan del transporte de muebles que nos ayudarán a deshacernos de los objetos más grandes.

Procura mantener el orden

Una vez que hemos conseguido una organización con la que estamos más o menos satisfechos, todavía quedan algunos aspectos que afinar. Por ejemplo, hay que prestar mucha atención al cajón desastre. Y quien dice cajón, dice armario, rincón o cualquier superficie plana donde tiendas a acumular desorden. Todos tenemos predilección por dejar trastos en algún lugar en concreto: para unos, será el escritorio de la oficina; para otros, una estantería o algún aparador.

Una de las claves para evitar que esto suceda es hacerte con unos cuantos organizadores (de baño, separadores de cajones…) y cajas para garantizar que cada cosa tiene su sitio. Otras ideas que te pueden resultar útiles son colocar un perchero, tener un revistero, una bandeja de oficina o una bandeja para las llaves.

Pero, sin duda, el punto esencial para mantener el orden es la disciplina. Hay que esforzarse un poco para mantenerlo, pero sin duda es mucho más fácil que si dejamos que vuelva a reinar el caos y tenemos que empezar de nuevo. Ten en cuenta que un hogar organizado nos hace ganar en tiempo y en salud mental, beneficios que deberían ser más que suficientes para que el orden nos dure el máximo tiempo posible.

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