Son muchas las razones por las que se puede llegar a padecer de una incapacidad laboral permanente, y una de ellas es sufrir un accidente laboral, el cual puede ocasionar que la persona se pueda ver disminuida en sus capacidades para poder desenvolverse normalmente en su día a día y de por vida.

Pero, ¿qué pasa cuando un trabajador queda incapacitado permanentemente? ¿Quién se hace responsable de estas consecuencias? A continuación encontrarás los puntos más relevantes en torno a las discapacidades laborales permanentes y cómo pueden ser asumidas por el afectado.

Cómo afrontar un accidente en el trabajo

Cuando se sufre un accidente dentro del sitio de trabajo, lo primero que se busca es atender la emergencia, pero en la mayoría de los casos se tiende a no tomar en consideración cuáles son las consecuencias que puede acarrear, tanto para el empleado como para el gerente.

Ya sea que el accidente ocurrido fuera grave o no, el involucrado puede quedar padeciendo de un impedimento temporal, el cual, una vez superado el debido reposo médico, puede retomar sus funciones dentro de la empresa. También puede quedar padeciendo de afecciones permanentes, que ocasionan problemas para volver a desempeñarse en su profesión.

La única manera de que el trabajador pueda conocer sus derechos legales ante su gerente y cuáles son las acciones que puede ejercer, es buscando la mejor asesoría a través de la cual conozca todos los pormenores sobre las incapacidades laborales permanentes, ya que al desconocer sus derechos, el afectado se ve totalmente desasistido legalmente, por lo cual no llega a disfrutar de la debida pensión por esta causa, lo que le corresponde por ley y de acuerdo al tipo de lesión sufrida.

Tipos de imposibilidades para trabajar

Al estar la limitación laboral completamente relacionada con la posibilidad o no que tiene un trabajador para desempeñar un trabajo, es importante aclarar que hay dos tipos de invalidez en este campo, las cuales tienen mucho que ver con su alcance y grado. En primer lugar está la incapacidad temporal (IT), y en segundo, la incapacidad permanente (IP).

Ahora bien, las imposibilidades laborales pueden ser de varios grados y tipos, lo que dependerá de la enfermedad que se padezca y de cuáles hayan sido sus causas.  

Incapacidad laboral temporal

Conocida como baja médica, es cuando la persona se encuentra imposibilitada para trabajar por un tiempo determinado como consecuencia de una enfermedad, ya sea ésta causada por un accidente laboral o no.

Generalmente, su duración es de 12 meses, los cuales pueden ser prorrogables por seis meses más, y es cuando el Instituto Nacional de Seguridad Social procede a valorar si puede convertirse en una situación permanente.

Incapacidad laboral permanente

Ésta se presenta cuando, tras haber sido sometido al debido tratamiento médico y concluido el período máximo de IT, el empleado presenta reducciones funcionales y fisiológicas graves que lleguen a ser definitivas y anulen completamente sus habilidades para el trabajo.

Diferentes tipos de IP

Según sea su grado, existen tres tipos de inhabilitación laboral permanente, al tener en cuenta que pueden ser evaluadas, lo que puede cambiar el grado de inhabilitación. Esto dependerá de la valoración dada después de la revisión médica.

  • Incapacidad Permanente Parcial (IPP): ésta llega a alcanzar un grado de disminución en cuanto al rendimiento normal de la profesión, no llega a impedir completamente las tareas principales, y por tanto, se puede continuar ejerciendo de manera habitual.
  • Incapacidad Permanente Total (IPT): en este caso, aún cuando la incapacidad no deja que el afectado pueda seguir ejerciendo sus funciones habituales, sí puede trabajar en otras áreas diferentes.
  • Incapacidad Permanente Absoluta (IPA): este grado de inhabilitación llega a imposibilitar al trabajador afectado para llevar a cabo cualquier tipo de acción con una mínima dedicación y profesionalidad.

Es importante destacar que dentro de estos grados de incapacidad existe la posibilidad de que se pueda añadir un complemento a la pensión que se perciba por la misma causa, el cual es denominado Gran Invalidez (GI), aspecto que se da cuando la persona incapacitada de forma permanente, necesita de alguien que lo cuide y ayude en sus tareas diarias, al no poder valerse por sus propios medios.

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