Detectar estos problemas en niños suele ser difícil, pero no tanto si se tiene la información adecuada.

Los ojos son uno de los puntos más importantes de todo nuestro organismo. Son lo que se encarga de que tengamos acceso a la información visual, lo que nos permite observar todo el mundo que nos rodea e interactuar con él con mayor facilidad. Un problema de visión puede traer muchísimas complicaciones, de ahí que haya tantas formas de solventar los que suelen aparecer en diferentes edades.

Pero, en las edades más tempranas, es cuando se vuelve más difícil detectar si hay un problema de visión o no. Saber si tu hijo tiene complicaciones a la hora de leer, escribir o, simplemente, ver, es algo que puede que no sepas, ya que no existen métodos infalibles para detectar este tipo de circunstancias, salvo recurrir a unas pruebas concretas.

No te preocupes, puedes detectar problemas de visión en niños sin necesidad de recurrir a especialistas. No necesitas conocer al dedillo las partes del ojo humano, pero sí observar determinados factores en circunstancias cotidianas. Fijarte en lo que te vamos a explicar en los siguientes apartados.

Cómo saber si un niño tiene problemas de visión

Los niños, aunque son tremendamente expresivos y comunicativos, a veces pueden callar cosas que nos lo harían todo más fácil si se dijeran. Por eso, si quieres saber en qué fijarte para detectar si un niño tiene problemas de visión, tan solo te recomendamos que sigas leyendo todo lo que explicamos a continuación:

Dificultades a la hora de identificar colores básicos

Esta es una de las principales formas de detectar posibles problemas de visión, ya que es algo que se puede observar en situaciones de lo más cotidiano. Decirle que coja la camiseta roja o el pantalón azul y ver que escoge prendas que no tienen esos colores puede ser un claro indicativo de que hay algo que no va bien en su vista.

Es posible que pienses que esto solo se da en casos de daltonismo, pero en realidad este es el extremo. Existen otros problemas de vista que se pueden detectar rápidamente con este método tan simple.

Se acerca demasiado a lo que quiere leer

Otra de las formas más fáciles de saber si hay problemas o no con la vista es cuando van a leer algo. En la actualidad, con la cantidad de dispositivos electrónicos a los que tienen acceso, es muy sencillo detenerse a observar si se acercan demasiado a la pantalla para leer lo que pone en esta.

No tiene solo por qué ocurrir con estos aparatos, cualquier libro de texto que utilicen o libreta en la que tengan algo escrito es suficiente para fijarse también. Si les cuesta leer a una distancia normal, es síntoma de que hay algo que no va bien.

Adquiere una postura rara con la cabeza

No, que tu hijo comience a mover la cabeza cada vez que se sienta frente a un libro, una tablet o un teléfono no tiene que significar que es demasiado activo y se aburre. Puede que, simplemente, esté intentando conseguir la postura adecuada para ver bien lo que tiene frente a él.

Muchas veces, estos movimientos que hacen acercándose o alejándose se deben a que no consiguen ver con claridad y, por lo tanto, buscan la forma de entender lo que tienen delante. En efecto, se trata de un problema relacionado con la vista.

Se angustia cuando escribe

Esta es otra de las situaciones que solemos achacar a la impaciencia o al disgusto por querer llevar a cabo otras actividades, pero que muchas veces aparece de forma inconsciente y por la imposibilidad de ver bien lo que está haciendo. Si un niño se angustia cada vez que está escribiendo, y no puede hacerlo bien, es muy probable que se deba a que no puede ver bien.

Esa frustración se debe a que no puede apreciar bien lo que está haciendo, todo aquello que está dentro de su campo de visión.

Sus ojos se irritan con relativa facilidad

En el caso de que el problema de visión se deba a cualquier clase de infección o a la presencia de determinadas bacterias, su manifestación es algo bastante característico. Los ojos se enrojecen con demasiada frecuencia, provocando que aparezcan incluso lágrimas por la irritación ocular.

Si la situación se prolonga durante muchos días, se recomienda acudir cuanto antes a un especialista, ya que puede tratarse o bien de una infección o bien de un problema de vista que lleve a la irritabilidad por tratar de forzar demasiado los ojos para ver bien.

Sigue estas indicaciones y no tendrás problemas en detectar los posibles impedimentos de tus pequeños a la hora de ver. Si cumplen cualquiera de estas indicaciones, debes acudir a un oculista para que se encargue del resto.

Los indicios para saber si tu hijo tiene problemas de vista
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