Lee aquí todo lo que necesitas saber sobre las mochilas micológicas, algo muy útil en excursiones y visitas al campo para recoger setas con la mayor comodidad.

Ya vamos a mediados de año, y con el otoño se acerca también la temporada de las setas, este nutritivo alimento tan presente en la cocina tradicional de muchos países de Europa, y con más o menos un millar de variedades de hongos comestibles, disponibles en la naturaleza no es sopresa que sean un recurso tan usado en las gastronomías en tantas culturas para preparar carnes, arroces y salsas en suculentas rectas con hongos.

En la cocina mediterránea los hongos más utilizados son los champiñones, portobellos, gírgolas y porcinis, y por supuesto, las trufas, uno de los alimentos más exclusivos y caros del mundo, y nativo de España, Italia y Francia, todos disponibles en los bosques, por lo cual muchas personas recolectan setas todos los otoños para tener este nutritivo alimento (rico en vitaminas y minerales como el hierro) lo más fresco posible.

Redescubriendo costumbres

Antes de la modernidad las personas solían recolectar frutos, semillas, condimentos, raíces, hojas y hongos en cestas de mimbre (material tradicional por excelencia en la cestería) para consumirlos luego, ya que era una forma de balancear su dieta con alimentos nutritivos sin gastar un centavo, algo muy a la mano para sobrellevar las épocas duras, por lo que era común que un grupo nutrido saliera al campo a identificar y recoger los alimentos disponibles y a menudo mediante la tradición oral las personas ancianas pasaban a los más jóvenes el conocimiento de cuáles hongos, bayas y raíces eran comestibles y cuáles eran venenosas, siendo éste un evento social importante que ayudaba a mantener el sentido de comunidad y a perpetuar las costumbres.

Dado lo nutrido que solía ser el follaje europeo esta práctica no se limitaba al campo sino que también en suburbios, la recolección de alimentos era común de la primavera al otoño, sin embargo un tropiezo podría deshacer el trabajo de todo un día dado que al no tener cierres ni tapas, las cestas derramaban su contenido después de una caída un problema resuelto por estas innovadoras mochilas.

En la actualidad, con el aumento de la conciencia ecológica y los estilos de vida enfocados en cuidar a la naturaleza, más la popularidad del senderismo y otros deportes entre los jóvenes, la recolección de frutas, bayas y hongos ha tomado nuevos aires gracias a la idea de tener un alimento lo más fresco posible sin necesidad de acudir a un establecimiento para obtenerlo ni sacrificar algún animal les resulta muy atractiva sobretodo los campistas.

Las fungimochilas

Las mochilas para setas son muy útiles a la hora de recolectar y transportar grandes cantidades de setas desde el monte hasta la cocina ya que te permite asegurar los hongos comestibles y resguardarlos del agua (algo muy recomendable para mantenerlos en óptimas condiciones, ya que al ser porosos se ablandan al mojarse) y los animales salvajes mientras tienes una movilidad completa de tus brazos, sin el peso mal distribuido en la espalda o en los brazos de las tradicionales canastas con las que hasta ahora se recolectaban las setas.

Esta curiosa innovación tiene una estructura metálica dentro, para que las setas que recolectes no se desfiguren ni dañen mientras excursionas, además de los varios bolsillos para que guardes tus cuchillos, agua, linternas, encendedores y demás enseres que necesitas a la hora de adentrarte en el bosque, y una cubierta impermeable en la mayoría de los modelos para mantener las setas secas de las frecuentes lluvias de otoño, además de compartimentos internos para qué dos tipos de setas no se mezclen entre sí.

Otra característica resaltable de estas mochilas es que están hechas de telas que permiten la circulación del aire, algo muy importante para que las esporas de las setas y hongos se esparzan de nuevo por los campos y se mantenga el ecosistema, algo de suma importancia para mantener los hongos en el campo ya que algunas zonas han comenzado a perder sus especies debido a la recolección excesiva, por lo que en los últimos años, se han delimitado zonas de recolección que han de respetarse para mantener viva esta bella tradición.

Diferentes modelos, tamaños y precios

Partiendo de los 5€  hasta llegar a los 125 €, las mochilas para recolectar hongos están disponibles en diversos diseños partiendo de la tradicional cita de castaño con tirantes ajustables hasta morrales estampados y de mallas para adultos y niños aficionados a la micología.

El precio promedio de las mochilas de gama media es de este 20 € a 60 €, lo permitirá acceder mochilas impermeables con algunos compartimientos para guardar lo que desees en tu paseo por el campo la montaña… La capacidad promedio de estas mochilas va de 4 a 6 kilogramos en las mochilas para niños, de hasta 10 kilogramos en las mochilas para adultos y hasta a 20 kilogramos en las mochilas profesionales, que rondan los 100€ en adelante y están especialmente diseñadas para aquellos que necesiten transportar cantidades considerables de hongos y setas.

También en el mercado la oferta se ha extendido y existen sacos (con estructuras semirrígidas para conservar los hongos en perfecto estado), riñoneras y mochilas multiuso, e híbridos entre cestas y mochilas por lo que hay para elegir lo que se adapte a tus necesidades y con los modelos en colores tierra, camuflados y colores neutro también puedes tener una que se adapte perfectamente a tus gustos.

Ya sea que prefieras la tradición o la innovación, un contenedor seco, bien aireado y fácil de transportar es algo con lo que debes contar en tu paseo para recoger hongos en la montaña o en el bosque ya que de esta manera te aseguras de no cruzar hongos comestibles y venenosos y mantener los que has recogido lo más fresco posible, y más si tú excursión se extiende durante varios días y necesitas conservar lo que has recolectado en buenas condiciones.

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