El Dane presentó hace poco las cifras sobre la pobreza en el año 2011. Risaralda ocupó el cuarto lugar entre los menos pobres después de Bogotá, Cundinamarca y Santander y por encima de Antioquia y el Valle. También mostró los mayores avances, al reducir la pobreza en 6.3 puntos porcentuales en el período 2010-2011.
Aquí la noticia produjo satisfacción en algunos sectores y en otros, incredulidad. Muchos desconfían de las estadísticas por la creencia de que no reflejan la realidad. De todas maneras el escalafón es oficial y genera buena imagen para el departamento.
Pero el año 2011 fue muy especial. La aparición de Pereira como una de las capitales con mayor desempleo desató una intensa gestión nacional por parte de los gobernantes y los congresistas, que se concretó en programas para enfrentar la situación. Entre otros están los planes de choque y la remodelación del Estadio que recibieron $50.000 millones. El DPS (Acción Social) escogió a la ciudad como piloto para todas sus actividades. En el departamento, Familias en Acción ha beneficiado a 47.400 núcleos familiares, de los cuales, ese año, 27.900 tuvieron acompañamiento para vencer las trampas de pobreza. De igual manera, la ola invernal fue atendida desde Colombia Humanitaria con recursos por $102.322 millones. La seguridad alimentaria hizo parte de las prioridades públicas. El café alcanzó un buen precio y, a pesar de una cosecha menor, permitió un respiro para los productores.
Aparte de esas, existen varias causas para analizar comolas zonas francas, los call center, el turismo, las remesas, la construcción y la economía subterránea.
Dado lo anterior, eldesempleo en Pereira pasó de 21.9% en octubre de 2009 a 14.8% en diciembre de 2012. En consecuencia, el peso de la Capital y la interacción de todos esos factores empujaron hacia arriba los indicadores de superación de la pobreza en Risaralda.
Sin embargo nada asegura que los próximos informes sean iguales. Muchos de los programas son de corte asistencialista y sus efectos no siempre son perdurables. A su vez, la crisis del café tiene en vilo a las 20.000 familias que a duras penas sobreviven con el grano.
Por eso, mientras Risaralda figura en la lista de los “ricos”, en las calles y en el campo se siente una profunda desazón.



