Viernes 19 de Diciembre de 2014
Eudoro Echeverri
Viernes 18 de Enero de 2013 - 12:01 AM

Caballos y democracia

Prematuramente quizá,  empezó la ruta por la Presidencia de la República. Será el mismo previsible panorama de antes o sobrevendrán actores políticos que variarán el aburrido horizonte. Predecible que Santos quiera buscar la reelección, pero vaticinable que no lo logrará. Su gobierno es de amiguismo (lo dicen muchos, por ejemplo Carlos Castillo Cardona en El Tiempo),  sus descalabros en materia ambiental, minera, tributaria, salud, la solución tardía de dos meses al paro judicial, el infortunio de la reforma a la justicia, el resultado sumado a las actuaciones que consolidó con sus antecesores en el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la reforma a la educación que le hicieron reversar los estudiantes, la persecución a columnistas que critican el régimen, etc., son un largo catálogo donde Juan Manuel ha hecho méritos para no repetir.

Dentro de esta paradoja, tenemos a Uribe, quien en una pugna personal e insólita, se ha ungido como el representante de la oposición. La equivocación en la que puede incurrir la nación es inmensa. La oposición política es un derecho fundamental, pero supone una visión del Estado distinta a quien funge en el poder, constituye la alternativa a través de partidos políticos de verdad que canalizan el descontento y encausan las propuestas en la solución de los problemas que afectan a la comunidad. 

Sería conveniente que el movimiento “Pido la Palabra” se constituyera en nuevo partido político, para que se convierta en otra alternativa para los electores. Porque otros como el Polo Democrático ha demostrado su incompetencia, los escándalos protagonizados en Bogotá y las escisiones al interior de sus miembros lo hacen en una posibilidad ya caduca.

Nuestra historia republicana fue de un aparente bipartidismo, el Frente Nacional conjuró una brutal violencia, pero manifestó su incapacidad para estructurar modelos políticos en la solución de las dificultades mayúsculas que azotan el país. Hoy es peor porque los Partidos Liberal, Conservador y Verde, están recientemente acabados, no presentan candidatos y están en el gobierno en lo que maliciosamente  llamó Santos el “Gobierno de Unidad Nacional”.

Hubo importantísimos líderes liberales, conservadores y de izquierda, pero su desaparición física evidencia hoy el vacío de émulos que dignifiquen las ideas y signifiquen un asomo de esperanza. Alfonso López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado, Luis Carlos Galán Sarmiento, Gerardo Molina, entre otros. En esencia a los corrientes políticos los diferencia apenas frivolidades como el color, la bandera y el himno.

Recobra actualidad la simbología de López Michelsen, cuando afirmó que si en los países socialistas con partido único, se decía que las elecciones eran la carrera de un solo caballo, en Colombia en cambio, son la carrera de dos caballos, pero del mismo dueño.

Publicada por
Eudoro Echeverri Quintana
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