Jueves 18 de Diciembre de 2014
Adriana Vallejo
Martes 20 de Agosto de 2013 - 02:01 AM

Nuestra Biblioteca

Este jueves cumple 75 años la Biblioteca Pública de los pereiranos: Ramón Correa Mejía.  Una oportunidad para invitar a la reflexión sobre el papel del sistema educativo, la familia y las bibliotecas en la promoción de lectura.

 Gracias al esfuerzo y compromiso de las pasadas generaciones, la ciudad sacó adelante la iniciativa de crear una biblioteca pública. En la pagina de ayer en La Tarde, titulada “75 años de la Biblioteca Pública Municipal, un patrimonio para leer”, se hace un buen recuento sobre la historia de este emblemático lugar.
 
 La biblioteca de los pereiranos tiene varias ventajas: se encuentra en el Centro Cultural Lucy Tejada, en Ciudad Victoria, con fácil acceso a través de Megabús. Desde el año pasado ha ampliado sus servicios, se abrió la Sala Conectando Sentidos para la lectura de personas en condición de discapacidad y un punto Vive Digital, funciona 24 horas y en 2013 fue seleccionada como una de las 25 mejores bibliotecas del país, lo que le permitió recibir una donación de nuevas tecnologías de la Fundación Bill y Melinda Gates.

 La biblioteca municipal asumió la responsabilidad de recibir la biblioteca departamental y conservar el patrimonio bibliográfico de los risaraldenses. También puede acoger la biblioteca de Jaime Ochoa, quien recibió un merecido homenaje la semana pasada. Sus miles de libros, revistas y periódicos son parte del patrimonio local y deben convertirse en un centro de memoria regional. 

 Es necesario continuar fortaleciendo e innovando en los servicios de la biblioteca pública Ramón Correa Mejía. También se debe reconocer el límite de las bibliotecas para la promoción de lectura. El plan de lectura, formulado el año pasado, plantea la necesidad de poner en marcha un sistema municipal e ilustra sobre el papel de la familia, la escuela y las diferentes entidades públicas y privadas.
A pesar del esfuerzo del actual Gobierno Nacional por mejorar el indicador de número de libros leídos al año por habitante, los resultados que tenemos en las ciudades no son los esperados.

La creciente clase media, que fue el tema de la exitosa asamblea de la ANDI en Pereira, no está aprovechando sus mejores condiciones económicas para leer. Se podría esperar que la población que supera su nivel de supervivencia, dedicara algo de su tiempo libre a leer, sin embargo, no lo hace. Se aspira que esta situación cambie en el futuro, entre otros, a través del fortalecimiento de los procesos de promoción de lectura desde la primera infancia y de las salas infantiles en las bibliotecas.  

Publicada por
Adriana Vallejo De La Pava
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