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Pereira, Lunes, 21 de Mayo del 2012

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¿Sancionarán la plaza?

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La carencia del más elemental sentido de pertenencia y una ausencia total de civismo que se exprea mediante actos irracionales de vandalismo y destrucción del patrimonio colectivo solo debe producir el rechazo colectivo.

A lo anterior se debe sumar un permanente estado de alerta de la comunidad para prevenir las acciones que deterioran y dañan lo que se logra consolidar con el aporte ciudadano y, de la misma manera, denunciar a las autoridades a quienes así se comportan.
Desadaptados, violentos y muchos de ellos bajo los efectos de drogas alucinantes, se enfrentaron a la fuerza pública el pasado fin de semana, cuando el Deportivo Pereira, el equipo al que dicen ir a apoyar, ganaba 3-0 al Alianza Petrolera.
Los que así obran denotan un grave problema mental que está en mora de ser tratado por las autoridades antes de que se produzcan circunstancias más peligrosas.
Lamentablemente lo ocurrido no es producto de un foco de perturbación, sino un episodio más de insania, porque causa destrucción.
Conducta similar a la de los que destruyen y saquean los equipos de monitoreo de los volcanes. Muy parecida a la de quienes la emprenden a martillo contra las esculturas diseminadas por la ciudad o quienes pintarrajean o deterioran el mobiliario público.
Igual a quienes destruyen luminarias, dotaciones, adornos y flora en parques y zonas verdes y todo un montón de conductas que solo desnudan espíritus alterados y gamberrismo que solo producen perjuicios, pérdidas y deterioro del entorno y la seguridad.
El próximo partido del Pereira probablemente deberá jugarse a puerta cerrada. Ese ‘favor’ le están haciendo al equipo, al estadio y a la ciudad, unos hinchas que no son controlados por nadie y que de lo que hacen gala es del más patético, deplorable y pobre espíritu antideportivo.