La vitamina D tiene mucho que ver

El verano es, con gran diferencia, la época del año en la que el deseo sexual aumenta más. Esto es así tanto en mujeres como en hombres. Y, en lo que respecta a éstos últimos, en la activación del ciclo hormonal masculino tiene mucho que ver la vitamina D. 

La sexualidad en el hombre 

El ritmo hormonal del hombre tiene poca relación con el de la mujer. No está vinculado a la reproducción y sufre diferentes variaciones a lo largo de su vida. Las hormonas sexuales masculinas son la testosterona, androsterona y androstenediona. Y el 90% de la testosterona, la hormona más importante, es generada en los testículos. 

La testosterona tiene funciones muy importantes para el organismo: es básica en el desarrollo sexual en el hombre y genera, incita y mantiene la líbido o deseo sexual. Además, también tiene influencia en las habilidades cognitivas, la formación ósea y muscular y las emociones. 

De hecho, la producción de la testosterona en el hombre es muy temprana, ya como embrión, a las cuatro semanas de gestación. Además, los científicos aseguran que en el cerebro del niño hay tanta testosterona como la que tendrá de adulto. A los nueve años, la producción de esta hormona puede llegar a multiplicarse hasta por veinte. Al llegar la adolescencia, los niveles de testosterona se disparan y, con la edad adulta, lo normal es que se mantengan estables. 

Curiosamente, los registros más bajos de producción de esta hormona suelen coincidir en el hombre adulto con la paternidad. Cuando un hombre se convierte en padre, empieza a segregar otras hormonas, como la prolactina y la oxicitina, orientadas a criar y proteger a su bebé. 

La testosterona en el día de un hombre 

El ciclo hormonal masculino sucede cada 15 o 20 minutos. En cuanto a los niveles de testosterona a lo largo del día, está demostrado que son más elevados por la mañana que por la tarde. En un adolescente, por ejemplo, sus niveles de testosterona pueden llegar al despertar a los 1.000 mg mientras que, al dormir, solo tiene 400 mg. 

No obstante, hay factores que pueden influir de forma decisiva en el deseo sexual del hombre. En los meses de más calor, la vitamina D desempeña un rol fundamental, influyendo en el ciclo masculino y en la testosterona. 

La vitamina D y el deseo sexual 

La vitamina D constituye una vitamina liposoluble imprescindible para la absorción del calcio en el intestino, la formación de los huesos y dientes, el proceso inmunológico y el envejecimiento. Y, en los últimos tiempos, la ciencia ha explorado también su rol en el deseo sexual. El déficit de vitamina D suele estar asociado a problemas graves de salud como la osteoporosis o el raquitismo.

El ser humano obtiene la vitamina D a través de la exposición a los rayos solares o consumiendo alimentos ricos en esta vitamina. Hay muchos alimentos que contienen vitamina D como, por ejemplo, mariscos, pescado azul, huevos o lácteos.

En verano, al ser la época del año con días más largos, recibimos también mucha más luz del sol, con lo que el aporte de vitamina D es mayor. Pero ¿por qué influye tanto la vitamina D en el sexo?

La vitamina D es fundamental en el incremento de la producción de la testosterona. Y no solo eso, también aumenta la calidad y movilidad de los espermatozoides. El hombre se siente, además, más vital, con mucha mayor energía y alegría.

El déficit de vitamina D

Por otra parte, el déficit de vitamina D tiene efectos completamente opuestos. Si el hombre padece este déficit, su líbido decae, así como su excitación, orgasmos e, incluso, lubricación. Si estos síntomas se prolongan en el tiempo, nos encontraremos con trastornos de disfunción sexual, que podrían llegar a poner en peligro la relación de pareja. 

Ante ello, la mejor medida es acudir a un especialista aunque hay también otros consejos que pueden ser seguidos:

  • En primer lugar, como es obvio, es importante tratar de aumentar los niveles de vitamina D tanto mediante la exposición al sol como a través del consumo de alimentos ricos en esta vitamina;
  • Otra buena medida es cuidar las horas de sueño, al menos 7 diarias;
  • Hay que analizar también si el hombre tiene problemas de estrés o ansiedad, relacionados de forma frecuente con problemas sexuales. Para combatir el estrés los especialistas recomiendan salir de casa, hacer escapadas de fin de semana o realizar actividades relajantes al aire libre.
  • Por último, buscar momentos de intimidad con la pareja también es muy importante. Estos momentos pueden ayudar al relax y también fomentar el deseo sexual. 

En suma, es natural y muy saludable el aumento del deseo sexual en verano, en gran medida por la influencia de la vitamina D. En hombres en los que este incremento no se produzca, es necesario estar muy atentos a causas y síntomas y acudir a un especialista si la bajada de líbido es prolongada. 

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