Todos convivimos con distintas sensaciones desagradables de un modo u otro. Es uno de los principales métodos que tiene el cuerpo para comunicarnos cuando algo no va bien. Una vida sin dolor sería una vida sin poder saber cuando estamos heridos o cuando nos estamos quemando, por poner sólo dos ejemplos.

El impulso natural al sufrir estas sensaciones es buscar una forma de que cesen, pero hay tantos tipos diferentes que la forma de conseguir esto varía mucho.

Por si fuera poco, hay dolores muy concretos que pueden señalizar un problema subyacente mucho mayor. Este es un ejemplo del dolor provocado por un apéndice inflamado, una muela picada o una piedra en el riñón.

A continuación, hablaremos de varios métodos para cuidar de nuestra salud y así evitar sentirnos mal. También tocaremos el tema de que dolores deberían preocuparnos de forma seria y empujarnos a buscar ayuda profesional.

Las molestias musculares

Las molestias musculares nacen, por lo general, debido a malas posturas o a un un movimiento brusco e inadecuado. Nuestras articulaciones suelen tener una gran cantidad de pequeños músculos, huesos, tendones y cartílagos en un espacio muy compacto. Esto hace que si alguna de esas partes se lesiona, la fricción sea constante y desagradable.

Para esta clase de situaciones lo ideal es acudir a una clinica de fisioterapia y ponernos en manos de un profesional cualificado que pueda dar buena cuenta de nuestra movilidad física. Una vez hayamos empezado nuestra primera sesión, el fisioterapeuta designado se encargará de evaluar el grado de severidad de la lesión y nos mandará hacer una serie de ejercicios para que nos recuperemos lo antes posible.

La importancia de una buena alimentación

Sin embargo, en ocasiones la molestia física está provocada por una carencia de ácidos grasos como el Omega 3, uno de las principales sustancias que utiliza nuestro cuerpo para construir nuestras células cerebrales y nerviosas.

Este tipo de molestia puede venir acompañado de hormigueos e insensibilización general. La falta de Omega 3 también está muy relacionada con una mayor probabilidad de desarrollar senilidad y otras patologías mentales.

Cómo evitar problemas articulares

El dolor articular puede convertirse en una verdadera espina en nuestro costado, dificultando la vida cotidiana y empeorando notablemente el humor de aquellos que lo padecen. Esta es la razón de que la artrosis sea una enfermedad degenerativa tan temida, pues uno de sus efectos es dolor articular constante.

Por suerte existe una nueva empresa con futuro cuyo portal es https://helixtienda.com/, en el cual podemos encontrar un beneficioso suplemento nutricional llamado Helix, enfocado a acelerar el proceso de reparación constante al que se ven sometidos los cartílagos, el líquido sinovial y los tendones.

También contiene colágeno y ayuda a disminuir el estado inflamatorio de las articulaciones.

Los filtros de nuestro cuerpo

Probablemente hayamos escuchado a más de una persona quejándose del dolor de riñones a lo largo de nuestras vidas. Más de un 40% de la población sufre algún tipo de dolencia o patología en los riñones.

Esto puede llegar a ser realmente peligroso si tenemos en cuenta el importante rol que juegan nuestros riñones en mantener nuestra sangre limpia y libre de sustancias nocivas de desecho.

Si notamos un paulatino oscurecimiento de nuestra orina es importante que sepamos lo que es bueno para los riñones cuando duelen.

La verdura y el agua con altas dosis de potasio son ingrediente fundamentales en una dieta enfocada a mejorar el funcionamiento de nuestros riñones.

El té casero también puede ser notablemente beneficioso para estos por sus propiedades diuréticas y antioxidantes.

Otro factor importante es la cantidad de sal y azúcar que consumimos. 

La sal provoca retención de líquidos, un síntoma que dificulta notablemente el trabajo de los riñones para filtrar dichos líquidos.

Por su parte, el azúcar puede empeorar una infección incipiente en nuestros riñones que de otro modo nuestro sistema inmunológico podía haber suprimido. Esto se debe a que las bacterias se alimentan principalmente de glucosa.

Si en un punto dado sentimos inflamación en la cadera o justo por encima de ella, o dolores punzantes al orinar, lo ideal es visitar a nuestro médico de cabecera.

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