Jueves 24 de Abril de 2014
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Cartas Pereira
Miércoles 07 de Agosto de 2013 - 02:01 AM

La ciudad posible

CARTAS PEREIRA/LA TARDE

Quiero hablar primero de la ciudad redimida. La que le ganó a la hazaña y se incrustó entre montañas y ríos de amor.
A los buenos y dignos dirigentes que la encauzaron, puro civismo mijo, por los caminos y pedestales de grandeza. A las gentes buenas que con criterios cívicos que brotaban del alma y la visión, la encumbraron en el nido de progreso y dimensión, que hoy la retrata avasallante, gloriosa y cimera en el primer lugar del mapa regional.

Ahora quiero hablar de la Pereira posible. Por eso sueño con hombres realizadores que le restituyan íconos del alma que nunca debimos extirparle y que sean capaces de hacer la debida presión, para que el romántico tranvía centenario y coqueto se pasée por él centro jalonando turismo y honor, de la mano de ese peón negro del ferrocarril, elevado o deprimido que cruce la ciudad llevando en sus bodegas el progreso de la región.

Reto a líderes con todos los rangos, que sean capaces de presionar para que la Autopista del Café penetre sus entrañas desde Guacarí hasta El Terminal. Que el Gran Parque Central de Pereira, uniendo el Parque Metropolitano del Café y el Batallón San Mateo sea templo de vida, pulmón de oxígeno y centro de recreación para este y todos los tiempos, antes de que se convierta en la más grande urbanización del Eje Cafetero. Sueño con dirigentes de primera categoría que se atrevan a pensar en grande, cosa muy difícil, lo sé, en una ciudad que ridiculiza a quienes vemos paisaje donde los demás ven rastrojo. Gentes con visión y decisión que acompañen al gobernador Botero, por ejemplo, en la construcción de las dobles calzadas Cerritos-La Virginia y Alcalá- Pereira.

Gente linda, gente buena, que tenga como nosotros tatuado a Pereira en el corazón y con una neurona más, le den un Aeromatecaña en Cerritos, Parques de la Salud y de Atletismo, Complejos deportivos en cada una de las comunas, centros sociales comunitarios, una nueva malla vial y sobre todo, que mantengan en el tiempo, viva la memoria de una raza que noqueó la dificultad, abrió primero los caminos del alma para después hacer los caminos de la vida y progreso para la gran ciudad, mi pequeño París, que perdidamente nos enamora a todos.

Publicada por
Henry Carvajal Castro Periodista Deportivo
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