Me llama mucho la atención que esta película le guste mucho a amigos que son anarquistas. Cuando lo que propone es un método de la rigidez, de la disciplina, del sometimiento, aunque contradictorio, sea también de la liberación. Es una película muy fría que de algún modo hace retorcer al espectador. Su eje es la música, y se relaciona con el ingreso de un estudiante, a una reconocida escuela de jazz, la de Shaffer, en los Estados Unidos. Donde se desenvuelve el liderazgo de un profesor, con su ímpetu, ego, fuerza, temperamento, experiencia y dominio, con la de un aprendiz, lleno de ganas, con su disposición, quien espera formarse como un gran baterista. Entre ellos las pujas, los desbalances se harán notar desatando ciertas furias.

Whiplash tiene varias connotaciones, la más aceptada es la de latigazo, o la de tener un látigo y propiciar rasguños. Al ver la película, uno siente una parsimonia, una lentitud, que va cobrando un ritmo imparable, vertiginoso, que nos sacude. Es una película muy calculada, en la que construye unas atmósferas de golpe. Se mete la narración a la intimidad de los dos personajes. Desde sus flancos, vivimos parte de su carácter. Aprender es sinónimo, en el filme, de estar sometido para dar lo mejor. Lograr un objetivo, requiere de unos sacrificios, que pareciera no estamos dispuestos a enfrentar.

Pareciera un híbrido, entre una película y un documental. A veces tenemos más pistas sobre la música, la escuela de formación y otras más sobre sus integrantes. En cualquier caso es una narración que nos lleva en una creciente. De lo tranquilo y el estado de sosiego a la desesperación, a las incertidumbres, al rompimiento de egos y del propio límite.  La película no fue por un gran productora, sin embargo, a su estreno fue comprada por Sony, quien adquirió los derechos.

La película se encuentra llena de tensiones y un drama abultado por el surgimiento y la imposición. Cada una de las situaciones en pugna, revelan las caras de quien ejerce su poder con abuso (el profesor), y quien se permite el método y compite por sobreponerse, no sólo a las condiciones que son pocas, sino a muchos más, que pretenden quedarse con el lugar del joven aprendiz en la banda. Resulta una intriga, que el estudiante –Andrew- haya sido “flechado” por el profesor –Fletcher-, ya que es una relación en contienda.

Por un lado el ego del docente, se muestra como quien quiere desarrollar la perfección y el mayor potencial. Por el otro es la entrega y demostración de capacidades, a cualquier modo, para también imponerse en el contexto en el que se desea estar. La música es el telón de fondo, pudiera haber sido cualquier otro escenario. No obstante, siendo la música el pretexto podemos asistir a las sesiones de desborde de los sentidos. Donde suenan los instrumentos de viento, de percusión y de cuerdas. Los de viento nos deleitan, los de percusión nos sacuden y los de cuerdas inquietan.

Whiplash, una película muy justa, sobre todo porque los acontecimientos se rebelan, el aguante sugiere desbordes, las contenciones ofrecen una intranquila serenidad, nos ubican en un estado de complacencia, luego del alboroto. La tensión nos llega e impresiona, queremos la perfección, lo mejor, aceptamos los quebrantos, la tortura, pareciera que la humillación no. Allí entiendo porque le gusta tanto a mis amigos anarquistas.

Whiplash, una película del aguante
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