¿La fuerza de Hércules de dónde viene?

¿La fuerza de Hércules de dónde viene?

El reconocido actor Dwayne "The Rock" Johnson, interpreta uno de los legendarios mitos griegos:  a Hércules, la fuerza innata.

El reconocido actor Dwayne “The Rock” Johnson, interpreta uno de los legendarios mitos griegos: a Hércules, la fuerza innata.

Por: John Harold Giraldo Herrera

Docente universitario y Periodista

John.giraldo.herrera@gmail.com

 

La mitología girega nos dispuso la mayor parte de nuestros mitos e idearios. Hércules o Heracles, el hombre fuerte y capaz es uno de ellos. El cine lo ha narrado ya varias veces, pero esta última película hollywoodense se enfoca en algo muy llamativo: intentar descubrir como espectadores qué tanto y cómo ese hombre pudo realizar cientos de hazañas. La fuerza bruta, un don divino se nos es revelado. Mitad dios y mitad terrenal, esos seres hechos de magia y virtudes humanas como Hermes, Prometeo, Ulises, Príamo, Jason, entre otros, cada uno con un papel determinante en ese puente del mundo de los dioses y los humanos, comparten una desgracia: su capacidad no es suya, es propia de los dioses y parece que su rebeldía es sacudirse de la determinación del destino, así como de la idea de ser por otros(Ver tráiler).

A Hércules le tocó ser grande. Los demás creen que su poderío reside en que es hijo de Zeus. Sus doce grandes alcances de niño, le valieron la fábula, la idea de un hombre sin igual. Pobre niño dirán, porque le tocó estrangular a dos serpientes estando aún en la cuna, como producto de una maldición de su propia madre, que furiosa por haberse dado cuenta que Zeus la había engañado y engendrado un hijo quiso desquitarse con la vida de ese ser. Luego Hércules tuvo que desafiar desde hidras a leones, de encarar la muerte en cada acto, como una forma de poder estar en el mundo. Así que la fuerza quizás pudo ser producto del camino, de su destino de sacarse una serie de impedimentos que no lo dejaban, y al tiempo le permitieron erigirse.

La fuerza entonces no tiene explicaciones, Hércules, la representa, pero nada de ella viene de fuera ni tampoco de su interior. Los poderes de un ser no son un serie de azares, como lo que aprendimos de don Quijote, se hacen. Ahora, al ver esta película la entretención prima: es una historia que no deja parpadear y nos mantiene atentos a su recorrido. No es una dilucidación de lo mítico, de hecho creo que es más bien una humanización del héroe. Todo héroe es un semidiós por sus excéntricas capacidades. Pero acá Hércules no es tanto lo que una prominencia le otorgó, de hecho eso se pasa por alto y lo que tenemos, a diferencia de otras películas, es cómo una leyenda cobra valores por las historias que se dicen, en especial de su sobrino, quien se encarga de masificar la grandeza del que es capaz de hacerlo todo. Entonces todo el tiempo le damos vueltas al hecho de encontrar una idea sobre esa fuerza ¿de dónde viene?

No es un hombre solo, ni tampoco un don especial, o quizás sí, se trata de la capacidad del trabajo en equipo y de la convicción de creer en algo.

No es un hombre solo, ni tampoco un don especial, o quizás sí, se trata de la capacidad del trabajo en equipo y de la convicción de creer en algo.

 Así esas anécdotas heroicas promovidas hacen que los demás enaltezcan la figura. Pero Hércules no va solo, lo acompañan unos terrenales individuos, entre ellos, una mujer sin miedo a nada. Un intérprete de las señales del destino y el camino de la vida, un decidido mercenario, un narrador de historias, y un ente que parece más cercano al mundo animalesco. Esa banda, será persuadida a preparar un ejército para una gran contienda. Es allí cuando la película que nunca deja de ser de aventuras, alcanza el estatus de intrigas, de conspiraciones, que pronto nos ofrecerán la respuesta mayor. Esa es la de la fuerza de Hércules. El poder de un rey le hará saber su papel, es decir, ¿a quién debe defender Hércules?, ¿es propia su fuerza o le corresponde al servicio de los demás? Muchas revelaciones vamos obteniendo, sobre todo la película es muy coherente porque cada fuga que nos ofrece, la va cerrando, y por momentos creemos lo que no es y luego podemos descubrir lo que en realidad era.

Crear un ejército para combatir será la tarea de Hércules, pero en esa hazaña algo cambiará.

Crear un ejército para combatir será la tarea de Hércules, pero en esa hazaña algo cambiará.

La película se basa en un cómic, de modo que su guion no es original, pero sí la forma como mezcla y genera en los espectadores unas estelas de sentido que poco a poco hay que unirlas para armar la tela, el cuadro pintado. ¿Hércules es un mito o una realidad?, ¿La fuerza es un regalo de su mentor o es el modo de un ser obtenerla por sus propias manos?, ¿podrá un héroe desviarse de su camino y volverse un mercenario?, ¿dónde situar la virtud en cambio de la necesidad de sobrevivir?, ¿son incontrolables los dones?, ¿puede uno contentarse con una versión de lo que sabemos?

Por tanto Hércules es una película con muchas inquietudes. Cada una se resuelve en parte en la trama, otras serán para conversarlas y pensarlas después de salir de la sala de cine. Si decimos que es muy entretenida acertamos, su espectacularidad no sólo por lo desafiante del personaje sino por cómo nos van llevando en la historia es confortable. De igual modo, nos pone una serie de criterios dicientes, ¿será que lo que somos es dado por nuestra convicción?, ¿el papel que asumimos hay que escribirlo con cuál tinta y en qué papel?,  ¿cuánto hemos transcreado los mitos que nos fundaron y cómo nos siguen influenciando?, dime Hércules por favor ¿de dónde proviene tú fuerza?

Ficha técnica

Año, país, duración 2014, Estados Unidos, 95 min.
Director Brett Ratner
Guion Ryan Condal, Evan Spiliotopoulos (Novela gráfica: Steve Moore, Admira Wijaya)
Música Fernando Velázquez
Fotografía Dante Spinoti
Actores Dwayne “The Rock” JohnsonRufus SewellIngrid Bolsø Berdal (AKA Ingrid Bolso Berdal)Aksel HennieIan McShaneJoseph FiennesPeter MullanReece Ritchie,Rebecca FergusonJohn HurtIrina ShaykJoe Anderson
Productora Paramount Pictures / Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) / Film 44 / Nimar Studios
Género AventurasAcción
Página web http://www.hercules-lapelicula.es/

 

Palabras e imágenes: ¿Pugna o complementariedad?

Palabras e imágenes: ¿Pugna o complementariedad?

Para Leandro Arbey Giraldo (artista de las palabras) 

Cliwe Owen y Juliette Binoche protagonizan una película emotiva y grande por el tema que tratan: las palabras y las imágenes.

Cliwe Owen y Juliette Binoche protagonizan una película emotiva y grande por el tema que tratan: las palabras y las imágenes.

Por: John Harold Giraldo Herrera

Docente universitario y Periodista

John.giraldo.herrera@gmail.com

 

La comunicación como creación no surge de la pasividad. Para crear hay que desgarrar, se vive en medio de la pugna. En Latinoamérica solemos tener un debate sin separar a los sujetos que participan de él, y muchas veces caen en enfrentamientos personales. Lo que nos deja ver esta curiosa película es una “guerra”, entendida como una contienda, como una movilidad, en donde la confrontación no excluye consecuencias ni aparta a los sujetos, pero lo más valioso es el ambiente propiciado, que para este caso es la sugestión y la necesidad de aprender. Y es así como surge y en deliberación se da la creación. El conocimiento no emerge de lo pasmoso, se da como parte de unos cuestionamientos. Así que la película Words and Pictures, nos re-crea un escenario donde dos profesores, uno decadente y brillante y otra con prestigio y buen nombre pero en declive, se unen en la discusión y se permiten crecer, sin derribarse. Aunque participamos de un debate con serias implicaciones. (Ver tráiler)

Cliwe Owen interpreta a un profesor inteligente y estimulador de ideas, pero decadente en su forma de vida.

Cliwe Owen interpreta a un profesor inteligente y estimulador de ideas, pero decadente en su forma de vida.

Verla es un estimulante, dado que en los contextos de formación y en general, se asume que las imágenes comunican más que mil palabras. De hecho la película empieza con la imagen de los profesores: uno desordenado y alcohólico, que sin reglas pretende ser, y la otra, con arribismo, y orden, insinúa que no pretende ni será amiga ni cercana a sus estudiantes. Luego, ambos cuentan con un potencial, el primero conoce muy bien el funcionamiento de la lengua inglesa y la enseña, persuade a los demás a buscar esas pocas palabras que se forman con más sílabas y tienen un sentido; la segunda, ha hecho una serie de exposiciones y se ha ganado la fama de ser muy creativa. Y entonces en el intermedio se posicionan unos sujetos desequilibrados, con averías emocionales, como en su forma de vivir y la película cobra valores de enaltecimiento de lo que significa sostener unas ideas y tener una forma de vida ¿Dónde está el hombre que maneja el lenguaje y la artista que invita a pensar y emocionarse con sus obras?

Es decir, ¿quiénes son los que crean y nos narran el mundo?,  ¿representan lo que dicen? Y esa idea dinamiza, nos va conduciendo por los intrincados laberintos de las búsquedas. Ahora, el escenario educativo es problemático, pero oportuno para posibilitar encuentros, es ahí donde se decide un debate, en la que la comunidad decidirá quién gana, como si se tratase de una batalla campal. Y lo es, no habría razón para considerar que el saber se ejerce como un acto sumiso, o un hecho armónico, o encerrados en las aulas. Es indispensable la ruptura, el levantamiento de ideas,  la contradicción. Un debate no es una invitación a aplaudir, sino a abrir caminos, a polemizar con el ánimo de hacer crecer nuestras perspectivas.

_DSC0836.NEFY siguen sin cruzarse los dos docentes. Dina parece sufrir por no encontrar otros modos de crear y el profesor que interpreta Cliwe Owen, se encuentra en una sin salida con su vida, el alcoholo lo consume, pero no su capacidad como un ser creativo, ni como un propulsor de ideas. El debate va ganando espacio, y en las clases se replica lo que el uno y otro dicen y son los estudiantes los que agencian y reconocen un escenario favorable para el aprendizaje. El acontecimiento hace que además no sea un simple debate, sino que influencie sus propias vidas y las relaciones tejidas entre estudiantes con sus similares, así como en general en la comunidad educativa.

¿Cuál puede tener más valor: las palabras o las imágenes? Entonces se abre el escenario. Y las citas de escritores y pensadores empiezan a surgir como si el espesor de sus ideas cobrara vida. “No hay fragata como un libro para tomar nosotros las tierras de distancia”, dice Emily Dickinson, “Una imagen me muestra un vistazo lo que docena de páginas de un libro puede exponer”, con contundencia afirma Ivan Turgenev; “¿Cuál es el uso de un libro sin imágenes, pensó Alicia?” Lewis Carrol, “Un cuadro es un algo que requiere tanta bellaquería, artimañas y engaños como la perpetración de un delito”, dijo Edgar Degas. “Por qué el arte, si  nuestros sentidos y la conciencia es tan en total sintonía con la naturaleza, si pudiéramos comunicarnos y entendernos, entonces no habría ninguna necesidad del arte”, Dina lo dice en medio del debate. Y Jack su contendor le replica: “El arte es la forma más intensa forma de individualismo que el mundo ha conocido jamás”, con las palabras de Oscar Wilde y postula mejor un apareamiento entre imágenes y palabras.

De modo que es fortuito ver películas donde se muestre que el saber no es un tejido suave, ni se encuentra exento de angustias y molestias. Las palabras como parte de un arte para expresarlas y las imágenes como una provocación para inquietarnos y sentir. Pensar y atreverse a creer en algo, es también estar re-creándose. Siendo así muy significativos, asumir la imperfección y la búsqueda, como los escapes y los desequilibrios como formas de la creación.

Ficha técnica

Año, país, duración 2013, Estados Unidos, 111 minutos.
Director Fred Schepisi
Guion Gerald DiPego
Música Paul Grabowsky
Fotografía Ian Baker
Actores Clive OwenJuliette BinocheKeegan Connor TracyBruce DavisonAdam DiMarco,Navid NegahbanJanet KidderValerie TianDavid LewisEva Bourne
Productora Latitude Productions / Lascaux Films
Género ComediaDrama | Comedia dramáticaColegios & Universidad

 

La Tarea

La Tarea

Un cortometraje con mucha emotividad y que comunica un mensaje muy esperanzador.

Un cortometraje con mucha emotividad y que comunica un mensaje muy esperanzador.

Por: John Harold Giraldo Herrera

Docente universitario y Periodista

John.giraldo.herrera@gmail.com

En una conversación con el director del Festival más reconocido de cortometrajes colombianos, Felipe Moreno Salazar de El Espejo, nos decía que lo más significativo del cine colombiano no lo estamos viendo ni siquiera se encuentra reconocido por los organismos. Se consolida entonces una esfera mediática diferencial entre lo que se exhibe en las pantallas oficiales y aquello que se produce pero no se radica en ninguna parte, salvo en los espacios como festivales y muestras donde el público disfruta y aprende viendo. Ahora, parece  ser que venimos fortaleciendo las narrativas, los productos audiovisuales desde lo menos exhibido: cortos y documentales. Los primeros son muchas veces la escuela de los realizadores, son los nichos, es el lugar para que estudiantes e interesados muestren su cuota inicial de lo que pueden lograr. Es pues un terreno de experimentación que cuenta con contundencia ideas, mensajes, a personas, lugares y demás. Y en los documentales se encuentra ese fervor por buscar lo que no se ha contado, por incluir situaciones, conflictos, bienaventuranzas, geografías, territorios, entre otras. Con el documental se prueba la capacidad investigativa de los realizadores.

Quiero detenerme hoy en un corto. Uno hecho en el 2011 y que pudo verse antes de iniciar una película en las salas comerciales. Se llama La Tarea  (Ver tráiler y apartes del ideario de La Tarea), hecho por Biviana Márquez Sánchez. Un proyecto que fue estimulado con una Beca de Creación en Medellín y que permitió que esa bella historia llegara a nosotros. Un corto hecho con magia y que comunica un asunto trascendente: se trata de pensar la vida para saber qué vamos a ser. “La tarea más difícil”, dice su protagonista Sergio. Un niño de menos de diez años, que nos guía y motiva, en medio de un contexto afable: el campo y desde ahí nos devuelven a los espectadores a la infancia y a las raíces como sujetos. Un corto que termina siendo largo, porque se queda en nuestras emociones.

Trabajar con niños en la actuación es complejo, pero acá parecen muy naturales y convincentes.

Trabajar con niños en la actuación es complejo, pero acá parecen muy naturales y convincentes.

¿Acaso soñamos algún día ser lo que somos hoy?, ¿Nos pusieron esa tarea de pensar qué íbamos a hacer en el futuro?, ¿Tuvimos una idea de nuestra participación en un tiempo por venir? Y ahora ¿Contamos con el tiempo para soñar? Esas y más preguntas nos asaltan. Seguro, el poner espejo retrovisor sea una de las tantas ocurrencias al ver a dos hermanos y a una familia en su cotidianidad y a un niño concentrado en lo más difícil: postular una imagen suya, soñar con ser algo o alguien. Sigue siendo la tarea más ardua, con esa nos levantamos y luego nos acostamos todos los días, la tenemos presente en nuestros quehaceres y vale la pena preguntarse si la cumplimos.

Ese corto de doce minutos contiene lo que quizás un largo no nos dice en más de hora y media. Nos envuelve y nos noquea, nos deja con el dejo y la alegría, se pasa tan rápido que ni nos damos cuenta, aunque nos retorne al lugar de la inocencia, al territorio de la angustia, a la memoria del tiempo, a ese sitio donde nos protegimos y ocultamos. Y claro es un tiempo desvanecido, un esparcirse sin sentido, o quizás con mucho sentido, y entonces descubramos que lo anotado en un papel hoy tiene alas y vuela, su rumbo sigue siendo desconocido, como el propio corto, no nos ofrece certezas, sino reflejos, borrosos muchos, muy diáfanos los demás.

Es un argumento sencillo, pero de mucha trascendencia, en un papel se debe escribir lo que se quiere ser y se cumple, dice la profesora.

Es un argumento sencillo, pero de mucha trascendencia, en un papel se debe escribir lo que se quiere ser y se cumple, dice la profesora.

Es un placer poder ver trabajos tan ricos, tan llenos de vitalidad. Es muy importante narrar los conflictos endémicos de la sociedad: la guerra, las pugnas, los desvaríos, la violencia, pero resulta tan vital contar los dramas humanos, eso esencial que es la cotidianidad y eso tan trascendente como lo que nos ocurre. Y ahí tenemos con el corto de Biviana, un artefacto con lo necesario para encantar, divertir, comunicar, dramatizar. Nos emociona, nos pone a pensar.  Por fortuna no se exhibió sólo en salas, ahora anda en el catálogo de Colombia de Película. Sigo con muchas vueltas. Felipe Moreno, que lo ha visto casi todo en cortos, sabe de los esfuerzos y de la riqueza que existe en Colombia, de los talentos, de las dificultades pero de lo empedernidos que somos cuando queremos hacer algo.  El Espejo de las producciones en cortos y documentales ha de contar con más espacios para embelesarnos con esos reflejos.

Me sigo preguntando, como lo propone el corto de La Tarea: “¿Qué hubiera hecho usted si a los siete años de edad, le hubieran entregado en la escuela un papel mágico con la promesa de que lo que escribiera allí se volviera realidad?”. Creo en los sueños, creo en esa tarea, creo en que hay que seguir mirándonos en el espejo. Y sobre todo creo que si lo mejor de la producción audiovisual se encuentra por fuera de los circuitos oficiales, es por qué están haciendo de cualquier modo la tarea los responsables del patrimonio fílmico en el país.

Ficha técnica

Año, País, duración 2012, Colombia, 12 minutos
Directora y guión Biviana Márquez
Música Alejandro Ramírez Rojas
Fotografía Mauricio Vidal
Producción Maritza Rincón y Lina Pérez
Página web http://latareacortometraje.blogspot.com/

 

Los Guardianes de la Galaxia

Los Guardianes de la Galaxia

La película de Marvel, tiene de todo un poco: aventura, intrigas, caminos cruzados, ciencia ficción y su plato fuerte: diversión.

La película de Marvel, tiene de todo un poco: aventura, intrigas, caminos cruzados, ciencia ficción y su plato fuerte: diversión.

Por: John Harold Giraldo Herrera

Docente universitario y Periodista

John.giraldo.herrera@gmail.com

 

Una película que de repente va cobrando unos valores que no esperamos. Asistimos a la sala pensando que será una más de esas de Marvel donde la diversión es el plato más fuerte, y lo es, no obstante, la aventura de unos seres que se ven abocados en defender la galaxia, nos sorprenden con una trama, unos personajes inesperados y una suerte de hechos inusuales, que al parecer se encuentran desconectados y poco a poco se unen para entregarnos una película con mucha factura. La historia ha sido ya muy contada: sucede que algo podrá afectar ya no el centro del mundo, o al planeta tierra, sino a todo el orbe, y sin pretenderlo, unos seres –todos extraños-, tendrán la misión (que nadie les otorgó), de impedir que ese algo acabe con la galaxia. Ah claro, falta decir que hay antagonistas, uno muy espeluznante, llamado Ronan, cuyo poder es crecer y dominar, aunque parezca que le rinde tributo a otros superiores, es decir, sus actos son orquestados.

El temible Ronan, rompe un pacto de paz y comienza una lucha por apoderarse de la galaxia, los guardianes, sin querer, asumirán la labor de defender a la Galaxia.

El temible Ronan, rompe un pacto de paz y comienza una lucha por apoderarse de la galaxia, los guardianes, sin querer, asumirán la labor de defender a la Galaxia.

Entonces uno llega a la sala, se acomoda y al cabo de dos horas hay brotes de acciones muy convulsionadas, llenas de espectacularidad, de inoportunos comentarios, de incongruentes reacciones de los personajes, de aparentes hechos aislados. De modo que cada personaje que luego se encontrará con esa liga defensora,  que parece ser la antítesis de la bondad, de la justicia y los preceptos morales para encarar la grandilocuente tarea de impedir que un plan macabro nos domine, es de mucha comicidad, de aventuras y riesgos, y de un conjunto muy dispar. Luego, como Quijotes, estos personajes se harán en el camino, forjarán su disposición y valor en medio de acudir a las circunstancias. Son cuatro, y cada uno es una parte de una red, de un colectivo que pronto se compactará.

Guardianes de la Galaxia es de esas películas que uno ve sin saber qué encontrará. Los ojos son asaltados por unos ambientes agrestes, otros más con una ventana en la que nos asomamos al futuro, ha de tratarse de una película de ciencia ficción, programada para salir de órbita y estar atado a nuestro contexto y de repente pensarlo más. De modo que las épicas situaciones, resultan acá muy bien constituidas, por mezclar lo cómico, lo dramático, lo aventurero, incluso el cinismo para comunicarnos por medio de un relato, el peligro de aquellos que quieren destruir, cuya ambición los mueve a obtener y acaparar lo que más puedan. Y al tiempo la película nos muestra como unos individuos logran encontrar lo que los conviertan en seres provechosos. Eso sí, nunca pierden su capacidad para enfrentar lo desconocido y asumir los retos. Así, una confianza puede depositarse en el que menos se piensa, en el que puede tener más rencores o ser el más estafador, porque algo de maravilla reside en él. Claro, son extremas insinuaciones, pero el cine nos va dejando no sólo la diversión y el entusiasmo de congratularnos con lo puesto en pantalla, sino con esas estelas de pensamientos, con sus mensajes.

La galáctica delegación vivirá de todo, se harán en el camino de lucha y aventura.

La galáctica delegación vivirá de todo, se harán en el camino de lucha y aventura.

Volvamos a la película. La galaxia se encuentra en peligro, una gema, que estila un poder fulminante, al estar en manos de alguien con ambiciones nefastas puede acabar con un soplido lo que existe. Eso, por supuesto, advertirán los lectores, es lo mismo que pasa en una película como El Señor de los anillos, como en muchas más, entonces nada innovación. Salvo porque lo que hace un grupo de foráneos es defender que ese anillo pase a manos del que desea arrasar. Lo que no ocurre en esa, es que los que protejan sean unos personajes marcados por la desgracia, o situados en la esfera de la duda y la sospecha por las acciones. De resto, es similar, los ingredientes son los mismos, cambian la manera de cocinarlos.

 Marvel nos ha puesto muchos héroes, algunos con fuerza y heroísmo, ahora con astucia y sed de venganza. Su compañía colonizadora de cultura, nos instauró en la Galaxia que puede estar sufriendo de algunos peligros, como ya lo ha estado el Planeta Tierra, en cientos y miles de películas Hollywoodenses. Sin embargo, esa liga se quedará en nosotros, volveremos a verlos, porque la galaxia sigue por ahí al acecho de muchos que quieren acabarla.

Ficha técnica

País, año, duración Estados Unidos, 2014, 121 minutos
Director James Gun
Guion James Gunn, Nicole Perlman (Cómic: Dan Abnett, Andy Lanning)
Música Tyler Bates
Fotografía Ben Davis
Actores Chris PrattZoe SaldanaDave BautistaBradley CooperVin DieselLee Pace,Benicio del ToroMichael RookerKaren GillanGlenn CloseJohn C. ReillyDjimon HounsouOphelia LovibondPaulina BonevaJosh BrolinLaura HaddockEmmett Scanlan
Productora Marvel Enterprises / Marvel Studios / Moving Picture Company (MPC) / Walt Disney Studios Motion Pictures
Género Ciencia ficciónAventurasComedia | Aventura espacialSuperhéroesCómic.Marvel Comics3-D
Página web http://marvel.com/guardians

 

Robin Williams: Más allá del lienzo pintado

Robin Williams: Más allá del lienzo pintado

Un actor que nunca olvidaremos. Nos capturó por su gracia, su histrionismo. Foto tomada de: http://www.elminero.com.mx/muere-el-actor-robin-williams/

Un actor que nunca olvidaremos. Nos capturó por su gracia, su histrionismo. Foto tomada de: http://www.elminero.com.mx/muere-el-actor-robin-williams/

Por: John Harold Giraldo Herrera

Docente universitario y Periodista

John.giraldo.herrera@gmail.com

 

¿Qué significa encarnar un personaje?, ¿Hasta dónde la creación de una historia depende de quienes la interpreten?, ¿Cómo hacer para separar lo que hace un individuo al representar a uno más y ser otro en la vida cotidiana? Muchas inquietudes nos van quedando, de eso que es la actuación ¿Puede un individuo ponerse máscaras y luego ver la vida sin afectación? Se nos fue de la vida Robin Williams, pero quedó en ella. Sus múltiples papeles nos permitieron asumir la existencia con mucha irreverencia, con un aire de esperanza, con salir de los esquemas y arrojarnos a hacer lo que queremos. Con muchas películas reímos, en otras sentimos la angustia, en otras más la bondad, en otras vivimos la aventura. Cada una tenía su impronta, el sello de un ser sin igual, que al verlo nos suscitaba muchas emociones.

Mucho va de una película tan emblemática como La sociedad de los poetas muertos (1989), a una como La memoria de los muertos (2004), su versatilidad era inconmensurable, aunque su rostro fue el mismo así como la actitud con la que lo vimos en pantalla. Para ser actor hay que navegar muy profundo en las incertidumbres de la humanidad. Interpretar o ser otro, es permitir sentir todas las angustias y alegrías, permearse de lo iracundo y fútil, como de lo esencial y trascendental. El espejo cuenta con muchas caras, con rostros compungidos, inermes, contagiados por el estupor, igual repletos de energía, de ilusiones y aflicciones, de modo que actuar es encarnar las facetas de los seres humanos. Robin Williams nos dejó ver las caras, los matices de los desesperados, de quienes tienen utopías, de aquellos que no quieren pasar inadvertidos. Con la magia de sus perspicacias fuimos saliendo de los cines con mucha fuerza, algo nos decía que habíamos presenciado una película sin igual, ese personaje dramático y elocuente se había ganado nuestras atenciones y de repente tuvimos empatía.

Por algo dicen que para llegar  a salir al escenario y mostrarse: “…el actor no podrá llegar al arte de  actuar sin conocer la naturaleza humana y para lograr esto debe comenzar por escudriñar en sí mismo, o sea comenzar por un estudio concienzudo de su propia existencia”, lo afirma Alberto Castañeda en su libro: El actor y el arte de actuar (2013). Tuvo seguro que escarbar mucho en sí. Y cada papel le robó un poco de su ser, para dárselo a la humanidad. Es un modo trágico: actuar es perder un poco la propia esencia para conseguir mostrar la de otros. De tanto acá un Robin Williams hacía lo que actuaba y quizás su último drama no fue otro que el de accionar y ya no estar. Participó de muchas causas y su propia vida fue romper esquemas, sabía de su influencia, de modo que no renunció en apoyar proyectos, ayudar en transformar la sociedad. Sus personajes llenos de capacidad, eran como si fuera él, y los vivió. Por lo menos las convicciones que sentíamos al verlo, así lo demuestran.

Un personaje inolvidable: John Keating, de La sociedad de los poetas muertos. Nos enseño a sacar nuestro propio grito.

Un personaje inolvidable: John Keating, de La sociedad de los poetas muertos. Nos enseño a sacar nuestro propio grito.

Digamos entonces que crecimos con La sociedad de los poetas muertos, y creímos en la grandeza del arte y la poesía, así como en ofrecer nuestro propio alarido. Quisimos tener la capacidad de obtener La memoria de los muertos y darles un rumbo a esas sutiles historias de quienes nos dejan. Aprendimos a fantasear con Jumanji (1995) y a esperar que de pronto algo volviera; el científico loco y expectante de Flubber (1997) fue nuestro héroe. Tuvimos un rostro agreste con August Rush (2007), por ese papel de un ser recio y firme y maltratador. Quisimos estar Más allá de los sueños (1998), y comprendimos que era mejor el infierno que quedarnos sin esa bella mujer; siempre obtuvimos un resplandor con la risa y la atención hacia otros en la que para mí es una de las más queridas películas de él: Patch Adams (1998), reconocimos cómo la vida cobra un valor si ayudamos a otros. En fin, Robin hizo lo que su personaje de John Keating: “Robert Frost dijo: dos caminos se abrieron ante mí, pero tomé el menos transitado y eso marcó la diferencia.” La diferencia puede ser la pasión, y cada papel era tan emocionante que no se podía perder. Igual el menos transitado es el de decidir haberse ido.

Ahora tener la edad del Hombre bicentenario (1999), ha sido un anhelo latente, y contar en la vida con un amigo como Andrew sería una maravilla, aunque como Andrew lo sentenció: “Prefiero morir como hombre, que vivir la eternidad como una máquina”; de igual modo soñamos el de ser así sea por una vez Peter Pan o rescatar nuestra niñez, cuando vimos Hook (1991). La diversión de vivir unas Locas vacaciones sobre ruedas (2006), también está en la lista de situaciones apremiantes, allí la figura de un padre decidido y con mucha capacidad para mantenerse firme la aprendimos entre obstáculos, incertidumbres, y muchas elocuencias. Cómo no ser profesor o un amigo de alguien que lo necesita y potenciar el talento de un muchacho en la película En busca del destino (1997) o pretender inventar historias para darle un aplazamiento a la muerte y ser Jakob en Una señal de esperanza (1999). Cada película nos devolvía algo de lo que ese ser perdía, perdió y entregó. (Ver algunos fotogramas de sus películas).

Fuimos muchos siendo Robin Williams… vive el momento, es la frase que nos guía. Un niño eterno con una sonrisa tan grande como su talento y capacidad para entregarnos sus máscaras y emociones, nos dejó también la aventura, las ganas de vivir, y eso es paradójico. Habría mucho por enumerar, más películas por nombrar, re-creemos entonces su genialidad con chispa, esa misma para encender la vida. Me quedo con una frase de Patch, de esas que exaltaban los propósitos y la idea de vivir: “La muerte no es enemigo, señores. Si vamos a luchar contra alguna enfermedad hagámoslo contra la peor de todas: La indiferencia.” 

Operación monumento: La guerra por el arte

Operación monumento: La guerra por el arte

George Clooney posa de adalid de la libertad en esta película, antes había hecho una con la que ganó Oscar: Argo.

George Clooney posa de adalid de la libertad en esta película, antes había hecho una con la que ganó Oscar: Argo.

Por: John Harold Giraldo Herrera

John.giraldo.herrera@gmail.com

Docente universitario y Periodista

 

Lo contado de las guerras se reduce a muertes y enfrentamientos de batallones. A encuentros épicos de poder entre uno y otro bando. De acciones sanguinarias y de intrigas políticas. En el cine de la Segunda Guerra Mundial se han hecho miles de películas, algunas de historias de amor, otras de crímenes, unas más heroizando a países o burlándose de los otros. Ahora, al ver Operación Monumento, del cuestionado George Clooney, la guerra no es tan sólo asunto de armas, lo es también por la cultura, por los símbolos donde queda representada la idiosincrasia, lo intangible, eso poderoso que nos identifica. De modo que la aventura de Operación Monumento es defender, proteger, buscar las obras de arte que algunos otros se quieren apoderar o las pretenden desaparecer. Una trama muy sugerente, sin embargo, cobra los valores morales de lo que nos hace saber Hollywood: Estados Unidos es el bastión de la libertad y Clooney al hacer este filme se erige como uno de los insignes representantes, antes era un galán, ahora un intelectual. (Ver el tráiler).

¿Vale más la vida de un hombre que una obra de arte? Es la pregunta que guía a un contingente de soldados a emprender la búsqueda de importantes obras que han sido saqueadas de centros culturales y museos o que pertenecían a los coleccionistas y curadores. Y ahora se encuentran en manos de los alemanes. El marco es la Segunda Guerra Mundial. Los Nazis buscan tener el control de todo y saben que con la obtención del arte dejan despojados a los demás de lo que los unía. Sin embargo, sabemos que eso ha pasado en toda guerra: los conquistadores saquean todo a su paso y se quedan con los botines, uno de los más preciados es el arte. ¿A quién le pertenecen los símbolos? Es una inquietud que nos va quedando y que de paso la película intenta resolver, con una inclinación hacia responder porque los dueños son los adalides de la libertad. Aunque intenta afirmar, que el símbolo es de cada nación que lo crea. La cultura es el arma de defensa de cada nación, al tiempo su carta de presentación, como también lo que genera arraigo en las personas con su contexto o país.

Operación Monumento, cartelStokes, interpretado por George dice: “Podemos agregar eso a la lista de fracasos de Hitler, intentó tomar algo que jamás sería suyo… La historia de nuestras vidas trazada en un lienzo o tallada en piedra”. La historia de nuestras vidas, es una frase muy diciente, provocativa, que encierra unas incertidumbres muy grandes, por ejemplo ¿Cómo saber que un lienzo o una piedra tallada nos representa, es decir a un colectivo? Teniendo en cuenta además que el arte se regula por el mercado. No obstante, también hemos consensuado que una serie de figuras artísticas que se guardan en los museos y que admiramos o de vez en cuando las visitamos, revelan secretos, encierran sucesos históricos, dan cuenta de situaciones, de personas, en fin, encierran en líneas, trazos, grabados, esculpidas, talladas, cualquiera sea la técnica o el formato mucho de lo que somos y no; lo significativo es que con el arte hemos creado una señalética de nuestra especie.

La película entonces se adentra en ir por el arte que ha sido saqueado. ¿Dónde lo pondrán? No se sabe, es al tiempo una incertidumbre resolver el interrogante: ¿Dónde y para quiénes deberá estar? Tampoco sabemos si las lecciones de ética y arte ofrecidas por esta película, serán las más acordes. El caso inquietante y al que habría que concederle las atenciones es la de una batalla por mantener el arte como una forma de proteger la identidad, los significados de las culturas, los indicios y las marcas sociales. En definitiva el arte nos inquieta y la cultura se considera una piel más que nos cubre, nos ofrece un refugio en medio de un campo muy cultivado de opciones.

La inquietud por el valor de arte y sus implicaciones, es la trama de la película.

La inquietud por el valor de arte y sus implicaciones, es la trama de la película.

Stokes vuelve a la carga y afirma: “Puedes eliminar a toda una generación de personas, puedes quemar sus casas, y de alguna forma volverán, pero si destruyes sus logros en vida y su historia, es negar que hubieran existido… es ceniza flotando”. Entonces recuerdo un proyecto muy ambicioso, ideado por el astrónomo y físico Carl Sagan, quien presumió de integrar en un disco lo que somos como especie por si otras en el universo querían saber de nosotros, por consiguiente, se dio a la tarea de reunir lo que nos representa en una novela que llama Contactos.

Por lo pronto, la película, un tanto débil en ser ágil desde lo cinematográfico, aporta en conectarnos con una historia de intrigas, de símbolos, de pensar el valor social y político del arte. Más las escenas desconocidas –masivamente-, de una guerra no épica sino cultural, en particular de la Segunda Guerra Mundial, y que nos entrega una panorámica de lo que implica en cualquier gesta la confrontación, la defensa de la cultura.

Ficha técnica

Año, país, duración 2014, Estados Unidos, 118 minutos
Director George Clooney
Guion George Clooney, Grant Heslov (Novela: Robert Edsel)
Música Alexandre Desplat
Fotografía Phedon Papamichael
Reparto George ClooneyMatt DamonBill MurrayJohn GoodmanCate BlanchettBob BalabanJean DujardinHugh BonnevilleDimitri LeonidasJustus von Dohnányi,Zahary BaharovSerge HazanaviciusGrant HeslovAlexandre DesplatLee Asquith-CoeNick Clooney
Productora 20th Century Fox / Columbia Pictures / Smoke House / Studio Babelsberg
Género BélicoDramaAcción | II Guerra MundialNazismoPinturaBasado en hechos reales
Página web http://www.monumentsmen.es/

El Planeta entre Koba, César y Ojos azules

El Planeta entre Koba,  César y Ojos azules

La nueva entrega de esta película es fascinante, y más que eso: inquieta, siembra ideas, habla por medio de las analogías.

La nueva entrega de esta película es fascinante, y más que eso: inquieta, siembra ideas, habla por medio de las analogías.

Por: John Harold Giraldo Herrera

Docente universitario y Periodista

John.giraldo.herrera@gmail.com

 

Que los simios tengan nombre ya les da una esencia de humanos. El Planeta de los Simios siempre me ha cautivado, bueno, primero fue un acercamiento de asombro y de miedo, ver cómo en las películas anteriores los extraños seres tenían el control y ellos juagaban a ser nosotros y nosotros éramos como ellos. Verlos en el poder me permitió asumir la vida en modo contingente. Lo tremendo es que el cine ha fabulado no sólo con simios, lo ha hecho con cucarachas, pirañas, serpientes, insectos, tiburones, el retorno de los dinosaurios, gorilas y un largo etcétera. Es la idea de la naturaleza como cobrando venganza o demostrando su fuerza, para hacernos ver inermes, indefensos, enclenques como especie. (Ver el tráiler)

El caso de los simios es aún más fuerte: nos ganan en pensamiento, es decir, en racionalidad. Los demás animales no logran ese estado y quizás por eso es más impactante ver en el cine unos semejantes con la capacidad de tomar decisiones, planear estrategias, hacer “civilización”, conseguir un desarrollo moral y ético. Usar las relaciones simbólicas de Familia, Futuro, Hogar, Amigos, estremece y no porque ellos las tengan como parte de su ideario, sino por el valor que le dan, cuando entre nosotros están muy desgastadas. Para ellos son esenciales. César el simio que estuvo en la primera parte y aprendió. Jugó ajedrez y empezó a comprender el lenguaje, es el líder de la manada. Luego del virus con el cual se infectó la humanidad y casi la exterminó. La desolación es la materia prima, como también el mundo de los simios es ya un engranaje social. La primera frase de César a su hijo no deja de intrigarme: “Piensa antes de actuar”.

Se lo dice y cobra tal dimensión, que las dubitaciones serán una constante para los simios. Los humanos en cambio actúan por instinto. De seguir con la profundidad con la que empezó esta entrega del Planeta de los Simios, estaremos enfrentados a un material que nos hará salir de orbita y no como Gravity, sino por el poder alucinante de su trama.

He acá la cara de la confrontación física, la mayor es la del pensamiento. Koba sufrió por los humanos y quiere venganza.

He acá la cara de la confrontación física, la mayor es la del pensamiento. Koba sufrió por los humanos y quiere venganza.

Entonces, volver a esos dilemas, donde gracias a la tecnología, El Planeta de los Simios, es cada vez más similar al nuestro, me da un impacto sustancial. César –el líder simio-, ahora es muy cercano a los humanos, no por su bondad, sino por su fisionomía, mira, piensa, gesticula, con tanto lujo que es ya un humano. Los simios en cambio, nos hemos vuelto menos cautos, más ambiciosos, menos carismáticos, más temerosos, con un espíritu más guerrero y con una amplia desconfianza y escepticismo hacia el prójimo, no miramos, andamos confundidos. Y no es nada en contra de la idea de simios, esa manera de asumirlos ha sido creada por nosotros y con ella crecimos. De manera que el giro, la inversión, es uno de los hallazgos más fuertes a la que nos exponemos al ver esta película.

La confrontación, como han denominado a la entrega renovada, se le suman muchas cualidades electrizantes. Valga la pena aclarar, que los sucesos, se dan por el agotamiento de la energía eléctrica, y los humanos, a lo lejos, incubados, que parecieran extintos, de repente se chocan con los simios, ya en su mundo, en la comarca que han forjado. Donde se puede apreciar con muchos detalles los roles sociales, la unión y el trabajo en conjunto, el paso del tiempo y la obtención de una sólida comunidad. Con principios potentes: simio no mata simios, simios unidos son más fuertes. Y uno que deducen los humanos: son fuertes sin electricidad, todo lo consiguen de la relación con su entorno. En cambio los humanos lucen frágiles, gracias a la dependencia absoluta hacia mecanos y tecnologías.

Ojos Azules no mira de frente, su forma de estar en el mundo es de mucha ambigüedad, lo que sugiere una postura de vanguardia.

Ojos Azules no mira de frente, su forma de estar en el mundo es de mucha ambigüedad, lo que sugiere una postura de vanguardia.

Esa es la confrontación más grande: que cada especie se reconozca en sus cualidades, principios y capacidades. Lo otro es un bocadillo, lo épico, la gesta, el encuentro sanguinario entre dos portentosas civilizaciones. El símbolo de poder es descubrirse. Mientras tanto, llama mucho la atención en la película un personaje –nos hace quizás creer en otras realidades- Ojos azules, hijo de César, quien mira ido, no es como los demás simios, duda, presiente, actúa, espera, analiza, en fin, da cuenta de un estado en suspenso, que va tomando con pusilanimidad las decisiones, esa confrontación de un personaje al reconocerse, actúa como leitmotiv. Ojos azules, le pone el límite a la bondad y a la maldad, refleja en su carácter, la inocencia perdida, que aguarda sigilosa y aprende. Hasta ahí nos han entregado un relato con unas estelas narrativas para seguir y armar.

Koba es impulsivo, odia, quiere venganza, está decidido a la guerra. Pero no es el líder. Así que urdirá intrigas, moverá su cuerpo y acciones para que algo suceda. Koba anda marcado, los humanos con su voracidad le dejaron entender de su implacable forma de ser. Por tanto, mientras uno es cauto, el otro es arrojado, y en el medio Ojos Azules, se nota en formación, su incertidumbre lo hace ser vacilante, no obstante, es una forma de mostrarnos lo avanzado de los simios.

Las dos caras son César y Koba, Jekyll y Hyde. Rostros convencidos de su situación. Extremos de lo que somos. Ese es el planeta que han forjado. Simios y humanos se parecen en algo: intentan sobrevivir. Mientras que los humanos se codean con armas: “No somos muchos pero tenemos armas”, dice el líder humano Dreyfud. Los simios tienen una confrontación mayor: decidir entre Koba y César. He ahí el nuevo Planeta. Cuyos valores y formas de vida son equivalentes a la de los seres que dejaron las ramas. Aún sigo pensando en lo contingente de la vida, máxime después de haber sido permeado por la mirada precisa de César.

Ficha técnica

Año, país, duración 2014, Estados Unidos, 130 Minutos
Dirección Matt Reeves
Guion Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Bomback
Música Michael Giacchino
Fotografía Michael Seresin
Actores Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Enrique Murciano, Kirk Acevedo, Judy Greer
Productora 20th Century Fox / Chernin Entertainment
Género Ciencia ficción. Acción. Drama | Futuro postapocalíptico. Simios. Secuela. 3-D
Página web http://www.elplanetadelossimios.es/

 

Minúsculos: El cine mudo para niños

La vida privada de los insectos: Minúsculos

Los personajes de esta película animada francesa no tienen nombre, y no lo necesitan, se trata de una mariquita y una hormiga obrera, con ellos nos relacionamos en toda la trama.

Los personajes de esta película animada francesa no tienen nombre, y no lo necesitan, se trata de una mariquita y una hormiga obrera, con ellos nos relacionamos en toda la trama.

Por: John Harold Giraldo Herrera

Docente universitario y periodista

John.giraldo.herrera@gmail.com

 

El cine nos ha permitido obtener imágenes del micromundo. De contextos donde el ojo no ve en las mismas dimensiones. Y nos ha revolucionado cuando se inserta en lugares y seres, como el de las hormigas, los bichos, insectos y demás,  los vemos en sus justas proporciones, debería decir: visible al ojo humano, por mucho tiempo fueron solo objeto en laboratorios. Y cuando los vemos como semejantes, nos llegan más, los comprendemos y sensibilizan. Eso ocurre en Minúsculos. Una película para niños producida en Francia, donde los grandes nos divertimos, asombramos, y recuperamos al infante que llevamos dentro y los niños se estremecen y espectacularizan. Además, estas películas gozan de unos debates éticos que nos inquietan, no es sólo el asombro, ni ver la magia de esos escenarios re-creados con la animación, sino lo que viven, esa  existencia privada. (ver el tráiler)

Por unas raciones de azúcar se va dar una contienda de grandes proporciones: por un lado una batalla, y por el otro una muestra de solidaridad.

Por unas raciones de azúcar se va dar una contienda de grandes proporciones: por un lado una batalla, y por el otro una muestra de solidaridad.

De ahí a que esa trama sea para divertir está muy lejos, pero se encuentra muy cerca de permitirnos encontrar con un mundo fascinante: el que obviamos. Vale más lo que nos muestra, la revelación de un valle de hormigas que desafía a otras. De manera que, lo íntimo y que guarda directa relación con nosotros, es un enfrentamiento, los modos de vida, entre unas obreras que trabajan y consiguen la comida, más otras similares que se la quieren apropiar; los niños dicen: son unas ladronas y atrevidas, unos más comentan: unas trabajan para las zánganas. Y tiene más, los lazos de solidaridad dados entre especies distintas, que van dando matices de epifanía y esplendor. Es una súper producción, de repente parece que no fuéramos espectadores, sino unos Alicia que viven en otro espacio y disfrutan de un mundo épico, lleno de aventuras, con una simpleza que nos abruman, y unas temáticas que nos ponen en lo épico, lo disímil, el abandono, el trabajo constante y la maravilla de la sobrevivencia.

Mientras unas trabajan, otras esperan hurtar lo de un gran contingente.

Mientras unas trabajan, otras esperan hurtar lo de un gran contingente.

Llama mucho la atención que la película francesa comunique con el poder de la imagen. Acá no hay un lenguaje alfabético, como en otras, el sonido pertenece a lo que podría ser lo natural, lo más cercano a lo real, a la representación de esos insectos. Y comprobamos algo: no necesitamos del lenguaje articulado en una animación. Salimos o estamos en la sala, eso sí, conversando sobre lo impactante puesto en escena. El cine es de efectos, con ellos nos conmueven, mantienen la atención, y los creadores nos dan muestra de lo contundente del sonido, de las acciones. Además participamos de esa batalla, pertenecemos al conflicto: nos solidarizamos con el bando de las hormigas dispuestas a vivir cómo se debe. Pero hay una solitaria mariquita, esa es la pieza fundamental de toda la película. Un insecto diminuto y desprovisto, con quien guardamos la mayor de las empatías.

Como carecemos de nombres, entonces la identificación es por lo que sucede. La mariquita es un personaje suelto, que de modo espontáneo se inmiscuye en esa situación de pugna. Y con ella obtenemos esos momentos de epifanía. La película se encarga de colocarnos en situaciones incómodas, muchas más de travesías y riesgos, de estar nosotros pensando sobre lo que vemos, de generar una serie de incertidumbres y creemos que lo más fatal puede pasar.

Sin embargo, las tensiones, tendrán una fortuita destinación. Aunque no todo es color de rosa.

Si quisiéramos darle un rótulo o una catalogación a esta película, habría que ubicarla como un drama intenso y privado de la vida de los insectos, de esos minúsculos, pero somos nosotros los que sentimos lo pequeño que hemos sido, por tener en aislamiento y menosprecio a esos micromundos, que también están llenos de riqueza, de fábulas, fueron por un tiempo dominio de la literatura, y por ahora el cine ha venido incorporándolas para sorprendernos.

Los méritos pues de Minúsculos son varios, la familia se divierte, luego conversa, se fascina con lo bien cuidado de la producción, es tan real, que no parece una animación. Se trata de un cine mudo para niños, que resulta diciendo más de las que ostentan diálogos y sobre todo es tan llena de emotividad que parece una fábula, y nos remueve nuestra humanidad.

 

Ficha técnica

País, año, duración Francia, 2013, 82 minutos
Guion y dirección Thomas SzaboHélène Giraud
Música Hervé Lavandier
Fotografía Animación
Productora Futurikon Films
Género AnimaciónAventurasBélicoInfantil | InsectosNaturaleza3-D
Página web http://www.minuscule-blog.com/