El Gran Gatsby
El Gran Gatsby
“La moral es relajada y el alcohol es más barato” Nick
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y periodista
John.giraldo.herrera@gmail.com
Cuando una película nos cautiva por la desgracia de los hechos y nos embriaga por la estrategia de su ilusión, es necesario ofrecerle un espacio como una obra de impacto. Y aunque es estrafalaria, con un aire estrambótico, El Gran Gatsby nos permite conocer la época de los millonarios en Estados Unidos, su base, eso sí, es una historia de amor en contravía de las circunstancias. La línea argumental es la de un tipo misterioso, osado, con un aire de misticismo y hasta de leyenda, de paso, un asomo de escritor se interesa por ese personaje al que termina conociendo, y lo que nos cuenta es lo que vivió con él, una focalización no desde el personaje central, sino desde otro que vivió con él, es una forma de narrar. Se trata de la adaptación de una de las novelas del reconocido escritor Scott Fitzgerald, publicada en 1925 y puesta en pantalla unas tres veces. En esta se encuentra una versión más libre, ya que su director, el lirista Baz Luhrmann, quien ha hecho películas como la inolvidable Moulin Rouge (2001), la muy poética Romeo y Julieta (1996), destacándose por combinar de manera poderosa los sonidos con la imagen. (Ver tráiler)
La lírica salta con imágenes que condensan magia, esplendor, así sea de manera vacía, es una época frívola, donde la idea de amor se desvanece, pero salta un individuo que lo persigue y lo cree necesario como la sustancia primordial de la vida. Luhrmann nos entrega una imagen impecable, en el sentido que nos deslumbra y nos causa fascinación, es fastuoso, tanto que a veces priman más la composición que los personajes en su caracterización. Esta es una película de un trío amoroso, en la idea, de un tipo –el asomo de escritor-, Nick, primo de Daisy que hace el puente con el Gatsby, el ricachón que desea estar con ella. Nick aplaza la lectura, escribir, las fiestas lo deleitan y la vida anodina lo captura, entonces dice: “Encantado y repelido por la inagotable variedad de la vida”. Sufre y goza.
La ciudad es deslucida, hay pobreza extrema, pero eso es apenas el fondo, adentro, en los bares clandestinos donde el jazz es la fuerza, o al interior de las mansiones se gesta otro modo de vida. Una frase elocuente se escapa de repente: “En las fiestas pequeñas no hay intimidad”, lo dice Baker, una golfista gozona, pero sin mucha fuerza en su vida.

Nick es el intento de escritor que presencia los hechos, es quien narra la historia, lo que conocemos de Gatsby es porque Nick nos lo cuenta.
La estrategia de la ilusión consiste en idearnos un mundo donde hacer lo que sea por el amor es lo imprescindible, mientras lo demás solo pasa. Gatsby es un personaje tardío, su casta de millonario no lo deja ser feliz, aunque todo el mundo se rinda a sus pies, requiere de ella, mejor del amor, para sentirse pleno, y por el amor hará todo, tener su propia ilusión. Muchas interpretaciones podrían hacerse, sin embargo, la película de Luhrmann es antipúblico, no lo complace, no le entrega lo que quiere ver, ni cómo debería terminar. Lo engaña, lo manipula atrapándolo con una idea del amor, del éxito, de la aventura, del riesgo, y termina por mostrarle su flanco fuerte y trágico. Así es la vida, con frases tan dicientes como: “Todas las cosas brillantes y preciosas se desvanecen fácilmente”, lo dice Daisy, quien en su mundo, la felicidad no es esplendorosa, y la esperanza de encontrarla no es tan efectiva.
El mundo nuevo trae fama y plata, pero se queda la nostalgia, El Gran Gatsby nos impacta, su mundo lo deseamos, es un ideal, pero también lo repelemos, nos hastía, es vacío, su propia figura al ser leyenda nos aproxima a recorrer mejor el pasado: “Algún día correremos más rápido hacia el pasado”, afirma, como un axioma de la estructura de lo que fue su vida y la de muchos en una postal de los tiempos pretéritos.
Ficha técnica
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Año, país, duración |
2013, Australia, 143 minutos |
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Director |
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Guión |
Baz Luhrmann, Craig Pearce (Novela: F. Scott Fitzgerald) |
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Música |
Craig Armstrong |
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Fotografía |
Craig Armstrong |
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Actores |
Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Isla Fisher,Elizabeth Debicki, Amitabh Bachchan, Jason Clarke, Adelaide Clemens, Max Cullen,Steve Bisley, Richard Carter, Vince Colosimo, Brendan Maclean, Kate Mulvany,Callan McAuliffe, Jack Thompson |
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Productora |
Coproducción Australia-EEUU; Warner Bros. Pictures / Bazmark Films / Red Wagon Productions |
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Género |
Drama- Romance, años 20 |
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Página web |
Pollo con ciruelas
Pollo con ciruelas

La película de la audaz Marjane Satrapi conserva un aire preciosista aunque melancólico, se distrae pero atrapa.
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario, periodista
John.giraldo.herrera@gmail.com
La reconocida historietista Marjane Satrapi, la misma de Persépolis (2007), ese viaje al Medio Oriente desde irán a una autobiografía, más a las entrañas de ese país, nos comunica en su nuevo trabajo de nuevo con Teherán, en una historia que primero fue novela gráfica y ahora imágenes en movimiento. Si el cine es para recrear el ojo, esta vez es para desplegar diversos sentidos. Con la película Pollo con ciruelas, asistimos a la vida de un violinista que decide emprender su muerte. Una situación compleja de entender y que la asume él como un método de pasar a la historia. Su vida es inconsistente, y varió luego de haber perdido la sustancia, el objeto, el baluarte de su vida: un violín, dicho así parecería que la película fuera lineal, y no es cierto, toca ir viendo las secuencias en las que palmo a palmo se re-construye la historia. (Ver tráiler)
Para empezar el título no dice mucho, y la verdad parece que no es el más indicado, sin embargo funciona. Su truco es el de querer desviar la atención de lo importante, aunque nos muestra que la comida alienta la vida, para el caso de los espectadores, los relatos alimentan la vida. El virtuoso violinista, Nasser, que se ha declarado a sí mismo la pena de muerte, intenta encontrar la razón poderosa que lo conduzca a precisar su determinación de irse, y en ese ejercicio se desvía y lo que obtenemos como espectadores son las partes de una vida que apenas nos muestran y no estamos del todo convencidos. Pero he ahí una apuesta inteligente, irnos diciendo despacio, atrapados en un rollo y en un personaje misterioso. El filme nos hace dudar y entonces nos intriga y la desolada vida encuentra algunos efímeros ecos para sobreponernos.
Todo se ancla desde la mitología, dice al principio un narrador, que los cuentos Persas empiezan con un personaje que está y luego no: “Había alguien. No había nadie”, y entonces logramos ver la vida de un alguien que hila pero no va a ser preponderante. La historia de Nasser permite situar una serie de relatos diversos, aunque en Persépolis había una crítica al país y un mensaje político, en esta tenemos un mensaje de vida, una historia íntima, que se refugia en los embates de la existencia. La música juega un papel clave, nos conecta con lo mínimo y trascendental de la vida, nos permite satisfacer las emociones viendo la película y nos otorga un placer melancólico, sombrío muy poético y sublime. Una frase muy elocuente y fría en la película es: “Solo la sabiduría, como la luz de las velas, puede aportarnos una visión global de la existencia. Y la llave de la sabiduría es la duda”. Nasser el violinista duda, el espectador lo hace y se genera una atmósfera constante de perturbación.
Los que deseen una película de detalles, preciosista, Pollo con ciruelas le rinde homenaje a esos hechos que quedan por ahí flotando y que seguro algo inciden en nuestras vidas. Además la realidad cuenta en la película con hechos fantasiosos, oníricos, con ellos se brinda una magia a las situaciones atravesadas por la trascendencia y lo inexplicable. La familia pasa a un segundo plano y las tormentas del existir se centran en la figura de un artista lleno de nostalgias.
En el fondo la película nos devuelve un aire de esperanza. La cultura iraní se manifiesta en Pollo con ciruelas, ese personaje es la clave para buscar las alternativas, nos da vueltas su vida y de inmediato pensamos como espectadores en la nuestra, aunque no seamos artistas ni virtuosos o destacados en algo, no obstante lo somos: vivimos y ese es el triunfo más grande. Requerimos de la música, de pollos con ciruelas, que nos alienten a vivir la melodía de la existencia.
Satrapi y el francés Vicent Paronnaud logran una película encantadora, eso sí, se cae, tiene unos ritmos poco sostenidos, nos cautiva pero no conquista del todo. Lo crucial es no permitir que nadie nos rompa el violín (eso que amamos) para sentir la gracia de estar vivos.
Ficha técnica
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Año, país, duración |
Francia-Iran, 2011, 91 minutos |
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Direccción y guión |
Marjane Satrapi, Vincent Paronnaud |
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Música |
Olivier Bernet |
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Fotografía |
Christophe Beaucarne |
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Actores |
Mathieu Amalric, Maria de Medeiros, Isabella Rossellini, Golshifteh Farahani, Jamel Debbouze, Chiara Mastroianni, Edouard Baer, Eric Caravaca, Frédéric Saurel,Dustin Graf |
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Productora |
Coproducción Francia-Alemania; Celluloid Dreams Productions / Studio Babelsberg / TheManipulators |
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Género |
Drama. Comedia. Romance | Música. Años 50. Cómic. Realismo mágico |
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¿Se puede hablar de cine colombiano hecho por fuera de Colombia?
¿Se puede hablar de cine colombiano hecho por fuera de Colombia?

Dos co-producciones ganaron en el Ficci, comparten patria con Argentina y Uruguay, se prende el debate de lo colombiano
“La gente no ha notado que hacer coproducción es hacer que la película sea de un país más grande, es permitirle romper las fronteras y aprovechar ese idioma que tanto hablamos en Latinoamérica como una rama para unirnos”
Jhony Hendrix, productor y director de cine
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y periodista
John.giraldo.herrera@gmail.com
El cine es universal, pero cuando hablamos de una cinematografía de un país le colocamos el rótulo de, en este caso colombiano. Y el cine hecho en Colombia se ha venido creciendo, tanto por sus películas como por sus temáticas diversas y por quienes lo realizan. Sin embargo, el cine de Colombia, posee una serie de riquezas y debilidades como cualquiera. Desde que se promulgó la Ley de cine -814- en 2003 la producción de películas creció, pasamos de estrenar 3 ó 4 películas a más de 15 cada año y aunque la cifra es bastante valiosa, aún no se consolida del todo una industria; aún hacer cine en Colombia es complicado, muchas de los que se embarcan en la labor deben guardar sus películas o esperar un negocio desfavorable, puesto que el mercado es cooptado por dos pesos pesados: los canales privados. De todos modos, el cine ocupa una pasión tan sentida y tan reconocida que muchos festivales otorgan espacios para mostrar y hasta premiar lo producido en Colombia. Ya no hay año en que no se logren premios internacionales y no hay año que una de las tantas películas no sea aclamada por el público.
Como ese espejo pintado, como decía Ettore Scolla del cine, en Colombia tiende a no tener una línea, más que la de hacer, entonces por lo menos dos caminos han venido recorriendo las películas hechas: el de mostrar las regiones y el de ser coproducidas. El primer fenómeno es una forma de contar historias desde la periferia, o desde esos lugares donde el gran ojo no ha llegado. El segundo es una necesidad: hoy las películas para producirse requieren de alianzas estratégicas, de productores de la aldea global para salir a luz, a esa luz de la pantalla grande. La mayoría de películas colombianas no son del todo de acá, guardan una patria o hasta dos, tres y cuatro lugares de origen, la razón, tienden a ser copatrocinadas, lo que les otorga el derecho de ser de México, Alemania, Ecuador, España, en fin.
Ahora, resultó de cierto modo polémico que dos películas colombianas con raíces de Argentina y Uruguay (Anina y Deshora) ganarán en el festival de Cine de Cartagena en la categoría de cine colombiano. Los más puritanos se sublevaron, otros decían: premiaron una película uruguaya, y otros más veían con desconfianza el fenómeno. Pero, hablar de cine colombiano como si se buscara unos elementos únicos es terminar en un debate infructuoso: el cine es universal, con un lenguaje en particular: las imágenes. Y con una intención igual de universal: contar historias y entretener. Eso no quiere decir que no permita sensibilizar ni mostrar realidades. Y tampoco que se sumerja en un contexto, con unas improntas y marcas.
De manera que mucho del cine llamado colombiano, es coproducido y por ninguna razón le quita un peso identitario. Recordemos algo, una de las películas que goza de ser muy prestigiosa de lo colombiano como lo es Confesión a Laura, de Jaime Osorio, se grabó en La Habana-Cuba y representa muy bien el bogotazo. Y muchas otras son de colombianos pero rodadas afuera, el caso de Harold Trompetero con Riverside (2009) quien muestra las vicisitudes de un migrante en Estados Unidos, o la reciente que es de Colombia pero no es del todo colombiana, Operación E, su sello es español dirigida por Miguel Courtouis, pero narra una situación muy colombiana: el secuestro de Emanuel, el hijo de Clara Rojas. En fin, hay muchos ejemplos, lo colombiano es algo que no es posible definirlo.
Como decía Borges parafraseándolo, si la patria de la literatura es el lenguaje, entonces la del cine han de ser las imágenes, no importa de dónde provengan, ni que nos cuenten, sino que si nos generan alguna emoción o nos permiten algún pensamiento, han logrado llegar hacia nosotros y eso es lo que vale.
Operación escape
La vida es impredecible

Para mi hijo Camilo Giraldo quien siempre disfruta de la emoción del séptimo arte y me ofrece grandes lecciones.
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente Universitario y periodista
john.giraldo.herrera@gmail.com
Operación Escape es la nueva golosina visual para entretener niños y convocar familias. Su guión e historia no resultan tan originales, pues la idea de unos alienígenas conquistados por los humanos ya fue contada, un ejemplo particular es la animada española Planeta 51. Pero llama mucho la atención como Operación Escape nos revuelca de risa en las butacas, y nos ofrece un panorama primero frío y desgarrador de lo que somos como especie y luego nos cautiva con mensajes aleccionadores de esperanza al ver que si bien somos capaces de pensar en la destrucción ya no del mundo sino del universo, también contamos con cierta capacidad para encontrar un camino. Aunque esta vez quienes reparan los daños son los alienígenas, sin haberlos causado. Un viraje que deja con desazón a los humanos. (Ver tráiler)
La película nos da vueltas. Hay unos extraterrestres quienes viven en un mundo donde atienden llamados de otros lugares y existe un héroe quien allana con aventura y poderío todo tipo de riesgos. De repente se hace un llamado desde un planeta, uno del que nadie ha vuelto y resulta que ese planeta oscuro, donde nos matamos y nos dividimos es nada más ni nada menos que La Tierra. De manera que la trama nos envuelve, queremos saber qué ocurrirá y cuánto del reflejo humano se encuentra en esta película. Los niños ven una película irónica de la humanidad, los grandes quizás terminen aceptando y sin problema la trama.
Operación Escape es una de esas fábulas para gozar. Al tiempo que reímos pensamos. Mientras nos cautivamos con los personajes nos sentimos aludidos y representados, hasta en los propios alienígenas quienes nos ofrecen una serie de comportamientos y actitudes que quisiéramos nosotros tener. De manera que ocurre un fenómeno significativo: se nos agotó en casa y con humanos las formas de convencernos de generar arraigo en la familia, en creer en nosotros, de hacer trabajo en equipo, de compenetrarnos con causas, ser solidarios, y en fin, esa serie de valores que nos enaltecen, ahora son puestos en foráneos del planeta tierra. Escapar es una impronta puesto que un planeta ha dispuesto la inteligencia del universo al servicio de la extinción interplanetaria. Aparecen hechos medio salidos de órbita, pero gozamos de vernos con poca capacidad para lograr lo que hemos edificado.
La Operación es la de reír, pero quedamos medio confundidos, meditabundos, nos hemos burlado de una especie superior pero incapaz de sobreponerse a sus limitaciones. Pero con toda las riquezas para poderlo hacer. Nos divertimos, es cierto y lo niños salen felices, quieren ser héroes, con un ejemplo que no pertenece a los humanos. A mí no me causa molestia, las películas nos dicen con muchas marcas y formas cómo está nuestro mundo, qué le ocurren a otras personas, qué pasa en otros contextos, cuáles historias nos marcan y nos dejan en medio de la dicha, la agonía, la felicidad y todos esos estados posibles al ver la dramatización.
La vida es impredecible, no sabemos lo qué sucederá, si así fuera bastaría con seguir las guías para continuar el rumbo o esperar a que los eslabones se nos sean desencriptados y así avanzar; no obstante esos eslabones parecen tener unos misterios, simples o complejos y descubrirlos se convierte en un espectáculo, en el modo de encontrar nuestros caminos. De eso no habla la película pero lo sugiere. Desencadena en nosotros emociones y las va moldeando hasta llegar al fin y desatarlas. En el transcurso nos creemos en la fábula, la habitamos, la vamos digiriendo, le encontramos las empatías y resolvemos unos aspectos mientras estamos sentados en el yugo de la butaca. Luego salimos, respiramos, conversamos y la película no se acaba, esas frases, los estereotipos, las burlas, los cinismos, los hallazgos, son producto de nuestras interpretaciones.
Fabricamos la película, la resignificamos y con una de esas sentencias de la historia, como que “la vida es impredecible”, obtenemos un espacio para dejarnos mediar por esas circunstancias contingentes que de repente nos cambian el destino y los que creemos que no saben o no pueden por ser más chicos nos ofrecen las grandes lecciones de confianza.
Ficha técnica
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Año, país, duración |
2013, Estados Unidos, 89 Minutos |
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Director |
Callan Brunker |
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Guión |
Bob Barlen, Callan Brunker, Cory Edwards, Tony Leech |
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Música |
Aaron Zigman |
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Interpretación de voces |
(Voces en inglés): Brendan Fraser (Scorch Supernova), Rob Corddry (Gary Supernova), Ricky Gervais (Señor James Bing), Jonathan Morgan Heit (Kip Supernova), Jessica Alba (Lena Thackleman), Sofía Vergara (Gabby Babblebrock), Paul Scheer (Camarógrafo), Jason Simpson (Barry), Sarah Jessica Parker (Kira Supernova) |
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Productora |
Blue Yonder Films |
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Género |
Animación- Ciencia Ficción- Comedia- Infantil |
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Pagina web |
A Roa le falta la cara oculta
A Roa le falta la Cara oculta
Andres Baiz hace una película meritoria por los riesgos, necesaria por el tema, pero vacía en su contenido.
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y periodista
John.giraldo.herrera@gmail.com
El cine colombiano es arriesgado. Transita de una tendencia a otra y de repente aparecen intentos por consolidar un bloque temático o de género y pronto desaparece. Pocas son las películas que se atreven a plantear un hecho histórico acompañado del tema político. Pues bien, la película Confesión a Laura (1991) del mono Osorio es la que ha logrado ubicarse como la de mejor factura entre espectadores y críticos en el tema del bogotazo. Ahora, 22 años después aparece un intento fallido, Andrés Baiz abordó el tema con el pretexto de mostrarnos las vicisitudes del que aparece como el ejecutor de la muerte del más populoso líder que haya tenido Colombia: Gaitán. (Ver Tráiler)
Mucho se ha dicho poco se ha contestado y la película se encuentra en casi todos los teatros. Contadas las películas que cuentan con tal beneplácito, pues deben hacer ingentes esfuerzos para poder salir con algunas mínimas copias (pues de entrada se cree que con esas es apenas) como si su calidad o la historia fueran menores. Mientras que otras, como esta de Roa, gozan de salir con muchos bombos y platillos, el sello y la impronta es apadrinada por uno de los canales más poderosos: RCN. Sin embargo, aunque esté en muchas salas no quiere decir que el respaldo se encuentre de su parte. Y tampoco sería un hecho a considerar para determinar algunas particularidades de la película. Muchas son las películas producidas y algunas las que se quedan entre el público como memorables.
En Roa, se encuentra un fenómeno que pudo ser catapultado para acaudalar espectadores. Muchos de los que hemos ido a las salas presenciamos –con cierto orgullo- como los abuelos y padres se visten con su traje típico, se les ve expectantes y animados a las afueras, pero salen desconcertados unos, meditabundos otros y con reclamos unos cuantos más. ¿Qué esperaban ver? A lo mejor, es más lo que se espera que lo que una película puede otorgar. Sin embargo, el magnicidio de Gaitán es una estela de dudas, salvo su muerte. Todo quedó en la impunidad y la verdad más sepultada que el difunto. Como Roa se basa en una novela (ficción sobre la ficción), la adaptación se hizo –lo dijo su director- transformando esa novela según los requerimientos de la película. Y el hecho era mostrar más que a Gaitán a su verdugo: un joven del que poco se puede decir, salvo que se encontraba agobiado y de un momento a otro resultó como artífice de haber planeado el hecho que partió en dos la historia de Colombia.
He ahí un problema mayor, Roa no es creíble, los artificios resultan de poca valía como para ponerlo como el que tuvo relación en el asesinato del caudillo. Como espectadores quedamos en un manto de dudas de lo que conllevó a que hiciera tal acontecimiento. Parece ser que es el agobio social: no tener empleo, no hallarse como un ser querido, los pocos espacios (aunque no es muy claro) resultan asfixiándolo, y una obsesión (no definida y poco verosímil) de seguir a Gaitán lo ponen en la picota pública como un sospechoso de querer hacer algo. Luego una especie de mafia (no se sabe tampoco que son) lo recluta y ahí ya está todo preparado para que creamos la versión del asesinato.
El crítico de la revista Semana dijo que el guión de Roa parecía hecho por dos personas, uno es el Roa familiar, otro el agobiado social y yo diría que otro el que lo quiere matar; dice Manuel Kalmanovitz: “Las dos versiones de Roa son tan contradictoras que el personaje se desdibuja. Da la impresión de que un guionista se encargó de la primera parte y otro de la segunda y que nunca se sentaron a ponerse de acuerdo sobre qué clase de persona querían retratar”. Ahora, el crítico y docente Pedro Adrián Zuluaga le apunta a Roa algo de lo que carecen muchas películas: un tono político, por el contrario están desprovistas, como si no hubiesen caras ocultas, o quien (es) orquestara (n) los hechos. Existe una despolitización, producto de obviar o no comprometerse o invalidar lo contundente de toda película: que nos convenza, que creamos, que hay coherencia (así sea con artificios).
De modo que con el cine hay que correr riesgos sin prevenciones. Ahora, Roa, si bien alienta a una tendencia de ir a los hechos históricos y reconstruirlos desde la ficción, puede llegar a motivar otras, como a que nos las vuelvan a hacer. Los señores y la familia quedan satisfechos con la técnica, que la época, que recordar, que Gaitán (aunque luce desdibujado y sin fuerza con la actuación y el telón de fondo que le dieron en la película), pero nada más que un marasmo de incomprensiones es lo que nos queda, así trascendió el hecho, así seguirá.
Ficha técnica
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Año, país, duración |
2013, Colombia, 91 minutos |
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Dirección |
Andrés Baiz |
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Guión |
Andrés Baiz y Patricia Castañeda, basados en una novela de Miguel Torres |
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Fotografía |
Guillermo Nieto. |
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Reparto |
Catalina Sandino Moreno, Santiago Rodríguez, Mauro Puentes, Rebeca López,John Alex Toro, Carlos Manuel Vesga, Arturo Goetz, César Bordón |
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Productora |
Coproducción Colombia-Argentina; Dynamo Capital / RCN Cine / Patagonik Film Group |
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Género |
Filmar para sanar
5 cámaras rotas: Filmar para sanar
“Las heridas olvidadas nunca sanan. Así que filmo para sanarlas. Sé que pueden tocar en mi puerta en cualquier momento. Pero seguiré filmando. Me ayuda a enfrentar mi propia vida y a sobrevivir” Emad
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y periodista
John.giraldo.herrera@gmail.com
La idea clásica de un documental ha variado. Los formatos se adaptan más al hecho de contar una historia que al de narrar una realidad y documentarla. Se valen de las historias para dar cuenta de la realidad. Con las historias (todas reales) se emprende la maratónica labor de relatar, de ofrecer un marco contextual y visibilizar situaciones acontecidas, mediatizar poblaciones, temáticas y en fin, todo aquello que el documental permite. Cuando nominaron a los Oscar, a una serie de documentales, uno llamó mi atención: 5 cámaras rotas, sin esa mención, seguro desconoceríamos el rumbo y las genialidades de estas historias: las de 5 cámaras destruidas por el ejército-colono israelí. De lo ocurrido al casi desparecido pueblo Palestino, conocemos los irrisorios fragmentos de noticias que nada nos dejan comprender lo que allí ocurre. Pero cuando un nativo, uno desde adentro nos deja husmear desde sus ojos los hechos, de inmediato sabemos qué es el terrorismo y cuáles las formas para llevarlo a cabo. (Ver Tráiler)

Fue nominada a los Oscar como mejor documental y tiene ese privilegio de contarnos desde adentro, desde la resistencia.
Las cámaras puestas en manos de palestinos se han convertido en un arma poderosa: la de sanar. La de abrir las fronteras de sus sucesos y globalizarse, de impedir la crueldad y la decisiva campaña de desterritorialización del estado israelí hacia sus semejantes vecinos. Las cámaras se volvieron ojos ciudadanos, registrando los macabros hechos de tortura, opresión, maltrato, burla, en fin, ese saqueo tan sanguinario como indignante ejercido por el sionismo. Muchas entidades y organizaciones han tomado la decisión de entregar cámaras y el resultado es que en redes sociales, y en internet hay puestos muchos de esos vejámenes de los israelitas sionistas hacia los palestinos.
5 cámaras rotas, es un documental con la poderosa convicción de filmar para sanar. En un territorio donde pareciera que la violencia se encuentra enquistada en sus pobladores, y los actos de bondad son como escurridizos, ya que la venganza se apodera de los habitantes, asumir el filmar es al tiempo valeroso al poner en juego la vida, y simbólico por sus múltiples connotaciones. Emad, un joven agricultor compró su cámara y se encuadra en la idea que lo que pasa con su pueblo debe filmarlo, no para generar odio, tampoco con la idea de hacer un panfleto para denunciar, tampoco parece tener objetivos o intenciones muy definidas, salvo las de grabar los sucesos, con la firme convicción de dejar para la posteridad su historia; aunque su forma de vida es cruel y la de los palestinos, puede algún día sanar. Le entrega a su hijo Gibreel una antorcha para que no se apague: la de sus recuerdos.
Explorar su vida –la de Emad- como algo autobiográfico, paso a paso irnos contando su vocación de documentalista y dejarnos entrar en su vida íntima (al reconocer sus hijos, su esposa) y además luego adentrarnos en el territorio: Bil’in, ubicado en Cisjordania, es la línea entrecruzada y usada por Emad para narrar. Lo que vemos entonces es una mezcla de esperanza y dolor, de miedos y sueños. Emad nos combina su vida familiar, la personal con la de Bil’in, donde llegan con sevicia las retroexcavadoras israelíes a expropiar lo que les pertenece a los palestinos, mientras van quedando confinados en su propia tierra; sin embargo allí no toman las armas, el pueblo resiste de modo pacífico y Emad filma sin cesar: 5 años, 5 cámaras son rotas; lo que se mantiene es la capacidad de no doblegarse, y la necesidad de proteger los recuerdos, lo que les pertenece. Obtenemos un documento vivo, dinámico, con una forma de contar tan impresionante que no queda más de otra que indignarse. Eso sí, es sutil pese a lo perverso y duro de la realidad vivida.
Las tragedias no paran, tampoco el espíritu de los palestinos y menos el de Emad. La lucha les otorga fuerzas, la cámara perpetúa la historia, nos deja ver sus costumbres y es un ojo y testimonio muy evidente de ubicar a los terroristas. Al ver este emotivo y necesario documental, me permite reconocer una función de los medios: la de sanar. Pese a la sangre corriendo, a los caídos, a la tortura, al dolor, el documental es una apuesta por la vida, por la necesidad del re-encuentro y los sueños. Las 5 cámaras fueron quebrantadas, no filmaron todo lo que debieron, pero nos dejaron un legado, el de los recuerdos protegidos para volverlos memoria. La estrategia funciona, el documental es ahora una forma de contar historias.
Ficha técnica
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Año, país, duración |
2011, Territorios palestinos, 90 minutos |
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Director |
Emad Burnad, Guy Davidi |
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Guión |
Guy Davidi |
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Música |
Adnan Joubran, Wissam Joubran, Samir Jubran, Ofer Peled |
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Fotografía |
Emad Burnad |
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Productora |
Coproducción Territorios Palestinos-Israel-Francia |
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Género |
Documental- Conflicto árabe-israelí |
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Premios |
2012: Oscar: Nominada a Mejor largometraje documental 2012: Festival de Sundance: Mejor director en documental internacional |
Familia de Cavernícolas cambian la oscuridad por la luz
Familia de Cavernícolas cambian la oscuridad por la luz
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y Periodista
John.giraldo.herrera@gmail.com
Resulta llamativo que nos comuniquen un mensaje de nuestro mundo y en especial de la familia de nuestros días, con una historia muy del pasado. Los cavernícolas mostrados desde la familia Croods, parecen más del presente que de la antigüedad. Las formas para entretenernos con películas para niños es además de gracioso, muy significativo, porque con esas películas se han venido agenciando una serie de ideas de cómo debería ser el mundo, la sociedad, la familia, los individuos. Y como quienes disfrutan de esos mensajes son los niños acompañados por sus familias cuando van a cine, el hecho puede ser una renovación de ideas favorable. (ver tráiler)
Venida de los estudios de DreamWorks, la película de la familia cavernícola, afectada por el cambio del mundo (están chocando las placas tectónicas), se encuentra en el peligro de tener que salir de su nicho: la cueva, donde con relatos siniestros y con la unidad entre todos han podido mantenerse de pié. Para ellos quienes se refugian en su mundo porque ir más allá de donde no conoce ni saben, puede ser su exterminio; la joven de la familia, quiere y se interesa por saber qué es eso que nunca ha podido conocer. De inmediato como espectadores, vamos sintiendo que nos mueven la zona de confort y nos sometemos a lo inesperado, no sólo en lo visto en la pantalla, sino como que un viento empieza a susurrarnos: hay que explorar, más si eso significa: puedes aprender.

Eep y Guy son una pareja diferente, la una fue formada en la oscuridad, el otro anda el mundo, ambos nos muestran los polos opuestos pero cercanos de la historia.
The Croods es entonces la historia de una familia cavernícola, la abuela, tres hijos y la pareja. Cada uno simboliza una parte del legado con el que se han edificado. Mantenerse en la cueva, donde se refugian es parte de su existencia. Sus miembros saben que más allá no es posible ir, salvo a buscar comida y actuar en conjunto. De resto la oscuridad es su forma de protección. En las paredes de la cueva quedan los relatos macabros de lo que implica buscar lo nuevo y el padre Grug pronuncia siempre esta sentencia: “El miedo nos mantiene con vida”. El padre pronto encuentra resistencia a su visión, y la hija -Eep- se encuentra con sed de aventuras, de enfrentar los miedos, ella quien luce fascinada por conocer dice: “Todo lo malo es divertido. Bienvenidos a mi mundo”. De modo que mientras el mundo en que viven se transforma, la familia vivirá diversos aconteceres que los llevará a salir de la oscuridad. Un joven inquieto, llamado Guy, de otra comunidad, persuade a Eep a explorar, el recién aparecido motiva a la chica a conocer, y se verá envuelto en una travesía en busca de la luz, del otro mundo, de ese en el que queremos vivir.
Los espectadores no tenemos como aburrimos, todo lo de la película resulta tan frenético y absorbente que la pantalla nos captura. Nos mantenemos pendientes de las transformaciones del mundo, más de los avatares de la familia Croods quienes se ven abocados a dejar su caverna y seguir el camino de la luz. Entonces esa zona de confort en la que estábamos nos pone de nuevo de frente a la aventura, y nos va trasladando hasta que queremos salir de ella. Una tensión nos agobia: aquello que pueda ser inesperado, pero ahí aparecen los hechos novedosos y gratificantes. Otro hilo con fricciones es la relación padre-hija. Acostumbrados a no decirse los sentimientos, Eep y Grug mantienen unos conflictos, un nudo, al cabo del camino, como buenos visionarios, aprenderán a expresar ese grande amor que se profesan. La curiosidad se convierte en una forma de vida y las pesadillas de esos relatos macabros cambia por lo nuevo, pero mantenemos la fe de que estando juntos permaneceremos de pié. (Ver entrevista a los directores)
Los Croods no es sólo diversión. Su colorido, esa sensación de realidad que nos hace sentir, la historia envolvente, la música, los efectos, la caracterización de personajes, unos extraños animalillos y sus mensajes nos atraen. No hay películas con antecedentes similares, salvo Los famosos Picapiedras, pero el mundo de la familia Croods no es rocambol, es un sitio variante, propicio para la aventura, destacado para ofrecernos un banquete de renovación de ideas y una película tan divertida que la recordaremos por mucho tiempo. Esos cavernícolas buscan la luz y nosotros hemos podido salir por un buen rato de nuestra cotidianidad para visualizarnos habiendo disfrutado de una historia tan antigua como contemporánea en medio de un cuarto cerrado: el teatro.
Ficha técnica
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Año, país, duración |
2013, Estados Unidos, 90 Minutos |
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Dirección y guión |
Chris Sanders, Kirk DeMicco |
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Música |
Alan Silvestri |
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Fotografía |
Yong Duk Jhun |
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Voces |
Nicolas Cage, Emma Stone, Ryan Reynolds, Clark Duke… |
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Productora |
DreamWorks Animation |
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Género |
Animación- Comedia- Aventuras- 3D |
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Página web |
El maestro del suspenso
El maestro del suspenso

Anthony Hopkins interpreta al maestro del cine de suspenso, en una película necesaria pero muy predecible.
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente y periodista universitario
john.giraldo.herrera@gmail.com
Alfred Hitchcock es sin duda el maestro del suspenso. La película que dirige Sacha Gervasi sobre esa figura del cine universal, interpretada por el actor Anthony Hopkins, nos revela (en la ficción) la aterradora forma cómo fue concebida y filmada Psicosis. De forma inquieta la película se adentra en la personalidad del director, particulariza sus obsesiones, la estrecha relación con Alma su esposa, las ilusiones y pesadillas que padecía, en fin, ver la película resulta recuperar un legado de esos genios del cine, sin embargo, la película es muy predecible pero entretenida. (Ver tráiler)
Psicosis es una película de culto, Marion y Norman Bates, sus personajes, son inolvidables. La película es un plato exquisito entre la criminalidad y la psiquiatría, formular hipótesis en torno a la relación de Bates y su madre muerta (pero viva para él) es lo que Alfred planteó en la película, más el cruce entre una mujer como Marion que decide quedarse con un dinero y huir. Bates es la mamá, sin ella no puede ser y conserva un instinto tan cercano como tétrico, Marion una mujer dulce y hermosa es el dinero, una ilusión, una fantasía, que luego se convierte en pesadilla. En la película, si bien esa es una subtrama y nos acercamos a esa necesidad de ser a través de otros, como Alfred es en parte por su esposa Alma; el centro es cómo Alfred sacó adelante una película que al principio nadie quería saber, al parecer extraña, de cierto modo antipúblico y con una línea que podría parecer en la época comparada con la perversión.
La película sobre Hitchcock aporta unos detalles interesantes. Una de las películas más recordadas de la historia, no tuvo el respaldo de productores; la obsesión de su director por hacerla nos muestra el ímpetu y la talla de un director que sabía contar historias para cautivar públicos; Hitchcock era un tipo tan “difícil de convivir con él”, como lo dice su esposa, pero el talante para el suspenso es insoslayable; después de Psicosis aunque el maestro rodó 6 películas más, nunca superó el filme de suspenso que con la imagen de la muerte de una mujer en el baño acuchillada mientas se duchaba y con esa música nos hacían taladrar de susto.

La película cuenta también la relación de Alfred y Alma Reville, quien ayudó en la carrera del maestro del suspenso
La película de Hitchcock se cuenta cómo si fuera una película típica del maestro, él con su traje, tomando café, le cuenta al espectador lo que va a ver, pero lo acá interesante es que él, es parte de todo lo que cuenta. Así el suspenso hizo parte de su vida, de manera que sacamos una conclusión muy evidente: es el maestro del suspenso porque lo vivió. Y la película se inscribe para ofrecer un enaltecimiento a su figura, ese director que no ganó ni un Oscar, que fui tenido como genio, pero le faltaron los homenajes en vida.
Ahora, Alma Reville, la esposa, se catapulta como una mujer imprescindible en el que hacer de Alfred. Ella con su sapiencia influyó en el éxito de su compañero. Es claro que el maestro del suspenso bebía de la lectura de los periódicos, pues en ellos estaban las historias, esas de sangre y horror, pero su toque era muy creativo al darle fuerza en pantalla. Cuando lo vemos con su rigidez, entendemos que no era gratuita, se encontraba al servicio de contar historias, que resulta más significativo que cortar flores en el jardín.
La cercanía con su esposa tambalea. En la película vemos como se distancian, quieren hacerse a un lado, pero la película Psicosis los une y les devuelve lo que parece se estaba marchitando: sus afectos, su confianza, su amor por contar historias. De manera que aunque Hitchcock siempre buscó en sus más de 50 películas a una rubia y se le escurría, luego de Psicosis, le confiesa a su esposa que ella es la rubia más bonita, su esposa le increpa y le dice que porqué esperó 30 años para decírselo, y él le responde: “por algo soy el maestro del suspenso”. En esa frase se revela él y lo que vivió y lo que contó.
Ficha técnica
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Año, país, duración |
2012, Estados Unidos, 98 minutos. |
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Director |
Sacha Gervasi |
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Guión |
John J. McLaughlin, Stephen Rebello (Libro: Stephen Rebello) |
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Música |
Danny Elfman |
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Fotografía |
Jeff Cronenweth |
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Actores |
Anthony Hopkins, Helen Mirren, Scarlett Johansson, James D’Arcy, Jessica Biel, Toni Collette, Danny Huston, Michael Stuhlbarg, Kurtwood Smith, Richard Portnow, Ralph Macchio, Michael Wincott, Frank Collison |
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Productora |
Fox Searchlight Pictures / The Montecito Picture Company |
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Género |
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Premios |
2012: Oscar: nominada a Mejor maquillaje y peluquería |
Lejos de tierra firme
Lejos de tierra firme

Es una película que no parece de este mundo, su relato cautiva en medio de la desolación y el abandono.
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y periodista
john.giraldo.herrera@gmail.com
Como si se tratara de una historia ficticia e impredecible, nos encontramos con una película fuera de este mundo, donde reinan los relatos sangrientos, de horror y de violencia, esas películas donde se vuelve hegemónico contar el mundo citadino, y el imperio de las circunstancias “normales” de la existencia, o aquello que se convierte en común. De manera que muy cerca del nervio, del centro, se encuentra la periferia, un lugar arrinconado, fuera de toda geografía, aislada del palpito de la multitud y contagiada por una extrañeza que puede escandalizarnos, asombrarnos como también sorprendernos. Se trata de una película cuya factura es muy bien lograda: nos pone entre el delirio (la ensoñación) y el abandono (el aislamiento por decisión), pero condensa un exotismo que nos permite decir: este mundo es muchos mundos. (Ver tráiler)
No importa donde se sitúe la historia, se encuentra cerca de una gran ciudad, y ellos, los extraños, viven con mucha naturalidad, en un contexto donde sus gentes se precian de tener más vacaciones que en cualquier otra parte. Pero también allí saben que cualquiera de los individuos es una parte del universo, y cuando este se agrieta el universo puede fallar y toda pieza rota es preciso repararla para evitar el acabose. Viven alejados de tierra firme y cuando menos lo esperen saben que una tormenta podrá desaparecerlos. Allí está Huspuppy, la protagonista estelar de la película, una niña diminuta, con cierta ingenuidad, peor con un potencial tan enorme como enriquecedor: se considera una hija de la tierra, de La Bañera, el sitio donde crecen como árboles en medio de un bosque agreste.
Viven fuera de tierra firme y ya por esa razón todo gravita. Los personajes se encuentran suspendidos y nada puede ser estable. Así como espectadores desde un lugar inconcebible pero verdadero, nos sumergimos en aguas pantanosas, fabulescas, llenas de una magia que puede asustarnos o brindarnos complacencia. En La Bañera, beben, se emborrachan, los niños aprenden que cuidar de los más pequeños y débiles es lo principal, que aunque suene cruel todos somos eslabones que permitan que otros se encuentren de pie, y que cada quien al ser una ficha encaja, y que la felicidad sin nombrarla, es pertenecer, ser de ahí, aunque los otros juzguen como temerario y descabelladlo que ese lugar no puede ser posible.

Juega con el mito de los Uros, unas criaturas que mandaron en una época, ahora hay una que manda ¿quién es?
Aparece el mito, y en cada época una feroz criatura domina a las demás, antes fueron en esas tierras unas bestias, los Uros, ahora ellos parecen ser las bestias, de hecho una de las formas como se conoce esta película es bajo el título de: Bestias del sur salvaje. Y la periferia, ya lo sabemos está al sur, y allá no se mira, es mejor el norte, donde debemos estar. Entonces, la película cae como un refrescante, nos oxigena, nos abre la pupila, nos dice: hay micromundos donde brota la vida, así ella se encuentre en peligro.
La niña de escasos seis años vive con su papá. Delira con la desaparición de su madre y afronta una ausencia cruenta de su padre, quien por ratos desaparece, pero con él sueña y vive la realidad de su existencia; sabe que La Bañera puede borrarse del mapa y quedar solo agua, pero no les importa, es su hábitat, es allí donde están los recuerdos, ahí sembraron sus esperanzas, alegrías y tristezas. Puede criticársele que cuando se vive en una bañera, rodeado de agua y abandono, los hechos pueden ser más torturantes que apacibles, viendo la película encontramos que esa pocilga para unos, es el paraíso para ellos, por lo menos por el apego y lo que brinda ser hijo de esa tierra.
Van pasando los hechos y en medio de nuestra butaca parecemos desconectados, una niña linda en un sitio difícil, nos vuelve al mundo, a ese mundo que corroído puede ser sublime. Allá lejos en ese lugar esta Huspuppy y ella sabe que los científicos del futuro podrán darse cuenta de ella, si ella sigue haciendo su historia, y ahí estamos, somos nosotros esos científicos, observando un mundo en pantalla como si fuera real y cuando salimos queremos que ese mundo sea real, no importa donde quede. Que fortuna que hayan hecho esta película y nos encontremos lejos de tierra firme.
Ficha técnica
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Año, país, duración |
Estados Unidos, 2012, 91 minutos |
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Director |
Benh Zeitlin |
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Guión |
Benh Zeitlin, Lucy Alibar (Obra: Lucy Alibar) |
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Música |
Dan Romer, Benh Zeitlin |
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Fotografía |
Ben Richardson |
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Actores |
Quvenzhané Wallis, Dwight Henry, Levy Easterly, Lowell Landes, Pamela Harper, Gina Montana, Nicholas Clark, Jovan Hathaway |
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Productora |
Cinereach / Court 13 production / Journeyman Pictures |
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Género |
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Premios |
2012: Oscar: 4 nominaciones, incluyendo Mejor película y actriz (Wallis) |
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Página web |
Amour: Una decisión sin pensar
Amour: Una decisión sin pensar
“El amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte.”
Stendhall
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y periodista
John.giraldo.herrera@gmail.com
Fue el poeta maldito Charles Baudelaire quien dijo: “El amor es un crimen que no puede realizarse sin un cómplice” y su idea no puede cobrar más valor que en la película Amour. Una extraña manera de enfrentarse luego de los 80 años a vivir con ese sentimiento que nos potencia. La película es una bofetada, sobre todo en épocas tan herméticas, y es una bofetada cuando desde nuestra forma de crianza estamos predispuestos para enfrentar las situaciones corrientes y de felicidad, aún cuando contamos con la monotonía y la melancolía. No importa cuál sea la causa o cómo se genera el modo de ese sentimiento del amor, existe y es una de esas prótesis indispensables para la existencia, mejor, es parte de nuestra existencia y del cual morimos tanto como vivimos. (Ver tráiler)
En fin, el hecho es que al ver Amour nos encontramos con una de esas películas incómodas, no por su factura, tampoco por su temática, menos por la trama ni los personajes, es incómoda por qué quizás nos revela ese lado impredecible, insospechado, e impensado de las decisiones del ser humano. Debo decir que no pude creerlo, luego sentí como si me asfixiara, hasta que entendí y lo acepté. La película goza de una parsimonia propicia para sorprender, como los relatos fríos y calculadores que nos van llevando hasta el punto donde no tenemos retorno y entonces ocurre eso que decía Baudelaire, la necesidad de un cómplice para cometer un crimen.

Todo gira en torno a dos viejos, refugiados en su casa luego de jubilarse. La película se llama Amour y la palabra nuca se pronuncia.
Nunca se pronuncia la palabra amor, aparece como si fuera un exorcizo. Así los dos viejos recluidos en su casa, después de haberse jubilado, esperan lo inevitable: la muerte. Ella llega entre una ventana, abierta, antes unos bomberos irrumpen en la casa donde yace un cuerpo, el de ella, rodeado por pétalos de flores. Luce radiante en medio de la desolación. El artífice de esta película es Michael Haneke, el mismo que en el 2009 causó fascinación con una película ganadora del premio de la academia en la categoría de Mejor película de habla no inglesa, y repitió ahora con Amour.
No podría decirse si es una película para recomendar, tampoco es posible ofrecer unos calificativos, salvo los de la rareza, un sentimiento humano muy poco explorado en el cine comercial, debido a que lo más masivo es lo común. Incluso lo más masivo es lo más fácil de asimilar, y Amour cuesta, nos duele, causa miedo, nos irrita, y será por esa parsimonia también inevitable salta a flote lo truculento, como decía la que es consideraba la creadora de la danza contemporánea, Isadora Duncan: “El amor puede ser un pasatiempo y una tragedia”. En medio de la convivencia con alguien, además en una etapa irreversible, se puede encontrar tanto el pasatiempo como la tragedia. Y el pasatiempo puede ser prolongado, mientras la tragedia es una irrupción, un quebranto repentino.
Cuando asistimos a ver ese cadáver desde el inicio, sabemos el hecho crucial: hubo un crimen, con lo que no contamos es con el cómo sucede, ni menos el acopio de indicios que llevarán a esa bella fatalidad: una decisión impostergable para seguir dejando la ventana abierta para que entre la luz. La película resulta difícil, si se plantea el tema del amor, debería encontrarse algo explícito, y así es, pero es una especie de crueldad. Quizás compasión, tal vez impedir que el dolor perdure, o puede ser una sensación de impotencia, que no quiere perpetuarse, se trata de la decisión, de elegir qué es lo que sigue, de asumir el control, antes que la vida siga por un cauce de desborde.
Amour es una película imposible de olvidar, el tema de la vejez, sumado al de un paro cardíaco, con elementos de violencia, nos ofrecen un paisaje de soledad, de determinación. Ahora, Amour es un espejo en proyección, donde se nos prende un faro: el de nuestra vida en la edad de adultos mayores, y allí podrían sugerirse una serie de apreciaciones, pero la más especial es la que surge de tomar una decisión, esa que es irreversible, no se toma con antelación, salvo en un momento, en donde sea como sea está presente el amor, así Nietzsche, lo decía: “Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal”. El crimen con un cómplice se ha consumado, los espectadores participamos de esa complicidad.
Ficha técnica
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Año, país, duración |
2012, Austria, Francia, Alemania. 127 minutos. |
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Director y guión |
Michael Haneke |
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Música |
Franz Schubert, Ludwig Van Beethoven, Johann Sebastian Bach |
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Fotografía |
Darius Khondji |
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Actores |
Jean-Louis Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert, William Shimell, Ramón Agirre,Rita Blanco, Alexandre Tharaud, Laurent Capelluto, Carole Franck, Dinara Drukarova |
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Productora |
Coproducción Francia-Alemania-Austria; Les Films du Losange / X-Filme Creative Pool / Wega Film / France 3 cinéma / ARD degeto / Bayerischer Rundfunk / Westdeutscher Rundfunk / Canal + / France télévisions |
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Género |
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Página web |
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Premios |
2012: Oscar: Mejor película de habla no inglesa. 5 Nominaciones, incluyendo película 2012: Festival de Cannes: Palma de Oro (Mejor película) 2012: 5 Premios César, incluyendo mejor película y director. 10 nominaciones 2012: Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa 2012: Premios del Cine Europeo: Mejor película, director, actor y actriz. 6 nominaciones 2012: Critics Choice Awards: Mejor película de habla no inglesa. 2 nominaciones 2012: 2 Premios BAFTA: Mejor película extranjera y actriz (Riva). 4 nominaciones 2012: Independent Spirit Awards: Mejor película extranjera 2012: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película extranjera 2012: National Board of Review (NBR): Mejor película extranjera 2012: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor película 2012: Satellite Awards: Nominada a Mejor película extranjera y mejor actriz (Riva) 2012: Premios Guldbagge: Mejor película extranjera |
















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